Introducción
Badiou es cercano a Sartre, amigo de Althusser, compañero de Foucault, colega de Lyotard y adversario amistoso de Deleuze. Se considera a sí mismo como discípulo de Platón, de Hegel y de Lacan. A diferencia de muchos filósofos actuales, no piensa que hemos llegado al final de la filosofía, sino que tras ese supuesto final no hay sino un nuevo comienzo, hace falta dar un paso hacia adelante. En efecto, la filosofía para Badiou va estrechamente relacionada con la condición de humanidad, por ello su ausencia representa el retorno de la animalidad en nosotros.
Badiou no tiene problema en presentarse como platónico, y en su formación personal son activos otros campos de conocimiento, como la matemáticas y la literatura. Además, si activismo político lo incardina en un modelo contemporáneo de lo que PLatón pretendió ser. Sus obras se dividen principalmente en tres apartados: la teoría del sujeto, El ser y el acontecimiento y Lógica de mundos.
El momento filosófico actual
Para Badiou hay un momento de término filosófico, indudablemente. Lo que sucede es que tal final no marca sino un nuevo comienzo. Acabar es empezar desde lo acabado. Para Badiou el filosofar se produce desde cuatro frentes (que denomina procedimientos genéricos): la política, la ciencia, el amor y el arte. Cada una de las cuatro proporciona una perspectiva de lo real y una apertura hacia lo posible. EN cada una de ellas la filosofía se muestra como necesaria: sin la Idea, sólo resta una humanidad animalizada.
Si la humanidad no obra en su propio despliegue, en su propia invención, no le queda otra opción que atarearse para llevar a cabo su destrucción. Aquello que no se encuentra bajo el reinado de la idea lo será bajo el de la muerte. La especie humana no puede ser animal inocentemente. El hombre pertenece a esa especie que necesita de la idea para habitar razonablemente su propio mundo. Badiou, A. La philosophie et 'événement
La escena de la caverna platónica es usada por Badiou para representar la tarea del filósofo: la búsqueda de la verdad es el eje vertebrador de lo humano frente a formas de vida inhumanas, mostradas en la alegoría como encadenadas. La filosofía deberá sostener como la más abstracta de sus máximas la de la igualdad absoluta. Todo lo que va contra dicha igualdad irá contra esa verdad. Tanto es así que en Badiou esta cuestión es llvada a la transformación de la verdad de manera que obedezca a esta máxima igualitaria. Para ello le da a la Verdad tres atributos:
1.- La verdad depende más de su surgimiento que de una estructura.
2.- Toda verdad es universal. En su esencia está en ser para-todos.
3. La verdad constituye su sujeto, y no al revés.
El poder de la filosofía
Badiou centra la cuestión de la Verdad en su dimensión moral. Para él existe una brecha insalvable entre quienes abandonan la militancia igualitaria en filosofía y quienes siguen en el empeño. No ser pasivos estructurales es lo que llama fidelidad, y que se muestra como constitutivo íntimo de la filosofía y vincula al sujeto con el acontecimiento y con la verdad. Esta actitud (utópica) recuerda a Sócrates, cuando responde a la objeción que le hacen de que su ciudad ideal no existe: la conducta verdaderamente ética debe ajustarse a las leyes de esa ciudad, y no es cuestión de su existencia que esto deba ser así. La fidelidad se manifiesta en Badiou en el acercamiento al lado utópico de la verdad, no a lo establecido.
Declarándose platónico, Badiou sostiene que el único camino es el formalismo.- La idea es la única manera de pensar las formas de la verdad. De ahí la estrecha vinculación de la filosofía con las matemáticas en Badiou.
Para Alain Badiou, la filosofía no es posible en todo lugar y en todo momento, por el contrario, necesita de unas condiciones precisas para su surgimiento. Si lo que conocemos como filosofía nace en Grecia, y no en el lejano oriente u otro sitio, se debe a que sólo los griegos tuvieron la singularidad de interrumpir la experiencia de lo numinoso, en desacralizar el pensamiento. Es por esta razón que el primer verdadero filósofo no es ni Tales, ni Heráclito o Parménides, sino Platón. Y toda verdadera filosofía debe ser platónica, esto es así, porque Platón fue el primero en articular correctamente las cuatro condiciones que hacen posible, una vez concluida la experiencia de lo sagrado, la filosofía. Estas condiciones o procedimientos genéricos son, como hemos dicho antes, la política, la ciencia, el amor y el arte. Por ello, cual sólo hay cuatro tipos de verdades: verdad amorosa, artística, científica y política. La filosofía ni es arte, ni ciencia ni política, pero posibilita la conjunción de todo ello como operadores de verdad. La filosofía como producción de verdad es lo que com-posibilita un espacio de operaciones genéricas en lo que acontece.
