Nació en Madrid. Falleció el 25 de enero de 2021
9º dan de judo desde el sábado día 19 de diciembre de 2015
Maestro Nacional de judo nº 74
Vivió en Madrid hasta el año 1990 que pasó a residir en Leganés. Municipio que, gracias a él junto al maestro Lee y Antonio Montalvo, se convirtió en la "Meca" del judo.
Hablar de Paco Valcarcer es pensar en el Judo Madrileño desde sus comienzos; y en la saga familiar Valcarcer; de sus hermanos Jorge (Maestro Nacional de judo nº 217) y José Luis (Maestro Nacional nº 291); y siempre ayudado muy de cerca, por su sobrino José Luis Valcárcel y Neli (alma, corazón y vida del judo madrileño).
Es precisamente su sobrino José Luis (al fondo de la foto) quién le sustituyó en la Presidencia de la Federación Madrileña de Judo tras ser elegido en las elecciones de junio de 2016; después de décadas ininterrumpidas al servicio del judo desde la Presidencia de la Federación Madrileña de Judo y DA (desde 1982).
Paco Valcarcel también colaboró en la organización del Judo Nacional desde sus diferentes puestos de Director Deportivo de la Real Federación Española de Judo y DA, Vicepresidente 1º, miembro del Comité Director, Junta Directiva y Comisión Delegada; o como profesor de Historia y organización en Cursos de Titulación. Sus comienzos son los propios orígenes de los del judo en Madrid.
Francisco Valcárcel fue alumno directo de Antonio Burrieza. Antonio Burrieza había sido discípulo de Fernando Franco de Sarabia que en aquella época había llegado al gimnasio Juventud dirigido por el peruano Alfredo San Bartolomé, según decía cinturón negro 2º Dan de Judo concedido por su profesor Kugo Sato, japonés cultivado en el Japón anterior a la II GM, cuyos métodos metafísicos y filosóficos chocaban con la cultura occidental de esa época. Cuando San Bartolomé llegó a España en el año 1946 buscó un lugar donde practicar judo y fue precisamente en el Gimnasio Juventud de la calle Fuencarral donde encontró a un grupo de deportistas que practicaban algo parecido. Se lo enseñaba un coronel retirado que había estado en Filipinas (Gregorio Pérez Acosta, el Príncipe Acosta, como algunos le llamaban). Según el propio Antonio Burrieza: "debido a la frecuente inasistencia del 'Príncipe Acosta”. San Bartolomé comenzó a dirigir las clases en su ausencia, cuestión que desagradó al primero y dejó de asistir definitivamente al gimnasio. Entre los primeros practicantes de Judo, destacan Fernando Fariñas, Andrés Fernández, José. A. Ariza, Benito Prieto, Juan Párraga, Alberto Aníbal, Rodolfo Hay, José Manso..., a los que algún tiempo después se les añadieron los dos únicos que lograrían ser los primeros en obtener el Cinturón negro. Fernando Franco y Antonio Burrieza. Antonio Burrieza, como decimos Profesor de Paco Valcarcel, está en la lista de los primeros maestros de judo español con el número 8.
