Fecha de publicación: 13-sep-2010 6:08:03
11.06.19
FELIX IBARGUTXI | SAN SEBASTIÁN.
Junto a Montsegurenea. El escritor en Ciboure, al lado de la casa de un descendiente de agotes. ::DE LA HERA
Título: 'Agote. Secreto revelado'.
Autor: Kepa Arburua Olaizola (Hendaya, 1940).
Editorial: Autoedición.
Páginas: 290.
Otras obras del autor: 'Sanfermines' y 'Sanchicorrota, bandolero de las Bardenas'.
Junto a Montsegurenea. El escritor en Ciboure, al lado
de la casa de un descendiente de agotes. :DE LA HERA
El escritor Kepa Arburua Olaizola (Hendaya, 1940) ha escrito un libro en el que se une a la tesis de que los agotes eran cátaros que huyeron de la Inquisición en Francia, para asentarse en poblaciones como la labortana Ciboure, la navarra Bozate (barrio de Arizkun) y Lucq (en el Béarn). Propugna también que los agotes no fueron gente miserable, sino que entre sus miembros y luego sus descendientes hubo incluso miembros de la nobleza.
El catarismo es la doctrina de los cátaros (o albigenses), un movimiento religioso de carácter gnóstico que se propagó por Europa Occidental a partir del siglo X. En el siglo XIII la Iglesia católica pidió ayuda a la monarquía francesa para erradicar estas ideas, que se consideraban heréticas. Desde mayo de 1243 hasta marzo de 1244, la ciudadela cátara de Montségur fue asediada por las tropas del senescal de Carcasona y del arzobispo de Narbona. Finalmente, los líderes cátaros y más de doscientos de sus seguidores fueron arrojados a una enorme hoguera.
Según Arburua, estos cátaros huyeron desde la zona de Toulouse hacia el Oeste, hacia Aquitania. «No fueron hacia el Este, porque allí se encontraba el arzobispo de Narbona, Pierre Amiel, que había quemado a los jefes cátaros en la hoguera de Montségur. Vinieron al Oeste porque no estaba muy lejos del País Cátaro y porque en Aquitania se encontraban los ingleses, que estaban en conflicto con Francia (como siempre) y, por supuesto, en Inglaterra no existía ni la Inquisición ni la Cruzada contra los albigenses».
Pero, ¿por qué se les decía agotes? Arburua defiende una tesis curiosa. «Un río que todavía se llama Agout nace a 1.100 metros de altitud en el Parque Regional del Haut Languedoc, atraviesa Castres, y pasa cerca de Albi. Con sus 194 kilómetros de longitud cruza todo lo que fue el País de los Cátaros. Su nombre es Agout en francés y Agot en occitano, la lengua hablada en la región de Midi Pyrénées en la Edad Media. A esos cátaros que huían de la Inquisición, cuando se les preguntaba de dónde venían, su respuesta era: 'De Agot' (de la región del río Agot). Entonces, les llamaron agotes».
Castilla los acogió mejor
Arburua también ha reparado en la frecuencia con la que aparece el apellido Agote entre los vascos. Piensa que entre los guipuzcoanos, vizcaínos y alaveses, todos dependientes de la Corona de Castilla, fueron bien acogidos e incluso pudieron dedicarse a grandes tareas debido a que hubo «una relación muy buena entre las casas nobiliarias de Toulouse y de Castilla, porque en 1094, Raimundo IV de Toulouse se casó con Elvira de Castilla».
Arburua Olaizola está afincado desde 1957 en la localidad labortana de Ciboure, en la casa construida por sus padres. Cree que precisamente Ciboure es un lugar al que fueron a parar muchos agotes en los años de la desbandada. «En la casa Montsegurenea de este pueblo, en 1651, nació Jean de Montségur, que en 1709 era capitán de los buques del rey Felipe V de España». El hijo de este marino fue capitán de flautas (unos buques pesados de transporte) del rey de Francia Luis XV. Tras casarse, residió en la casa Martybelzenea de Ciboure. «Estos dos personajes no eran pescadores ni corsarios, eran nobles, descendientes de Raimond de Péreille y de la familia de Bertrand Marty, el último obispo cátaro de Montségur. ¿Creéis que se les confiarían tales puestos a tan miserables agotes o kaskarots como los descritos por los historiadores? ¡Está claro que no!».
Los agotes tuvieron que hacer frente a la leyenda de que eran gen te enferma, y en bastantes casos leprosa. Ello originó que fueran excluidos de las ciudades. En 1601, el Parlamento de Toulouse decidió pedir un examen médico de los carpinteros de la zona, que eran considerados agotes. Se examinó a 22 personas y resultó que todas ellas eran gente sana. Pese a todo, la discriminación y los recelos siguieron en pie.
Kepa Arburua Olaizola comenzó a publicar libros después de jubilarse. Primeramente, la obra 'Sanfermines', luego 'Sanchicorrota bandolero navarro'.
http://www.diariovasco.com/v/20100611/cultura/agotes-eran-cataros-huian-20100611.html