NOTICIAS DEL SAINT GASPAR COLLEGE
por
Emil Dinkel, C.PP.S.
La muerte súbita del Presidente John F. Kennedy impactó a Chile junto con todas las otras naciones del mundo. Casi todos los chilenos sintieron como una pérdida casi personal la triste muerte del Presidente de los EE.UU. Cada familia, parecía, embargada de dolor, como si le hubiera sucedido un desastre. Y la gente expresó abiertamente su dolor y congoja. En la ciudad de Santiago se desarrollaron toda clase de servicios religiosos. La reacción en nuestro propio sector de la ciudad, la parroquia de Santo Domingo de Guzmán, fue típica. Muchas personas pasaron a la casa parroquial o se desviaron de su camino para salir a encontrarnos en la calle y ofrecer sus condolencias a sus Padres norteamericanos. Y la asistencia a Misa el domingo de esa trágica semana aumentó notablemente. El miércoles que siguió al asesinato, tuvimos una liturgia especial en memoria del fallecido presidente. Las ceremonias, por supuesto, se centraron alrededor de la Misa ofrecida por el descanso de su alma. La Misa fue ofrecida en un altar temporal levantado en el patio de nuestro Saint Gaspar College,con el altar mirando a la gente, y con una bandera norteamericana extendida cerca del lado desde donde se lee la epístola.
A los niños del St. Gaspar se les ofreció que invitaran a sus padres para que asistieran a las ceremonias, y las invitaciones fueron aceptadas por muchos padres y amigos. Como muchos de los niños vienen de fuera de nuestra parroquia de Santo Domingo, la reunión de invitados se transformó en un evento inter parroquial. Hubo también un aspecto internacional – debido al hecho que el Colegio St. Gaspar es en sí una especie de “Naciones Unidas” en miniatura, porque hay una docena de nacionalidades representadas en medio de nuestro conjunto de escolares.
Los niños de sexto año formaron una guardia de honor para dar la bienvenida a los invitados. Formaron una doble línea a lo largo del pasillo que llevaba desde la calle, por la entrada temporal del colegio, hasta el patio donde se encontraba el altar provisorio, en un escenario elevado. Otro grupo de niños sirvió como escolta, acompañando primero a cada persona o grupo hasta el mesón para firmar el libro de condolencias, y luego, guiando a los invitados hasta su asiento para la Misa.
Como rector del Colegio St. Gaspar, di una corta charla antes de la Misa. Luego siguieron dos charlas más, una en español y la otra en inglés, de dos jóvenes escolares del St. Gaspar. Durante la Misa, los niños cantaron bajo la dirección de la Sra. Nora Ross, una de nuestras profesoras seglares de cuarto básico.
En el momento de la Comunión un buen porcentaje de niños y de sus padres recibió la Eucaristía. Un sacerdote holandés, el Padre Enrique de Grotte, que pronto se asociará con el colegio, ayudó a distribuir la Comunión.
Después de la Misa, un miembro del Centro de Padres y Apoderados dijo unas pocas palabras a nombre de los padres.
En resumen, todo el programa resultó bien y causó buena impresión. Los padres tenían toda la razón de sentirse orgullosos de la parte que jugaron sus hijos en la liturgia. Yo mismo estuve muy orgulloso de los niños ese día. Se comportaron muy bien.
Ahora es tiempo de vacaciones aquí en el verano de Chile. No hay trabajo para los encargados del St. Gaspar. Me gustaría decir lo mismo de su rector – yo mismo. El trabajo escolar, sin embargo, me mantiene muy cercano a mi mesa de escritorio, ya que están llegando las solicitudes de matrícula para marzo. Las solicitudes para kindergarten por ejemplo, ya llegan a 25, por sobre el número de aceptación que nos hemos puesto, que es de 80 – 40 para cada una de nuestras salas de kinder. Cada solicitud significa una entrevista personal con los padres de los niños.
Ahora con 71 pequeños ya aceptados, las otras selecciones serán cada vez más difíciles. Encuentro necesario dejar al menos algunas vacantes abiertas para último minuto. Alguien – a menudo un político o un diplomático – que haya hecho algún favor especial al colegio es seguro que vendrá a último momento con una petición especial o una recomendación especial para un amigo suyo.
Y es un modo normal de operar, aquí en Chile, en especial, el de hacer favores y luego esperar la retribución. Hay que mantener un canal abierto, ya sea para devolver el favor o para ofrecer algo a cambio.