Poco después Alfredo San Bartolomé compaginó sus clases con otro grupo de aficionados que entrenaban en el gimnasio Casado de Abisal. La dificultad de mantener estos dos reducidos grupos es acompañado de la idea de la unificación, y después de un detallado estudio de la cuestión, el grupo queda reducido a nueve personas verdaderamente interesadas. La dirección de este gimnasio queda a cargo de Bernardo Ungría, José Manso y Fernando Franco, como presidente, secretario y tesorero, respectivamente. Las clases las imparte Alfredo San Bartolomé”. También Víctor Garrido contó que Ungría, Manso y Franco formaron una junta rectora "cuyas objetivos inmediatos eran el término de las obras emprendidas pero, sobre todo, que se considerara a dicha junta rectora como Federación Española de Judo". Ungría indicó que el Judo se introduciría en septiembre de ese mismo 1950 bajo la dirección de Alfredo San Bartolomé. Este gimnasio ya disponía de unas colchonetas pues a diferencia de otros se practicaba sobre el suelo y no en un ring. También disponía de vestuario, duchas y hasta baños turcos. Víctor Garrido indicó en su libro, que los alumnos más relevantes que se apuntaron al gimnasio fueron: Burrieza, Ungría y Fernando Franco, entre otros. Según Fabián del Valle además de estos dos últimos estaban José Manso y Aníbal Álvarez (otros incluyen a Prieto y Perroja), produciéndose entonces, el nacimiento del primer club cuyo nombre era el de "Asociación Española de Judo y Ju-jitsu" y al “que había que buscar un local adecuado, cosa que resolvió Bernardo Ungría en unos bajos de la madrileña calle de Recoletos, en el número 4. Por sugerencia de San Bartolomé se sustituye el nombre de aquella asociación por el de “Club Bushidokwai”.
Según entrevistas publicadas realizadas a Paco Valcarcel, sus comienzos fueron en el gimnasio Kata y el tatami se componía de unas cuantas mantas de rafia sobrepuestas unas encima de otras. Posteriormente, unas planchas con virutas de goma. La clave era que la superficie tenía que ser lo menos dura posible pero que los pies no se hundieran. Más adelante, se colocaron unos bastidores alrededor y Paco que trabajaba en la frutería de sus padres, introducía en la base del tatami, la paja de las cajas de frutas y finalmente, ese artesano tatami, se cubrió con una lona que se utilizaba en camiones militares.
San Bartolomé no vivía del Judo sino que era administrativo en la empresa Sniace aunque “la afición fue creciendo y mis primeros cincuenta alumnos vinieron a buscarme un día. Querían que fundáramos un club para nosotros. Se trataba del mencionado Bushidokwai el cual "no tenía carácter comercial (...). Entre los pioneros figuraban Fernando Franco, Antonio Burrieza. Rafael Sanchos y Sergio Madrigal". Meses más tarde, Bernardo Ungría y José Manso, adquieren el Gimnasio Abascal y contratan como profesor al francés Michel Martín, que ostentaba el grado de cinturón marrón de Judo y que asistía a las clases que impartía San Bartolomé en el Bushidokwai. Según Antonio Burrieza. "Michel Martín realizó una excelente labor divulgadora y nos abrió los ojos hacia la verdadera realidad del Judo como deporte”. A mediados de 1951 y a través de Michel "viene a Madrid su compatriota Souvimer, que poseía el grado de cinturón negro 3er dan, el cual no venia precedido de excesiva buena fama. "Éste ejecutaba un Judo fuerte y efectivo, siendo muy exigente con sus alumnos. Pero sobre todo, debido a su mal carácter, inadecuado como profesor, se le insta a abandonar el club.
