Curso del semestre de verano FRIBURGO, 1941
INTRODUCCION - LA INTERNA CONEXIÓN ENTRE FUNDAMENTO - SER - INICIO
§ 1. Dilucidación del título del curso «Conceptos fundamentales»
a) Conceptos fundamentales son conceptos-fundamentales
No nos ocuparemos de los conceptos fundamentales de esta región de lo ente o de aquella. Ni siquiera de los conceptos fundamentales de la filosofía, sino el fundamento de todo
b) La apelación (Anschpruch) de los conceptos-fundamentales
Se trata de concebir el fundamento, alcanzar el suelo (Boden) de todo en un conocer que es además un estar y una actitud. Un saber que no precisa de un carácter, sino que es el carácter mismo, acuñación del hombre. Los conceptos-fundamentales nos apelan a que llevemos los pensamientos por el sendero de la meditación. Seguiremos la sentencia μελετα το παν: tómate al cuidado el ente en su totalidad.
c) La diferencia entre las apelaciones al hombre
α) La apelación de las necesidades: lo que hace falta (das Brauchen)
La servidumbre, sometida al señorío de lo que constantemente "hace falta", o sea, de lo útil, se muestra como libertad y soberanía respecto al consumo e incremento de lo útil.
β) La apelación a la esencia del hombre históricamente acontecido.
El hombre presta atención a lo que le hace falta o a aquello de lo que puede prescindir. En el segundo caso no actúa bajo el cálculo del consumo, sino que sólo se para en lo esencial. Pero esa es una limitación solo aparente. Esta región es la única en la que el hombre históricamente acontecido puede fundar un reino, en el que depone todo lo usado u utilizable, deviniendo por ello capaz de soberanía en un sentido esencial. Son apelaciones que no se dejan enumerar como cosas urgentes. El esfuerzo por pensar los conceptos-fundamentales. lograr el fundamento de todo, no se suma ni a las nociones de la vida ni a los resultados de las ciencias, ni a los dogmas ni a la fe.
d) El estar presto a lo originario e inicial y la pedante erudición (Besserwissen) de la conciencia histórica.
El hombre está dispuesto, o para lo siempre originario o para la pedante erudición. La segunda domina allá donde aparentemente el hombre se somete a un plan divino universal. Debemos diferenciar historia acontecida (Geschichte) de ciencia histórica (Historie). En cada época, la historia y la investigación histórica (Historie) se esfuerzan por pintar conforme a la época lo que es ya antiguo, repasándolo con una capa de pintura tomada del presente respectivo; así las tendencias históricas se justifican a sí mismas como imprescindibles. Sólo que lo conforme a esencia tiene su propia historia acontecida (Geschichte) y no se deja computar en el cálculo mediante los rótulos de "nuevo" y "antiguo". El hombre opone obstinada resistencia a la exhortación de lograr lo conforme a esencia por vía del recuerdo interiorizante y de aprehender el fundamento.
e) El significado de la meditación sobre el inicio (Anfang) de la historia acontecida (Geschichte)
Lo prístino es lo primero, el inicio, pero también puede ser lo primero por rango y riqueza. Para nosotros lo prístino será lo griego. A lo prístino lo llamamos lo inicial conforme a esencia. Ni el entusiasmo, algo tardío, por la cultura helenística anuncia un interés genuino por lo prístino, pues se resume en refugiarse en el patrimonio heredado y muy digno de ser acicalado, para así tenerse por mejores que quienes se afanan en favor de la era técnica. Obrar en favor de ese recuerdo interiorizante (Erinnerung) (1) es inabordable sin el recurso a la lengua clásica griega, aunque tal conocimiento lingüístico es condición necesria y no suficiente. Volver a pensar un pensamiento griego es otra cosa más complicada que lleva por des-aprender que se está ya en posesión de la verdad como adepto de una fe eclesial. En este caso, el fervor humanístico es más nefasto que el liso y llano desconocimiento de ese patrimonio cultural. Se trata de estar presto a una controversia con el inicio de nuestra historia acontecida; con lo conforme a esencia. El recuerdo interiorizante del inicio es genuino a partir de la firme resolución en favor de un saber válido para el porvenir, no a partir de un interés por la reanimación de la antigüedad clásica.
f) Objetivo del curso: la meditación como preparación para una controversia con el inicio de nuestra historia acontecida
Tratamos de llevar a cabo una sencilla meditación. En ella obtendremos la preparación para una controversia con el inicio de nuestra historia acontecida.
