Las pipas de calabaza (semillas de calabaza) son ricas en ácidos grasos y antioxidantes, vitaminas y minerales esenciales.
Son una rica fuente de proteínas y antioxidantes que fortalecen el sistema inmunológico y favorecen la regeneración celular. Además, benefician el sistema cardiovascular y el hígado, combaten la diabetes y ofrecen ventajas únicas para la salud de la próstata en los hombres.
Al igual que con el resto de frutos secos, se aconseja un consumo máximo de 30 gramos de pipas al día en cualquier dieta. La mejor manera de comerlas es que estén crudas en lugar de tostadas y que no lleven sal añadida.
El calcio y magnesio de las pipas de calabaza ayuda a mantener los huesos sanos y fuertes, ayudando así a reducir la aparición de enfermedades como la artritis y osteoporosis. Además, las pipas de calabaza favorecen el sueño, siendo una gran fuete de triptófano.
Las pipas de calabaza contienen 450 kilocalorías por cada 100 gramos, es decir, 130 menos que las de girasol. Estas últimas, por tanto, engordan más, si bien la diferencia no es abismal. Hay que tener en cuenta, además, que las de calabaza tienen un mayor porcentaje de grasas (un 50% frente a un 40%).