El martes 18 de septiembre de 1951, se realizó una exhibición de Judo en el gimnasio Club Abascal en la que participaron tres franceses: "monsieur Jacques Belau, cinturón negro, segundo Dan; monsieur Roger Berthet, cinturón negro, primer Dan, y, sobre todo, monsieur Heary Pfée, cinturón negro, primer Dan (...). Estos tres franceses son unas verdaderas eminencias en este campo, siendo, además de profesores, editores de libros sobre 'judo'. También tenemos como profesor al vicepresidente de la Federación Nacional de Gimnasia, don Bernardo Ungría". El mismo periódico añadía que Michel Martín iba a iniciar sus clases el mes siguiente. Según Franco era "un grupo de profesores franceses de paso por Madrid”. Hacia finales de 1951, San Bartolomé debe abandonar sus clases en el Bushidokwai debido a unos padecimientos estomacales, en su ausencia se hace cargo de las clases Yves Klein, en posesión del grado de cinturón azul, que al poco tiempo marcha a Francia donde consigue con suma rapidez pues era en 1952, el cinturón negro 1º y 2º Dan, tras lo cual se traslada a Japón. A Klein le sucede, durante unos meses, el cinturón marrón Armando Fernández. Ante la necesidad de contratar a un nuevo profesor para el Bushidokwai, "Fernando Franco recurre a la Asociación Inglesa de Judo denominada Budokwai y se acuerda la venida del profesor Morris (2º Dan), el cual, después de varias meses de estancia en Madrid, ante unas perspectivas económicas poco halagüeñas y el estado incipiente del judo, decide marcharse nuevamente a su país”. En diciembre del mismo año 1951 y en el Teatro Madrid, el Gimnasio Bushidokwai organizó la segunda exhibición que se realizó en Madrid donde intervinieron el inglés Ian Morris y Alfredo San Bartolomé, ambos segundos Dan y Collomb primer dan y perteneciente a la Federación Francesa. También participaron alumnos de este gimnasio, entre ellos Fernando Franco, Antonio Burrieza, Sanchos, Sergio Madrigal.... Después de la marcha de Morris, hacia mediados del 1952, San Bartolomé vuelve nuevamente a impartir sus clases en el Bushidokwai. En ese mismo mes, una selección de judocas franceses, belgas y holandeses efectuaron una exhibición en un gimnasio de Madrid camino del Marruecos francés, invitados por la Federación Marroquí para hacer allí unas exhibiciones. Estos campeones eran: "Coquil, tercer Dan, campeón de Francia; Snyders, segundo Dan, campeón de Holanda y profesor de la Policía; Ravinet, campeón de Bélgica y segundo Dan; Dupont, primer Dan, profesor de la Armada francesa, y un servidor de usted. Además del jefe de la expedición Jean de Herdt, cuarto dan, 16 años seleccionado en Francia y ocho campeón de Francia". De Herdt también dijo que no había bastantes profesores en España nombrando a Alfredo San Bartolomé que "es muy bueno, pero no encuentra ayuda. Unos meses después, "por primera vez, en los primeros días de agosto, y como consecuencia del apoyo de la D.N.D. (Delegación Nacional de Deportes), se desplazan algunos judocas españoles al Stage o Concentración Internacional que en Biarritz organizó el doctor Kawashi, delegado del Japón para el Judo en Europa.
Esta participación no tiene otra finalidad que la de iniciar los contactos internacionales y validar los Cinturones primeramente concedidos en España. Los participantes Roviralta, Franco, Aparicio, Pons y Campos alcanzan el Cinturón Azul, de manos del delegado japonés, siendo felicitado el español Franco entre quince seleccionadas de los trescientos internacionales que acudieron el día de clausura del Stage, y el equipo español, que fue enfrentado a una selección francesa de sus mismos grados, en la que se registraron dos victorias y dos combates nulos". Aunque sobre este último punto hay una pequeña diferencia con lo que dijo Franco siendo esta "la primera competición de un equipo español contra uno francés, ganando nosotros por cuatro victorias a una". En este año 1953 fue cuando Fernando Franco consiguió el cinturón marrón compitiendo por el equipo de Castilla Centro en el I Campeonato de España de Judo celebrado en Barcelona "va a ir el Bushidokwai pues no había otro que fuese en su lugar, y aunque ganamos por equipos, perdimos en todos los individuales ante los catalanes. En estos campeonatos, una vez retirados los equipos del tatami, San Bartolomé y Franco explicaron a los espectadores los desequilibrios, leyes y movimientos de este deporte. También realizaron otra Birnbaum y Aparicio.