Repetición
1. Nuestra comprensión de los «conceptos fundamentales» y nuestro respecto a ellos como un saber que presiente
2. La decadencia del saber en la época actual: decisión en favor de aquello susceptible de hacer falta y en contra de lo superfluo
3. El inicio como decisión sobre lo conforme a esencia de la historia acontecida occidental (en la modernidad: voluntad y técnica incondicionadas)
4. Ejercitación en el respecto a lo «digno de ser pensado», en el pararse a pensar el fundamento
5. El esencial compromiso con el inicio, con la «esencia» del fundamento, del hombre históricamente acontecido
PRIMERA PARTE - EL HECHO DE PARARSE A PENSAR LA SENTENCIA. LA DIFERENCIA ENTRE ENTE Y SER
PRIMERA SECCIÓN - El debate sobre el lugar del «es», del ente en total
§ 2. El ente en total es realmente efectivo, posible, necesario
§ 3. El hecho de no pararse a pensar la diferenciación conforme a esencia entre ser y ente
§ 4. La inencontrabilidad del «es»
§ 5. La ausencia de cuestionabilidad (Fraglossigkeit) del «es» en su determinación gramatical - Vacuidad y riqueza de significación
La importancia de las proposiciones poéticas en cuanto a la significación de l"es". Compara proposiciones prosáicas como "El hombre es de Suabia" con poéticas como "En todas las cumbre es (hay) la paz" (Goethe). El "es" toma cada vez una significación del ente en cada caso representado, interpelado y expresado en cada proposición. "El hombre es de Suabia" significa que procede de allí, el hombre es malvado" significa que tiene una forma malvada de ectuar, etc. En sí al "es" le corresponde el vacío, pero un vacío plenificado y pletórico.
a) Vacuidad e indeterminidad del «es» como presupuesto de su ser-«cópula»
Los ejemplos anteriores muestran la vacuidad del "es". Gramaticalmente etso se muestra con el carácter de mera cópula o enlace.
b) El ser («es») como lo general, universal
La uniformidad del "es" en su vacuidad se traslada a su substantivación "el ser". Se llega a ella por abstracción del ente y su respectivas determinidad, quedando sólo lo vacuo. El la palabra "el ser" y en lo que ella nombra, se volatiliza la solidez del ente del caso, en el más vaporoso vapor de lo universalísimo. Por eso Nietzsche llamó al ser la última bocanada de humo que se evapora. Pero, ¿qué ocurre entonces con la diferenciación entre el ente y el ser? SI uno de los dos términos desaparece, ¿cómo efectuar la diferenciación? Para hacerlo, cada uno de los lados debería afirmar su radical derecho a la esencia. Para ello, debemos no engañarnos por el fuego fatuo del concepto abstracto que nombra la palabra "el ser".
§ 6. La consigna del sano sentido común: actuar y obrar en el ente en vez de un vacuo pensar sobre el ser (trabajador y soldado)
Trabajadores y soldados (etiquetas metafísicas, no ocupaciones profesionales) abren la puerta a lo realmente efectivo. Se mencionan varias citas de Nietzsche. Ambos, trabajadores y soldados, experiencian el ente en tanto que conjuntamente lo acuñan de manera realmente efectiva.
