Recesión del artículo de Fernando Broncano " Las emociones, territorios intermedios de la mente"
1.Introducción
Objetivo: presentar una noción de las emociones como un sistema funcional que ejerce misiones de información y de control.
Propiedad esencial: autonomía parcial (autónomo respecto a otros sistemas cognitivos más integrados, pero interactúa con la memoria, es modificado por las experiencias y por los patrones sociales.
Comparte con la percepción su contenido no exclusivamente conceptual y constituye un territorio intermedio entre lo fisiológico y lo conceptual.
2. ¿Por qué importan las emociones a la filosofía de la mente?
Aristóteles las tomó muy en serio, al contrario que la tradición estoica, aunque más tarde Hume y Spinoza las elevaron a temas centrales de la filosofía de la mente. La tendencia del XX es la de despreciarlas, siguiendo a Kant, que las consideraba como objetos ajenos a la consideración del valor de las normas dignas de ser perseguidas por sí mismas y no por el sentimiento que nos produzcan.
Primer argumento negacionista: no son una clase natural.
Para Ryle no hay nada interesante en ellas, tengan o no tengan contenido representacional, y son reducibles a disposiciones de conducta. Su tratamiento es el de la escuela estoica: un tratamiento terapėutico.
Para Elster no constituyen una clase natural, mientras que para Griffiths las emociones constituyen una categoría similar a la de objetos supera lunares del medievo.
Segundo argumento negacionista: su enorme heterogeneidad.
Ésta es la tesis de Elster, que le hace afirmar que no son una clase natural.
En resumen, las teorías sobre la mente dominantes coinciden en el desprecio, la reducción o la eliminación. El escepticismo sobre las emociones es muy similar al eliminacionismo sobre la ψ-pop, que reconoce al mismo tiempo la importancia práctica, literaria, mitológica, etc. de nuestros conceptos habituales de psicología natural. Es decir, nadie afirma que sean sucesos sin importancia.
Para calibrar su importancia nos podemos preguntar si un ser como el Dr. Spock, libre de emociones, sería viable. Ante ello caben dos posiciones:
1. Habría sido viable tanto evolucionaria como funcionalmente.
2. Habría tenido graves problemas de supervivencia, tanto en el plano ontogenético como filogenético.
La pregunta clave es ¿por qué tenemos emociones? Ante ella cabe un triple posicionamiento:
- Es una pura contingencia histórica
- Hay explicaciones evolucionarias, de ventajas adaptativas para los seres dotados de emociones.
- Puede que no hubiera ventaja adaptativa, y que sea un rasgo atávico de otras fases evolutivas, pero se ha producido una exaptación y la mente humana ha reutilizado las emociones para nuevas funciones. Aquí defenderemos ésta última.
3. La fuente de la heterogeneidad
El núcleo de las teorías eliminacionistas pasa por eliminar del campo de las emociones aquéllos fenómenos que no se adapten a las condiciones necesarias y suficientes de su definición, para mostrar que nos quedamos en vacío tras tal operación. Veamos primero la diversidad de aspectos bajo los que se presentan las emociones:
1. Fenomenología o qualia.
Para un teórico de los qualia, el “miedo” es “sentir miedo”. Aunque algunos experimentos demuestran que nos engañamos con nuestras propias emociones, queda demostrado también que antes de que el cerebro reconozca una emoción se ha producido ya un efecto “afectivo”, lo que ha hecho renacer la teoría de que el papel causal de las emociones sobre la conducta es a través de su componente afectivo.
2. Patrones fisiológicos de respuesta
Para la llamada “teoría James-Lange” de las emociones la emoción (subjetiva) es el sensor interno de que se han producido ciertas perturbaciones fisiológicas, del mismo modo que el dolor es la sensación que nos informa de un daño corporal. Las reacciones fisiológicas de gestos faciales son importantes en la comunicación no verbal, y los efectos fisiológicos de asco, sudor, etc son innegables.