Dos condiciones de la verdad para Badiou:
1. Las verdades son inmanentes a la Historia, y tienen por condición los acontecimientos, que siempre son locales, concretos. La política no es la misma después del acontecimiento Marx, o la ciencia tras en acontecimiento Galileo.
2. La verdad es siempre referente a la situación en la que el acontecimiento tiene lugar. Esto implica que no puede generalizarse para la globalidad. Es decir: ni tiene efectos retroactivos ni reconfiguración globalmente el ámbito de lo dado.
Para Badiou, la producción de la verdad a través de un procedimiento genérico mediante la aparición de un acontecimiento sigue un esquema:
1. En el orden de lo dado surge un acontecimiento, incluido en una situación pero no contado por ella.
2. Ese acontecimiento es nombrado por un humano-animal.
3. A través de la fidelidad al acontecimiento fugaz, ese humano deviene sujeto
4. Esto produce un forzamiento de la verdad que despliega consecuencias del acontecimiento y reconfiguración las coordenadas de lo dado.
Sólo la fidelidad al acontecimiento produce un sujeto y una verdad.
En el dispositivo filosófico de Badiou, la in-estética, la ontologia transitoria y la meta-política se acuñan para hacer frente a la estética, la epistemología y la política respectivamente. La meta-política es cualquier saber que dé cuenta de los efectos generados en la filosofía por acontecimientos políticos, la primacía lo es del acontecimiento político, luego de sus consecuencias y posteriormente de las implicaciones filosóficas.
Respecto a la ontologia transitoria, no se trata de reconstruir la metafísica, tarea imposible. Se trata de refundar la filosofía como el lugar de lo incondicionado. Badiou aporta cuatro razones para ello.
1. Recuerda que las ciencias humanas nunca pueden reemplazar a la filosofía porque la ciencia (humana o no) se dedica a lo general. Y se necesita a la filosofía para pensar el acontecimiento individual, lo singular en cuanto a tal.
2. Corolario de esto es que respecto al sujeto, los sujetos colectivos han muerto: ya no es posible hablar del sujeto colectivo redentor, el pueblo, el proletariado, la Iglesia. Cada uno es devuelto a su singularidad frente a lo inhumano, y eso se plasma en una absoluta necesidad de la ética.
3. Ante el aumento planetario de reacciones religiosas, raciales, o irracionales, Badiou dice que no sabemos enfrentarnos a ese auge reactivo mientars no tengamos una visión filosófica de esos elementos. Debemos por tanto renovar la perspectiva de racionalidad en el ámbito de lo filosófico.
4. El mundo es vulnerable, funciona bien hasta que deja de hacerlo y tiene graves problemas. Por ello se muestra necesaria una filosofía del acontecimiento para un mundo en constante perplejidad, una filosofía del acontecimiento, de la verdad, de la singularidad y de la razón.
Y ninguna escuela filosófica recientemente surgida puede dar cuenta de ello, se necesita una nueva fase de modernidad.
Filosofía y crítica de la política
Badiou reivindica un proceso interminable en el filosofar, asociado al continuar sobre el cual se establece el vivir humanamente. Para Badiou la filosofía es una unidad producida a partir de un tripartito:
1. Un diagnóstico de la época.
2. A partir de 1., la construcción de un concepto de verdad
3. Una experiencia existencial relativa a la verdadera vida.
Badiou sólo concibe la filosofía atendiendo a estas tres cuestiones, y garantizando además la idea de igualdad. Para lograrlo, utiliza el gesto platónico. Con ello Badiou se enfrenta prácticamente a todos por su posición crítica en cuanto a la importancia conceptual de la democracia, por ejemplo.
Pensar la política significa, ante todo, refutar lo político: renunciar a él como a una ilusión imaginaria de construir " lo Uno" bajo la forma de identificaciones (El partido, el sindicato, la sociedad sin clases), de un hecho agotable, de una predicción confiable.
Hay aquí una oposición entre la política y lo político. Pensar lo político implica alejarse de la política entendida como ejercicio de dominación.
La meta política se opone a la filosofía política. Por ello las ideas de Badiou y giraban entorno a tres ideas fundamentales.
1. Las políticas son el pensamiento, para ello el filósofo es parte activa de la vida política y de ella extraerá los elementos de su reflexión.