§ 7. La renuncia al ser -la gestión del ente
Pero, ¿acaso los "trabajadores" y "soldados", en virtud de esta experiencia, saben ya del ser del ente? No. Probablemente ni les haga falta saber de ello. Quizás el ser siempre ha sido traído al saber a pesar de él, y como algo aparentemente superfluo. Nos quedaría por dilucidar se eso superfluo corresponde a la máxima riqueza y exuberancia, o a la inútil indigencia de la vacuidad, vacuidad que ya se nos presentó con la conectiva "es". Quizás el ser no se deje arrumbar tan cómodamente como parece desprenderse del debate sobre la cópula. De momento tenemos el hecho innegable de que la experiencia inmediata del ente se aviene con seguridad al ente y se conforma con ello. Se conforma al ente y renuncia al ser, haciendo ver que no es una renunica, sino una ganancia: la ventaja de no volver a ser molestado por lo abstracto en la gestión del ente.
Esta estima proviene de la experiencia de que por medio del ente el hombre sólo piensa en aquello que le hace falta. Sin embargo, precisamente por ello no deberíamos desembarazarnos tan rápidamente del debate sonbre el "es". Quizás se oculte allí algo esencial. Por ello, nos proponemos retomar el debate sobre el "es u "el ser", abandonando la vía del opinar habido hasta la fecha.
Repetición
1. El hecho de pararse a pensar el ente en total presupone el carácter comprometido y conforme a esencia, del hombre en la diferencia de ente y ser.
2. Plenitud y pobreza de significación del «es»
3. La equiparación de la gestión de lo realmente efectivo con la meditación sobre el ente en total
4. La irreflexiva estancia del hombre en la diferenciación entre ser y ente
SEGUNDA SECCIÓN - Palabras conductoras para la meditación sobre el ser
§ 8. El ser es lo más vacío y al mismo tiempo la exuberancia
En el "es " de la frase de Goethe ("En todas las cumbre es (hay) la paz") viene a palabra una exuberancia que trasciende a lo nombrado. ¿Es el ser sólo lo más vacío, medido cada vez así o así por el rasero de determinados entes?, o ¿es el ser la exuberancia de todo ente, aquello tras lo que, cada vez, todo ente quedaría infinitamente pospuesto? Tenemos que reconocer en el ser algo así como una escisión y una duplicidad: el ser es al mismo tiempo lo más vacío y la exuberancia a partir de la cual todo ente, el eprcibido y el no percibido ni experenciado,viene a ser obsequiado con el modo esencial de su ser que haga el caso.
§ 9. El ser es lo más común y al mismo tiempo lo único
El ser es el común denominador de todos los entes, y por lo tanto, lo más común, desprovisto de toda marca. Sin embargo, una sucinta consideración da la vuelta a lo anterior: cada ente tiene en otro ente, en cuanto a ente, su igual; pero ¿qué pasa con el ser? El ser no tiene en parte alguna, su igual. El ser es, frente a todo ente, único. Para el ser no se encuentra correspondencia alguna. El ser, a diferencia del ente, no es a veces esto, a veces lo otro. El ser es por doquier lo mismo; a saber: él mismo. Para que haya Lo Igual debe haber multiplicidad. Para que haya Lo Mismo sólo se precisa de unicidad. El ser en su unicidad...y fuera de esta, el ente con su multiplicidad.
¿Deberemos diferenciar un tercer elemento, además del ser y en ente, la nada? La nada nunca es un ente, y sin embargo "hay" (es gibt) la nada. Es imposible decir lo que es el ser o la nada sin convertirlos en algo ente. Por otro lado, no debemos pensar la nada como la ausencia de todo ente. Si la nada aterra, no puede ser mera ausencia de ente. La nada, simplemente, no necesita del concurso de ente alguno para ser la nada. Pero precisa del ser. Ahora bien, la nada no puede poner en peligro la unicidad del ser, pues la nada no es algo diferente del ser. La nada comparte con el ser su unicidad.
Así pues, el ser es a la vez lo más vacío y lo más exuberante, lo más común y la completa unicidad. Todo ello no son sino palabras conductoras para la meditación sobre el ser.
