Fecha de publicación: 06-ene-2011 14:54:42
02 / 01 / 11
Mi cuñado no sabe ni catalán ni castellano. Sólo habla lenguas serias como el inglés, el francés y el alemán. Así puedo escribir sobre él todo el que quiero puesto que no leerá nunca este diario. Este personaje me irrita. Siempre tiene una opinión sobre cualquier cosa y nunca confiesa su ignorancia sobre ningún tema. Si alguien menciona la fantasía en las novelas de Louise de Vilmorin, las diferencias entre el andaluz y el castellano normativo, siempre dirá algo. Entre los españolistas, conozco a mucha gente que me recuerda a mi cuñado. Opinan con la certeza de un sapo que se traga mosquitos. Hace cien años, don Miguel de Unamuno invitava a los catalanes del Principado a imitar los catalanes de Francia. Si no se hubiera muerto, se alegraría seguramente de la bajada de nuestra lengua al norte de la Albera. Esta lenta sustitución lingüística tiene explicaciones complejas. ¿Quién renuncia voluntariamente a su lengua? A la cabeza de tres siglos de fidelidad absoluta, los catalanes del Rosselló empezaron a aflojar y a hablar a los niños a raíz del fin de la segunda guerra mundial. Hacía un siglo que la escuela de la república les inculcaba el auto-odio, les rebajaba persiguiendo el catalán a las aulas, en los patios y por las calles de los pueblos. En la pared de la escuela de Aiguatèbia, pueblecito de las Garroxes en la comarca del Alt Conflent, un maestro osó escribir 'Soyez propres te parlez français' (Sed limpios y hablad francés.) Este es el equivalente local del letrero colgado, al tiempo de la colonización, a los jardines públicos de Shanghai. 'Entrada prohibida a los canes y a los chinos.'
Los maestros, a menudo catalanes, repetían a la chiquillería y a los padres que el catalán era un dialecto inútil, muerto, un español selvático y degenerado, una aberración medieval como la Inquisición. Cuando el maestro oía a un niño hablando catalán le daba una señal (un trozo de papel, algún tejido) que el culpable tenía que dar al primer compañero que diría una palabra en vernáculo. A finales de la jornada, el maestro pedía quién tenía la señal y castigaba al culpable... Con estos métodos los republicanos franceses eliminaron el vasco, el catalán, el occitano, el bretón, el corso, el alsaciano, el neerlandés y no mencionaré todas las variantes dialectales de la lengua de oil... ¿Ės este el modelo que gusta a los españolistas? Los franceses, cuando menos, lo pagan caro...Antaño, cuando todos los franceses no tenían la lengua de la república como lengua materna, Francia era una potencia mundial, rica de su diversidad, con una literatura que llegaba a todas las librerías y a todas las bibliotecas del planeta. Si bien la lengua francesa se habla mucho más en la África negra que antaño, ha reculado mucho en el Líbano y está moribunda en la antigua Indochina y Luisiana.
Ahora, la literatura francesa no interesa a casi nadie y Francia es un país de segunda categoría, sin alma, un desierto cultural fuera de París, un país triste, un chico más rico que España...
¡Buen año a todos los lectores! Que este nuevo año les dé la paz interior, la tranquilidad y la salud... El resto, da igual...
http://opinion.e-noticies.es/la-puntita/mi-cunado-y-los-espanolistas-48551.html