El Gimnasio Abascal se cerró en 1953 debido al ambiente enrarecido que existía alrededor del Judo en Madrid formando, gran parte de sus componentes el Club Ronin. Poco después, José Manso adquiere el Gimnasio Pariñas, situado en la calle de este mismo nombre, pero al tener poco éxito años más tarde lo traspasa a Rafael García de la Rosa. Después de innumerables gestiones en el Japón, el gimnasio Bushidokwai ha conseguido la llegada a este Gimnasio de Judo del profesor cinturón negro 4º Dan, del Kodokan de Tokio, señor Yves Klein. En España es nombrado Asesor Técnico del Departamento de Judo y compagina esta labor con las clases que imparte en el Bushidokwai que se traslada a la calle Donoso Cortés n° 53. En Madrid, además de los gimnasios citados con anterioridad, destacan otros como el Gimnasio Standard, cuyo profesor era Antonio Burrieza y el primer grupo universitario que practicaba Judo de forma continuada, organizado por el SEU (Sindicato Estudiantil Universitario), localizado en la calle Cea Bermúdez n° 54. El interés y regularidad mostradas por Fernando Franco, le llevaron a ser el primer español en obtener el grado de cinturón negro, siéndole concedido en Bruselas por Ichiro Abe, enviado por el Kodokan para Europa. Los seis cinturones negros siguientes fueron: Pons, Aparicio, Roviralta, Padrós, Fabré y Ortiz, todos alumnos de Birnbaum. A principios de 1954, San Bartolomé, que ostentaba la graduación de 2° Dan y el cargo de Asesor Técnico del Departamento de Judo, concedió la graduación de cinturón negro a Fernando Franco y a Antonio Burrieza. Este último marcha a Francia, enviado por el departamento de Judo, para entrevistarse con los profesores Kawaishi y Michigami y concertar su venida a España para refrendar los títulos y conceder algunos más. Después de concertado el acuerdo, llega a España Yves Klein, a quien se le concede el cargo técnico que ostentaba San Bartolomé y se opone a la venida de los japoneses anteriormente citados (eran un tanto opuestos a la supremacía casi dictatorial del Kodokan, que no era más que una organización privada), como consecuencia de ello y por consejo de Klein, Fernando Franco marcha a Bélgica donde obtiene el grado de cinturón negro. Antonio Burrieza después de mostrar su desacuerdo por considerarlo improcedente, y en esta opinión coincidían otros muchos judocas, solicitaun examen y lo realiza ante Klein y San Bartolomé. No obstante, al no encontrar otro judoca dispuesto a realizar dicha práctica, y debido a sus conocimientos, obtiene el preciado galardón. Como competidor Paco Valcarcer peleaba en la categoría de pesados y obtiene algún que otro resultado, más con el equipo de Castilla que individualmente; por la fuerte competencia generacional en su categoría; sobre todo Hernández y el indiscutible Ojeda. En la foto de arriba el Equipo Castellano, Campeón de España en 1969. El componente en la categoría de pesados que aparece en la foto no es Francisco Valcarcel, es Fidel Julián, subcampeón, en ese campeonato de España, en el peso pesado y en todas las categorías
En los años sesenta, un compañero de Paco Valcarcel le plantea montar su propio gimnasio en el barrio de Villaverde y alquilan un local de 80 metros cuadrados.
En 1973, empieza a colaborar con la Federación Castellana de Judo (ese era su nombre en esa época), como Director Técnico para poner un poco de orden en una Federación y a unas competiciones que tomaban continuamente decisiones arbitrarias, era un caos generalizado que convertían cualquier actividad en una riña.
Por su carácter conciliador consiguió unir al gremio. Incluso, consiguió que las mujeres pudieran practicar judo.
En 1982 es nombrado Presidente de la Federación Madrileña de Judo y con el esfuerzo, el tesón y el espíritu de conciliación, se granjeó los ánimos y la benevolencia de casi todos y poco a poco transformó la organización federativa madrileña y nacional en la estructura que hoy día conocemos.
Siendo premiado como el mejor Presidente del siglo XX y con la medalla de oro al mérito deportivo entre otros muchos galardones.
Persona serena, apacible, conciliador, trabajador infatigable, un gran gestor y un caballero; según el decir de quién mejor le conoce.
El sábado día 19 de diciembre de 2015, la Real Federación Española de Judo y D.A. le concedió el 9º dan de judo.