§ 10. El ser es lo más comprensible y al mismo tiempo la ocultación (Verbergung)
La comprensibilidad del "es" en la oración nos resulta de antemano tan segura y fiable que no le prestamos una atención especial. Cuando nos topamos con un ente inexplicado, aún permanece en el dominio de lo comprensible. Tenemos la confianza de que la ciencia terminará por dar con la explicación de un ente ahora inexplicado. En la mecánica cuántica se dice que no rige el principio de causalidad. Con ello serían refutados desde Kant hasta la totalidad de la filosofía habida hasta la fecha. Cuando algo surge sin causa, es algo nuevo, espontáneo y por lo tanto, libre. Se abre así una vía de integrar la libertad humana en los conocimientos de las ciencias físicas, como un hecho físico. Ahora bien, el éxito de la ciencia actual no legitima su verdad, y al equiparar la imprebisibilidad física con la libertad, se introduce todo el ámbito humano en el de la física. Los físicos actúan como si los conceptos de libertad y humanidad fueran triviales por sabidos, lo que muestra que el ser del ente es lo más comprensible, tanto que pasamos sobre ello dando por sabido... El respeto a los hechos y a las constataciones exactas del ente "tienen que ser" naturalmetne exigidas, pero lo esencial del ente, es decir, el ser, permanece tributario de fallos inapelables de ocurrencias ocasionales sin que parezca haber ingún motivo para pararse a pensar en el ser. Por ello, a diferencia del ente (para cuya dilucidación es necesrio el esfuerzo ímpobo de toda la ciencia natural), el ser es lo más comprensible.
Pero, en cuanto pensamos sobre ello, nos quedamos perplejos: no tenemos ningún concepto para eso tan comprensible como es el ser. Para explicar el ser no podemos acudir a ningún ente, pues todo ente está ya determinado por el ser. Fuera de un ente hay muchos otros entes, pero fuera del ser hay, a lo sumo, la nada. Si comprendemos un ente a partir de otros entes, ¿no deberíamos acudir al ser desde la nada? El ser se sustrae a todo intento de concebirlo desde el ente: le pertenece esa esencia en propiedad (el sustraerse). Sustrayéndose, se retira de toda determinabilidad, de toda revelabilidad. El ocultarse pertenece a la esencia del ser mismo. Así pues, debemos retener esta triple noción:
1. El ser es lo más vacío, y al mismo tiempo lo exuberante
2. El ser es lo más común de todo y al mismo tiempo la unicidad.
3. El ser es lo más comprensible y al mismo tiempo la ocultación
§ 11. El ser es lo más desgastado y al mismo tiempo el origen
El ser, ante todo, deja ser a todo ente en tanto que ente; esto es: allí hacia donde surge un ente para ser él mismo. Por eso el ser es el origen.
§ 12. El ser es lo más fiable y al mismo tiempo el a-bismo
No podemos dudar del ser, aunque el ente se nos aparezca de modo inseguro. Pues, ¿cómo podríamos dudar del ente si no estuviéramos seguros del ser? El ser es lo más fiable. Sin embargo ninguno de nuestros propósitos y actitudes se fundamentan directamente sobre el ser. El ser no nos proporciona ni suelo ni guía para lo que cotidianamente disponemos. Por eso el ser es la revocación de toda expectativa que pretendiese hacer de él un fundmento. se nos muestra no como base (Grund), sino como abismo (Abgrund).
§ 13. El ser es lo más dicho y al mismo tiempo el acallamiento
En todo verbo del lenguaje mencionamos al ser. Cuando decimos "llueve" queremos decir que "ahora, la lluvia es". En cada nombre o adjetivo nombramos al ente, y con él al ser del ente. El decir dice con él al ser, no como un añadido que pudiera ser suprimido, sino como una donación previa de aquello que permite a cada paso por vez primera la nominación del ente. Pero, ¿sómo, si es lo más dicho en el decir, oculta su esencia? El ser es acallamiento (Verschweigung), lo que guarda silencio sobre sí mismo en el decir. Acallamiento y ocultamiento están en relación en el ser. Y ambos se dan en el lengujae. Por eso un animla no habla, porque no puede callar, y no puede callar porque no está en respecto alguno para con el acallamiento, con el ocultamiento, con el ser. En tanto que acallamiento, el ser sería entonces el origen del lenguaje. El lenguaje no es una facultad humana ma´s, como el sentir, el tacto o la locomoción; sino que está en un respecto esencial con la unicidad del ser.