3. Cambios neurofisiológicos característicos
Ejemplo del triple comportamiento del bebé de Macaca rhesus.
4. Sistema neuroanatómico característico
Sistema límbico, amígdala, conexiones de la amígdala tanto con el hipotálamo (responsable del control endocrino) como con las áreas prefrontales (sede de la racionalidad).
5. Estados activadores de las emociones característicos
Pueden ser tanto sucesos externos (visualizo una araña), como internos (me imagino una situación). Incluso un estado mental puede ser la causa de otro (el desprecio, causado por la envidia, por ejemplo). Para los convictos del internalismo respecto al contenido mental, no es la existencia de un factor activador, sino el reconocimiento del factor activador, por consiguiente una situación epistémica, lo que activa la emoción.
6. Objeto intencional
Para algunos autores el hecho de que se dirigen a un objeto (su carácter intencional) es determinante en la definición de las emociones. Quedarían al margen las no intencionales como melancolía, tristeza, depresión, etc. Los escépticos arguyen que dichas "emociones" no intencionales comparten por lo demás todas las características de las emociones.
7. Juicio evaluativos
Desde Aristóteles, lo que constituye el elemento esencial de las emociones es un juicio evaluativo acerca de una situación de activación. Esto indicaría la naturaleza cognitiva de las emociones e incluso de su importancia en la integración de la personalidad del sujeto. Los escépticos recordarán, sin embargo, que no siempre el juicio evaluativo está asociado a una emoción.
8. Respuesta conductual
Aspecto muy relacionado con los patrones fisiológicos. Para los defensores de la explicación evolucionaria o funcional, es el hecho de que las emociones causen un cierto tipo de conducta característica lo que explica su existencia. De nuevo los escépticos señalarán que muchas emociones no están asociadas con conductas.
9. Tiempo de activación
Las emociones son sucesos de duración restringida. La respuesta escéptica se dirige a lo borroso de este criterio como para señalar una frontera suficiente para caracterizar las emociones.
En suma, la falta de acuerdo es la norma en este aspecto de la heterogeneidad de las emociones. Lo mismo ocurre con otro suceso de enorme heterogeneidad: el lenguaje. Lo que queda claro es que el sistema emotivo está formado por:
una base neuroanatómica bien definida (el sistema límbico)
unos mecanismos causales aceptablemente bien conocidos (los neurotransmisores)
y que tiene por un lado conexiones con los mecanismos de memoria y aprendizaje y por otro con el sistema endocrino y con el control sensorio-motriz.
Lo importante en la especie humana, es que ha evolucionado para adaptarse a un medio primariamente social, incluido el proceso de formación de la persona como sujeto autónomo en el grupo social. Se equivocan las actitudes eliminacionistas y se equivocan las actitudes reduccionistas, que subrayan solamente tal o cual aspecto de las emociones, el cognitivo, el conductual, el afectivo considerando que los otros son subproductos, epifenómenos o atavismos evolutivos. Se equivoca igualmente toda esa literatura de supermercado sobre la inteligencia emocional, que contiene tanta confusión conceptual como daño cultural produce.
Lo interesante del cerebro humano es que, a pesar de que la especie ha desarrollado un potentísimo sistema cognitivo basado en el lenguaje, el sistema emotivo no ha quedado como un atavismo parecido a las ilusiones perceptivas, sino que se ha transformado en un sistema de señales tan sutil como irreductible al aparato conceptual.
4. Las dimensiones del sistema emotivo
Las emociones comparten con los estados prototípicalemente mentales varias dimensiones:
1. El individuo
El sistema emotivo forma parte de la dotación mental de un individuo; es parte de su vida mental. Esto nos lleva a la pregunta acerca de cuál es el papel del sistema emotivo en aquello que da continuidad al individuo en el tiempo y el espacio, en tanto que persona. La respuesta es muy importante: el sistema emotivo, ésta es mi posición, ancla al sistema cognitivo en un espacio de evaluaciones. Las cosas del mundo no tienen por sí misma valor, lo tienen, en un sentido secundario, en la medida en que despiertan evaluaciones. Esta postura que aquí defendemos tiene mucho de aristotélica y muy poco de kantiana. Valorar, para un kantiano, es aplicar una regla con valor universal, con independencia del sentimiento que suscite la regla o la aplicación.