2. La oposición a la filosofía política le lleva a la crítica de la democracia.
3. Corresponde al filósofo extraer, bajo la fórmula hipotética, formas renovadas de políticas a realizar.
La filosofía, motor de la política
Badiou se mantiene fiel a una filosofía apegada a lo real que juega un papel fundamental para que esa realidad cambie. Por eso, la filosofía incide directamente en la política sin necesidad de una filosofía política. Badiou se distancia de los que entienden que existe un proceso que va de lo filosófico hacia la legitimación de alguna concepción de organización social. Para él, el proceso de la política no es de legitimación, sino de consecuencia. La política existe simplemente porque ninguna orden social se basaba en la naturaleza y porque ninguna ley divina regula la sociedad humana.
Contra la filosofía política
El deseo de analizar la realidad desde la filosofía es permanente en Badiou. Afrontar la realidad desde la filosofía supone suponer una hipótesis y sacar consecuencias. Para él, una exigencia fundamental del pensamiento contemporáneo es la de acabar con la filosofía política. Su definición de filosofía política es:
Es el programa que, teniendo la política, o mejor dicho lo político, por un dato objetivo, invariable, de la experiencia universal, se propone expresar el pensamiento en el registro de la filosofía. Sería básicamente que la filosofía producirá un análisis de lo político y por supuesto, en última estancia, sometiera este análisis a las normas éticas.
Badiou centra sus argumentos contra la filosofía política en la figura de Hannah Arendt. Su crítica se fundamenta en que ella devuelva la política al ejercicio del lobre juicio en un espacio público donde cuentan sólo las opiniones. No contiene así, ningún vínculo con el tema de la verdad, ni una sola propuesta de acción. A todo ello lanza Badiou cinco objeciones:
1. La caracterización de lo político es la pluralidad, o el estar-con; algo mucho más complejo que lo señalado por Arendt. Para Badiou la pluralidad del ser debe ser contemplada en la singularidad de cada una de las pluralidades que se pueden derivar.
2. La identificación de Arendt entre singularidad e individualidad es falsa, argumenta Badiou. La iniciación de una política supone siempre la singularidad absoluta de un acontecimiento. Y lo que cuenta no son las opiniones plurales una norma común sino la pluralidad de políticas, carentes de norma común, pues los sujetos que ellas inducen son diferentes.
3. Un acontecimiento no es compartido, pues sólo se vincula con la decisión política. La perspectiva desde la cual una política puede ser pensada incluso después de su relación es la de sus actores, no las de sus espectadores.
4. Dado que toda opinión procede de, y está soportada por una política, las opiniones carentes de una figura trascendente no disponen de fundamentación sostenible.lo que se debe afirmar es, por tanto, la pluralidad de políticas.
5. La esencia de la política no es la pluralidad de opiniones, sino la prescripción de una posibilidad que rompa con lo que hay, que trate de lograr lo imposible.
La posibilidad de lo imposible es el fundamento de la política. Ello se opone a todo cuanto se nos enseña hoy, incluida la política como administración de lo necesario. La política comienza con el mismo gesto mediante el cual Rousseau despeja el término de la desigualdad: dejando de lado todos los hechos. Para que un acontecimiento se produzca es importante dejar de lado todos los hechos.
Por eso, situar a la filosofía bajo las condiciones de las políticas de emancipación exige la ruptura con la filosofía política tal y como la entiende Arendt.
La crítica de la democracia
Está mal visto mostrarse como no demócrata. Ahora bien, desde Platón al menos, la filosofía está alejada de la opinión. Ser crítico con la democracia es una obligación del político desde el momento en que la democracia es defendida por la opinión. Para Badiou democracia y totalitarismo comparten el elemento Estado. La alternativa a la democracia por tanto no podrá ser ningún modo de totalitarismo, sino la consecuencia de una idea comunista, con lejano origen en La República de Platón. Hay que hacer caer el emblema democrático sólo por ejercicio crítico, aunque se corra el riesgo de ser tildado antidemócrata.
La segunda crítica de Badiou es que el sujeto democrático está constituido bajo el solo objeto de la obtención de goce particular. El sujeto democrático es un ser egoísta que solo mira por sus intereses y que adolece de preocupación alguna por el otro. Para Baidiou el uso propiamente filosófico de una política legitimada por lo filosófico sería tanto su desaparición como la del Estado. El concepto a partir del cual evaluar es el de igualdad. Con ello abre Badiou la posibilidad de un comunismo renovado, y acaso, la democracia vendrá después.