§ 14. El ser es lo más olvidado y al mismo tiempo el recuerdo interiorizante
§ 15. El ser es lo más coactivo y al mismo tiempo la liberación
§ 16. Resumen: meditación sobre el ser en la sucesión de las palabras conductoras
Repetición - Palabras conductoras sobre el ser
1. Como concepto abstracto, el ser es vacuo y al mismo tiempo exuberante.
Hemos seguido la doctrina según la cual el ser es lo más abstracto de todos los conceptos. El ser es como la sombra fugitiva de una nube que se extiende sobre el país del ente sin producir el más leve efecto y sin dejar la menor huella. El carácter sombrío del ser a lo sumo confirma la solidez que sólo al ente pertenece en propiedad. La observancia de la palabra conductora μελέτα τό παν sólo se plenifica legítimamente en la exclusiva experiencia, configuración y gestión del ente. La primacía del ente sobre el ser queda patente en la modernidad. No obstante, nos preguntamos si no será el ser algo más que una palabra para lo más general, y por ello lo más vacuo, si no será la plenitud en la que brota toda la plenitud del ente. Quedaría por ver si el ser no será ambas cosas: la vacuidad que incontestablemente se muestra en el concepto más general y la exuberancia a la que alude, por ejemplo, el verso de Goethe.
2. El ser es lo más común de todo y al mismo tiempo la unicidad (La mismidad de ser y nada)
La total uniformidad del ser consiste en la constancia de que él es. Pareciera que el ser se ha dispersado en el país del ente más múltiple. Pero el ser no se agota en esa uniformidad, pues simultáneamente sólo esencia como único, mientras que el ente es, en un caso esto y en otro caso, lo otro. El ente siempre tiene su semejante, mientras que el ser es incomparable. Pero no podemos decir que el ser sea lo Igual, sino que constantemente es, en tanto que lo único, lo Mismo.
3. El sentido de las palabras conductoras: indicaciones relativas a la meditación sobre la diferencia entre ser y ente.
El ente viene a ser dicho, el ser viene a ser acallado. El acallamiento no viene de nosotros, sino del ser mismo. En esa región se gesta, cada vez, la palabra.
TERCERA SECCIÓN - Ser y hombre
§ 17. La escisión y duplicidad del ser y la esencia del hombre: echar y desechar.
Nos planteamos diversas y graves preguntas. ¿La esencia del hombre se agota en ser un sujeto?, ¿y si sólo pudiera darse el ente como lo objetivo para el hombre, que es un sujeto? ¿y si en la más moderna modernidad se alcanzase una objetividad tal como jamás antes conoció la historia acontecida? Y todo ello porque el hombre se ha convertido en sujeto...
En todo caso, las determinaciones que hemos visto (ser lo más dicho, lo más olvidado, lo más comprensible) permanecerían inequívocamente referidas al hombre y a las formas de comportamiento humano que son el decir, el comprender, el olvidar. De alguna fomra, el ser es antropomorfizado, y actuando así no accederemos al respecto para con el ser mismo, sino a lo sumo para con el modo en que nosotros, los hombres, nos representamos el ser. Pero aún un reparo más grande nos asalta en nuestra pregunta por el ser, que amenaza con reducir a la nada nuestra meditación:
Cuando decimos: "el ser es lo más comprensible", "el ser es la exuberancia", "el ser es..." ¿no estamos tratando al ser como un ente, cuando el ente es aquello frente a lo cual tiene que ser diferenciado? Cualquier enunciado del tipo "el ser es..." arruina nuestro acercamiento a la diferenciación del ser y del ente. Aceptemos que sólo el ente es. Si nos olvidamos del ser y atendemos exclusivamente al ente, denegando el ser como una abstracción inútil, salta al punto, pues en la primera aproximación al ente diremos que el ente es esto o lo otro, y ya tenemos al ser. ¿Qué puede significar la expresión "el ente es"? Nos encontramos entre dos límites: por un lado, en cuanto decimos "el ser es", lo convertimos en un ente; y por otro lado, si consideramos sólo el ente, decimos que "el ente es", y nos brota el ser. El ser se echa sobre nosotros, y nosotros lo desechamos. Una aparente contradicción. Entre ambos límites, somos traspuestos a una estancia única en su género en la que no hay salido alguna.
