Huellas bergsonianas
Por un lado, la labor de Bergson sobre los datos inmediatos de la conciencia y la fidelidad a lo vivido han ejercido una importante influencia en la fenomenología posterior, pero por otra parte, esta fenomenología no ha escatimado críticas hacia ėl, reduciendo su trabajo a un conjunto de extrapolaciones psicológicas. Ciertamente Bergson no distancia la conciencia de su objeto, ni capta la estructura intencional de la misma.
Bergson, en su intento de huir del idealismo tanto como del realismo, evita tematizar la conciencia. Esto hace ver la conciencia bergsoniana como substancia ya constituida. Con el yo receptor pasa lo mismo.
Respecto a su concepción del tiempo, tanto Merleau-Ponty como Sartre coincidirán en el fracaso bergsoniano. La duración no es articulada por Bergson en el cuerpo, a juicio de Merleau-Ponty, y Sartre opina que dicha duración es sólo continuidad inerte, no incardinada desde la existencia humana. Para Bergson existir y durar eran ambos memoria, pero llegaba a tal resultado tras un análisis a priori de la experiencia. Ignoraba por tanto el tiempo como dimensión constitutiva de la experiencia humana. Comprendió el tiempo como un dato de la conciencia, pero no entendió que era la conciencia quien lo desplegaba. Este desconocimiento hace que la duración parezca ser el tiempo inerte de las cosas, que después es proyectado en la conciencia.
En suma, Sartre y Merleau-Ponty critican la positividad de la duración bergsoniana. La fenomenología de la existencia encarnará la duración bergsoniana, pero no positivizándola. Husserl se aparta como Bergson del tiempo objetivo, pero a diferencia de él, no le basta con comprender al sujeto como sintetizador de instantes, hay que entender también la síntesis temporal.
Las fenomenologías de la existencia (encarnadas en los franceses Sartre y Merleau-Ponty) manifestarán siete propiedades importantes:
1. Abrazan la intencionalidad de la conciencia como el descubrimiento más importante de la fenomenología, como superación tanto del idealismo como del realismo.
2. Rechazan en idealismo trascendental de Husserl que define la conciencia por sus poderes constituyentes y que reduce el mundo a su significación "mundo", eliminando su trascendencia.
3. Tienen en cuenta las investigaciones en psicología, aunque siguiendo a Husserl evitarán caer en cualquier tipo de psicologismo reductor. Tomarán los datos psicológicos como objeto de sus reflexiones, pero sin absolutizarlos.
4. Dialogan con las ciencias humanas, viendo en sus datos las concreciones de la facticidad sobre la que versará su filosofía de la existencia.
5. Manifestarán que aún cuando todo conocimiento comienza por la experiencia, ésta no es un caos, sino que sigue unas leyes. Una psicología que no se límite a yuxtaponer datos, si se interroga adecuadamente por lo que los fenómenos psíquicos significan, adquiere una dimension trascendental muy alejada de la actitud natural, y de las dogmáticas interpretaciones naturalísticas en las que Bergson permanece aún.
6. Los fenomenólogos franceses valorarán en alto grado la intuición bergsoniana como fuente de toda verdad y de todo conocimiento, manifestando el interés por la vida concreta, que no se reduce para ellos al conocimiento.
7. Considerarán que la esencia no es algo dado de una vez por todas, sino que se va haciendo en la existencia, que es la primera realidad no sólo teórica sino también práctica. Esto hace que sean conscientes de los compromisos vitales y sociales. No fueron meros teóricos, no apostaron por la irracionalidad, fueron prácticos y activistas, aunque tampoco fueron racionalistas a ultranza.
Esta fenomenología de la existencia, conocida como existencialismo, se desarrolla entre las dos grandes guerras reaccionando contra el hegelianismo (que subordina el hombre al Espíritu Absoluto) y el positivismo materialista (que disuelve lo humano en la realidad material) del XIX. Ambos sistemas dominantes se suman a la destrucción del individuo de los sistemas totalitarios, frente a lo cual la fenomenología de la existencia intenta ir en contra.