Un nuevo Misionero en Chile: Padre Leo Herber
Nuestro corresponsal este mes es el Padre Leo Herber – Padre León, como algunos le dicen en Chile. Estamos seguros que después que el Padre haya pasado las primeras agonías del aprendizaje del español será digno de su nombre León. El Padre escribe para decir que tanto él como el Padre Paul Buehler y también el Padre William Schenck y el Padre Emil Dinkel llegaron a salvo, los dos primeros en avión, y los dos últimos en barco unas pocas semanas después…
“Después de completar los arreglos necesarios para residir en Chile, - señala el Padre Leo- salí de la capital el 16 de noviembre para ir a Pitrufquén. El Padre Leonard Fullenkamp me dejó a bordo del Flecha del Sur, alrededor de las 8.00 A.M., en uno de los más hermosos viajes en tren de toda mi vida. Los rieles siguen el valle entre las Montañas de los Andes por el Este y las montañas más bajas que bordean el Pacífico por el Oeste. Este valle tiene muchos cerros, pero es fértil, aunque su fertilidad todavía no está explotada en muchos lugares debido a la dificultad de obtener agua en este semi desierto. A menudo el tren pasa montañas atravesadas que cruzan el valle, serpenteando su tortuoso camino hacia arriba para luego descender precipitadamente.- Después de alrededor de diez horas de pasar a través del semi desierto, estuve contento de ver los verdes pastos, los bueyes arando en los campos y los alegres jinetes con espuelas que seguían la ruta Panamericana, lo que me decía que estaba próximo a mis destino, Pitrufquén, a donde llegué alrededor de las siete de esa tarde. El Padre Thomas Sweeterman me recibió en la estación y me llevó a la parroquia, en donde el Padre John Kostik me estaba esperando para darme la bienvenida a mi hogar chileno.
DIGA “SÍ, SÍ
“Hasta ahora, y creo que por algún tiempo, estaré ocupado averiguando a qué se parece la lengua española. Pero la falta de conocimiento de la lengua nativa proporciona su propia entretención para disipar el aburrimiento. Caí en el hábito de decir ‘Sí’ prácticamente a toda pregunta que se me hacía en español. Ha funcionado bastante bien, ya que parece que la mayor parte de las preguntas son hechas en forma positiva, pero hay excepciones, por supuesto. Una mañana contesté ‘Sí’ a la pregunta de un empleado, y él encendió todas las velas de la iglesia para la Misa rezada. Otra vez contesté ‘Sí’ a otro empleado que estaba hojeando mi Manual de Oraciones y dijo ‘Gracias’ y se fue con dos santos que necesitaba como marcadores de libros. Los resultados están todavía cinco a cero a favor del ‘Sí’ para todas las preguntas que no entiendo. Mi pronunciación del español todavía deja mucho que desear. Cuando rezo las oraciones después de la Misa, por ejemplo, nadie sabe qué contestar. Quizás se preguntan qué idioma habla este nuevo Padre. El 8 de diciembre tuve la gran alegría de administrar el Bautismo por primera vez en español. El Padre Thomas estuvo allí para ayudarme por la primera vez, pero desde entonces, lo he hecho solo y no me ha salido tan mal. No es necesario decir que no digo más que lo que está en el libro.
“Todo es algo ‘Gringo’ aquí en la Casa Parroquial, comida gringa, costumbres gringas, ya que tratamos de hacer nuestras casas lo más norteamericanas posibles. Incluso tenemos un perro que se llama ‘Gringo’. Una tarde mientras caminaba con mi profesor por la orilla de la ciudad hacia el hermoso y veloz río Toltén, el perro se las arregló para perderse. El Padre Thomas buscando el perro, le preguntó a algunas personas en la Plaza al frente de la Casa Parroquial: ¿Han visto a ‘Gringo’? Ellos contestaron: ‘Sí, recién pasó caminando hacia el río con su intérprete’.
“Por favor pidan a nuestros amigos que continúen orando por nosotros para que el Señor nos dé sabiduría, prudencia y celo para aprender el idioma y las costumbres de esta gente, para que podamos llevar a cabo el trabajo tan hábilmente comenzado por los misioneros más antiguos. ¡Que Dios les bendiga a todos ustedes!” (Precious Blood Messenger, febrero, 1955, págs. 45-46-47, Vol.I).