Ante esta situación, tenemos dos posibilidades: o se renuncia a la pregunta por el ser y se la tacha de pregunta ficticia; o se reconoce la aporía. En el segundo caso, de alguna manera hay que salir del atolladero, haciendo de la necesidad virtud. Esta segunda salida pasa por conceder que el ser es lo que fuerza a ese callejón sin salida, y es también el ser el que lo violenta: es ser es a la vez ineludiblemente representado y no obstante inaprehensible. Si esencia es el callejón sin salida, callejón que lo tomaremos como el predicado del enunciado básico sobre el ser: "en cada intento de pensar el ser, éste se torna un ente; quedando así destruido en su esencia. Y sin embargo el ser no se deja desmentir como lo diferente a todo ente. El ser mismo posee esa característica esencial de conducir al pensamiento humano a un callejón sin salida. ¿Sabemos con esto algo esencial del ser, o meramente sobre nuestra capacidad para aprehenderlo?
§ 18. La historicidad del ser y la estancia esencial, históricamente acontecida, del hombre
Aquí no nos preguntamos por el hombre como ser natural, ni como ente que existe entre otros entes. Nos preguntamos por esa esencia llamada "hombre". Señalamos y ponemos como única determinación el hallarse en esa estancia, en ese callejón sin salida, desplegada por el ser mismo. En esa estancia experienciamos lo humano, una estancia en la que el ser se abandona a su propia destrucción toda vez que hacemos de él un ente al pensarlo y representarlo.
Nos desembarazamos de las ficticias posibilidades de dejar de lado esa estancia. Renunciamos a encontrar un punto de apoyo que nos permita estar a la vuelta de la calle respecto al ser. Al mismo tiempo, sentimos la exhortación a experienciar la estancia, y esa exhortación no proviene del hombre mismo, sino de la apelación del propio ser a la que está anclada la existencia humana. La apelación procede de la propia historia acontecida.
§ 19. El recuerdo interiorizante del inicio primero del pensar occidental es meditación sobre el ser, es concebir el fundamento
El inicio primero del pensar occidental es meditación sobre el ser. ¿Por qué nos importa la actualización de lo pasado hace tanto tiempo? No queremos resucitar en el presente un ente del pasado, sino interiorizar el ser. "Lo pasado" es un no_ente, mientras que "lo sido" es el ser esenciante, oculto en su inicialidad.
Quizás ese carácter oculto del inicio no signifique que esté cegado, sino que nos esté más próximo que todo aquello de lo que tenemos noción y a lo que damos el valor de lo próximo. Toda la historia trata de entes que ya no son. Ninguna actualización histórica tiene la capacidad de hacer del ente que fue, el ente que era. Todo lo pasado no es sino lo que ha salido al paso. Pero el salir al paso del ente ocurre en la región del ser: lo imperecedero es lo históricametne acontecido en el pasado: lo inicialmetne sido y que es inicialmente de nuevo esenciante. El recuerdo interiorizante del inicio no concierne al ente y al pasado, sino a lo sido, es decir, a lo todavía esenciante, al ser. El inicio está sumido en la apariencia de lo inaccesible porque es lo extremadamente próximo, aquello en lo que no reparamos a causa de su proximidad.
Repetición
1. La esencia antagónica que hay en el respecto del hombre para con el ser: echar y desechar el ser.
El ser es desechado en el lenguaje, pues cualquier proposición sobre el mismo lo destruye, convirtiéndolo en un ente. Pero esa acción de desechar al ser nunca puede con él, porque el ser a su vez se ha echado sobre nosotros, dando luz al ente. Tan esencial es la tarea de desechar al ser como la de echarse él sobre nosotros. Pero simultáneamente el ser se nos oculta en cuanto intentamos decirlo, pues en tal caso siempre nos referimos al ente. Estamos constantemente en una región atravesada de un extremo a otro por el echarse del ser y el desecharlo.