Aunque hay motivos para mantener a priori esta postura kantiana, los inequívocos resultados empíricos indican otra cosa:
un funcionamiento inadecuado del sistema emotivo afecta tanto a la memoria como a la voluntad: los sujetos no ordenan o marcan adecuadamente las entradas en la memoria, y por consiguiente tendrán problemas para recuperar la información y no son capaces de “compromisos” reales, que exigen la movilización de todos los recursos para mantener un curso de acción frente a las contingencias.
2. El medio
Externalismo respecto a las emociones: la relación del sistema emotivo con el medio se encuentra en el territorio intermedio de lo cognitivo y lo evaluativo. ¿No habría sido mejor dejar al sistema cognitivo la tarea? Dos datos a favor de la respuesta negativa:
1. El grado de regularidad que muestra el medio. El medio físico es un medio lleno de regularidades, pero también de sorpresas. La mayoría de las regularidades las pone la parte física del medio, la mayoría de las sorpresas la parte biológica: los depredadores, la potencial pareja, los hijos, los pares. En un medio social, la mezcla de incertidumbre y regularidad se hace aún más condenadamente extraña.
2. El tiempo necesario de reacción para la preservación de las funciones vitales.
3. El observador o intérprete
Las emociones se muestran en la cara y en la conducta y comunican estados mentales. La expresión de la emoción no es un acto comunicativo, pero tiene efectos comunicativos: cambia la mente del observardor. La cara de susto de mamá implica peligro: no te muevas; la sonrisa, permiso y apoyo a lo que estás haciendo. Del mismo modo, la captación de claves emocionales es una de nuestras principales claves sociales: sabemos si el que nos habla nos está mintiendo no porque comparemos sus palabras con la realidad, que podría estar equivocado, sino porque su leve enrojecimiento o conducta nerviosa al narrar el hecho en cuestión es una clave de que tiene miedo de que sea descubierta su mentira.
4. La sociedad
El paso del grupo a la sociedad implica la aparición de instituciones y normas estables y, por consiguiente, la capacidad de exigir derechos y obligaciones. Para Kant la aceptación racional de las normas de convivencia poco o nada tiene que ver con la emoción, pero la realidad es muy diferente. Las emociones constituyen el sistema de compromisos sin el que las normas e instituciones no son más que declaraciones lingüísticas.
La opción cínica dice que lo único que existe es una construcción social o folk de las emociones: las emociones son lo que dice el vocabulario de cada idiolecto y cultura particular que son. Sin embargo, aunque los nombres de las emociones varían mucho culturalmente, pero no conocemos culturas que no tengan nombres para los episodios afectivos.
5. Funciones del sistema emotivo
Nuestra tesis es que las emociones conforman un sistema de señales o mensajes que porta y procesa contenido, aunque quizás este contenido es no-conceptual.
La forma gramatical del lenguaje refleja una forma lógica que, a su vez, expresa una semántica composicional. Esta es la idea que se aplica prototípicamente a la idea de contenido mental, de forma que el resto de fenómenos que no muestran estas características se consideran fenómenos no-mentales, sea cual sea su naturaleza informacional.
Las emociones puede portar información, pero solamente cuando es descriptible conceptualmente se convierte en mental. Pero entonces lo que habría hecho nuestro lenguaje es clasificar como “emociones” a un conjunto de fenómenos heterogéneos que no tienen más realidad como clase natural que la que tienen cualquiera de las los elementos que describen las “ciencias-folk”, como la física, biología o psicología populares.