La historia sigue casi igual cuando se trata del próximo capítulo – o sea la matrícula para el colegio mismo, al menos en los primeros años. El alumnado del St. Gaspar ha crecido rápido – tan rápido en verdad, que apenas se pueden atender las solicitudes de admisión para segundo, tercero y cuarto años.
La primera prioridad es generalmente para con el niño que tiene un hermano alumno del St. Gaspar. Enseguida vienen los alumnos repitentes. Por ejemplo, hay uno de esos postulantes que tiene una buena posibilidad de lograrlo este año. Durante tres años sus padres han venido a matricular al niño, pero cada vez ha tenido que ser rechazado porque los cursos están completos. Este año, al cuarto intento, pude recompensar su persistencia, ya que parece que todavía hay una o dos vacantes en cuarto año.
Notarán por las fotografías que acompañan este informe, que nuestros niños del St. Gaspar llevan uniforme escolar. Esto está de acuerdo con la práctica chilena, incluso la ley, que todos los escolares, usen uniforme durante las clases. El uniforme del St. Gaspar es una chaqueta azul con el emblema del colegio en el lado izquierdo, camisa blanca, corbata marrón y pantalones grises.
La matrícula es un problema de nuestro colegio que crece rápido. Y con eso, está asociado el problema del dinero. Nuestro colegio ha crecido muy rápido para financiarse en tan corto tiempo. Al final, deberíamos estar bien; actualmente, sin embargo, nos sentimos un poco apretados. Nos llegará una estructura metálica Butler que viene en camino desde los EE.UU. Esto nos ayudará a sortear “una preocupación” o dos, pero presentará un problema financiero adicional por un tiempo.
El fin del año escolar en diciembre de 1963 marcó el fin de la primera década de vida del joven Colegio St. Gaspar. Cuando comenzó a la vida, en marzo de 1954, era en realidad, un bebé – con sólo 18 niños en primero básico que era el único curso que había. Pero incluso mientras esos dieciocho niños estaban en ese primer año, el Padre Leonard Fullenkamp, CPPS, el fundador del colegio, estaba muy ocupado construyendo un colegio temporal para albergar a los siguientes niños de primero básico del próximo año, que se esperaba que triplicaran este número. Cada año, desde entonces, el colegio ha crecido de a un curso y seguirá creciendo hasta llegar a los doce cursos. (Los primeros seis años se conocen como Preparatorias y los otros seis cursos como Humanidades).
Desde su comienzo se le asignó al colegio un rol especial: la preparación de futuros líderes para Chile y para la Iglesia de Chile. Convencidos de que el éxito del futuro de Chile se basa en la clase media que surge, el Padre Leonard planificó el Colegio St. Gaspar de acuerdo a eso. Las clases, excepto, historia y gramática son en inglés. Y desde el comienzo el colegio fue rápidamente aceptado por muchos padres chilenos que deseaban para sus hijos el aprendizaje del inglés a través del colegio, porque estaban muy conscientes de la necesidad de saber inglés, en el mundo moderno de los negocios y en el mundo de la educación superior.
Muchos de los profesores chilenos más progresistas y muchos padres, también, están insatisfechos con el sistema educacional chileno. El sistema es muy anticuado; se necesitan muchos cambios, y se están planificando. Mientras tanto, los mejores colegios chilenos son dirigidos por comunidades religiosas y por organizaciones privadas, la mayoría de éstas son de países extranjeros. Se informa que alrededor del 70% de los colegios chilenos son dirigidos por extranjeros. Como se mencionó anteriormente, los chilenos más progresistas prefieren estos colegios privados para sus hijos.
La llegada de las Hermanas de la Preciosa Sangre en enero de 1957 y su presencia como profesoras en las salas de clases del St. Gaspar, ha aumentado las esperanzas de que nuestro colegio pueda servir también como una efectiva y muy necesitada levadura espiritual para la vida de la nueva generación chilena.
El colegio St.Gaspar no tendrá a sus primeros graduados hasta fines del año escolar de 1965. Cuán bien estamos haciendo nuestro trabajo – cuán permanente y efectivo será en el futuro de esos graduados – está por verse. Mientras tanto, rogamos vuestro apoyo, con las oraciones de todos nuestros amigos de las misiones, en nuestro esfuerzo diario hacia ese día futuro. (Precious Blood Messenger, marzo, 1964, págs.50-51-52-53-54, Vol.III).