El hombre es un ser viviente dotado de razón. El problema es que divinice esa razón, como ya aconteció en el inicio de la edad moderna. Se puede sin embargo conjurar ese peligro siempre y cuando no se deje absoreber por la mera calculabilidad de la vida, sino que dé a vida misma vía libre para su caudal. La vida, tal y como se dice desde el XIX, es vivencia. Existe en consonancia con esto el peligro segundo: que todo lo que "es", sea únicamente en tanto que vivenciado.. Es necesario un equilibrio entre la computabilidad de la vida y la embriaguez de la vivencia.
2. Recordar el inicio primero, interiorizándolo, es trasponer al ser aún esenciante, es con-cebir el ser como fundamento.
La meditación sobre el ser es el recuerdo interiorizante en el primer inicio del pensamiento occidental. Este recuerdo interiorizante no es en modo alguno una maquinación histórica respecto a lo pasado: es la trasposición al ser mismo que todavía esencia aún cuando ya haya pasado todo ente cronológicametne anterior. Sólo en apariencia escapamos al ser en favor del ente. Interiorizar el ser quiere decir, sin embargo, algo bien distinto de elevar el ser a la conciencia. Concebir el ser es concebir el fundamento, y con-cebir significa estar comprendido en el ser por el ser.
SEGUNDA PARTE - EL DECIR INICIAL DEL SER EN LA SENTENCIA DE ANAXIMANDRO
§ 20. Las intenciones contrapuestas de la tradición filológica y la transmisión filosófica
§21. La autoridad de las traducciones que Nietzsche y Diels hicieron de la sentencia respecto a las interpretaciones hoy vigentes
Repetición
El retorno rememorante e interiorizante en el inicio del pensar occidental: escucha de la sentencia de Anaximandro
§ 22. La meditación sobre el decir inicial del ser en la sentencia de Anaximandro
a) Conjeturas sobre la relación entre ambas proposiciones
b) El decir sobre el ser acontece en correspondencias: la primera proposición piensa al ser como τό χρεών en correspondencia con el inicio como triple disposición
§ 23. Excurso: intelección de τό χρεών con ayuda de otra frase de Anaximandro
a) La triple unidad de la disposición (άρχή)
b) La disposición (άρχή) es acción de impedir (άπειρον)
c) El imperar del ser como άρχή y άπειρον en la γένεσις y la φδορά, en favor de la irrupción de la presencia del ente
d) ¿De qué modo deja ser al ente el ser que es άρχή y άπειρον?
§ 24. La segunda proposición piensa al ser en correspondencia con su esencia como irrupción de la presencia, demora, tiempo
a) El ser es la acción de remontar la discordia
b) La conexión de ser y tiempo
§ 25. La mutua relación entre ambas proposiciones: la sentencia como el decir inicial del ser
Epílogo de la editora
Glosario
NOTAS
(1) Aquí Heidegger evoca la “Er-innerung” no ya en el sentido común del “recuerdo” de la metafísica como historia acontecida en el pasado. Varias veces en la lección Heidegger insiste en este punto. El “recuerdo interiorizante” de la metafísica de ningún modo se concibe como una actividad humana dependiente de una voluntad, como si postulásemos a través del recuerdo de la tradición, el renacimiento de la metafísica o de alguna de sus posturas particulares. Heidegger está pensando en el carácter de “ir hacia adentro” (inner) a partir de lo externo que vendrían a ser las distintas configuraciones del ser del ente en la historia de la metafísica, ya sea como Idea, energeia o “Vorstellung” (la re-presentación de la modernidad). El pensamiento debe dirigirse de la extrema exterioridad del ente hacia la “esencia esenciante del ser mismo” (das Wesen des Seins).