En particular, debemos destacar los dos hechos relevantes sobre el sistema emotivo:
1. Su funcionamiento parcialmente autónomo: los episodios emocionales no están sujetos al control consciente, actúan en tiempos mucho más cortos que el reconocimiento conceptual y están producidos por una base de sistemas neuronales parcialemente independientes de los que producen el contenido conceptual.
2. La interacción del sistema límbico y los procesos superiores está suficientemente bien demostrada como para considerar al sistema emotivo como un sistema no cognitivo, aunque interviene en
La formación de la memoria y los procesos de aprendizaje
La integración de la personalidad
La integración social de los grupos y en los compromisos normativos de los individuos
es decir interviene en la formación de intenciones que regulan planes a largo plazo.
Todo ello ha sido postulado por Keith Oakley y Jonhson-Laird en una teoría funcional del sistema emotivo: las emociones son sistemas de señales que indican a la mente transiciones de planes. Su función es detectar posibles objetivos en el medio externo o interno que son relevantes (positiva o negativamente) a un plan en marcha y disponer al organismo a una biblioteca de planes potenciales de acción que está almacenada en la memoria a largo plazo, pero que gracias a las conexiones rápidas del sistema emotivo (mediante un sistema de marcadores emotivos de la información) permite una activación mucho más rápida que a través de los medios habituales de recuperación de la memoria.
El sistema emotivo parte el mundo (externo o interno) en categorías mucho más amplias que el lenguaje y el sistema conceptual, porque son categorías de control rápido de planes: amenaza, continuación, pérdida, deseo, rechazo, obstáculo... y activa bibliotecas de planes mucho más amplias y menos discriminadoras que el sistema de representación consciente de las acciones en planes.
El miedo detecta amenazas al plan en activo y prepara el cuerpo para posibles conductas. La biblioteca de planes puede estar más o menos preparada genéticamente (ejemplo del macaco y sus tres patrones de comportamiento). El sistema límbico, con sus conexiones con las áreas de procesamiento superiores, es una parte de nuestra estructura cerebral que ha sido configurada por la evolución, pero la reutilización de este sistema funcionalmente depende de diversos niveles de desarrollo individual en medios diferentes culturales. Puesto que es un mecanismo de señales sobre planes de conducta, es tan sensible a las claves ecológicas y sociales como lo son los planes de conducta.
Desde el punto de vista funcional tiene poco sentido la discusión acerca de la construcción social versus implantación genética de las emociones. El punto central es la organización de la conducta en planes y la persistencia en su mantenimiento para llevarlos a cabo con éxito. En cierto modo el sistema límbico cocina emociones en la medida en que la memoria narrativa se hace más y más compleja: está sometido a cierta forma de educación sentimental.
El sistema emotivo es uno de los varios sistemas de control heterogéneos que han evolucionado como respuesta a necesidades prácticas.la mal llamada teoría de la mente (de las otras mentes) es otro sistema análogo: un sistema de interpretación-predicción de la conducta de los otros usando claves conductuales para captar y manipular sus estados mentales.
La teoría funcional de las emociones es una teoría explicativa que, sin embargo, permanece neutra ante la discusión sobre el peso de la preadaptación evolucionaria de tales o cuales emociones. El programa evolucionario de algunos autores como L. Cosmides y Tooby es uno de los más promisorios en esta dirección, sin embargo no cabe descartar que sea refutado por datos empíricos acerca de una mayor configuración cultural del cerebro en el dominio de la ontogénesis individual. Y lo mismo se puede decir de lo contrario: las teorías de la construcción social de las emociones pueden verse refutadas a medida que encontremos invariantes interculturales en el reconocimiento y expresión de emociones, y, sobre todo, invariantes en los patrones neurofisiológicos en relación con claves medioambientales.
La teoría funcional es una teoría en parte conceptual y filosófica acerca de la naturaleza de lo mental: aboga por una extensión de la noción de lo mental a territorios que ni son lingüísticos todavía ni son ya meros patrones de reacción química, sino mecanismos informacionales que son sensibles a variaciones de la información, aunque no lo sean en el grado en que lo es el conocimiento conceptual.