Jigoro Kano Tras licenciarse en la universidad comenzó a vivir en el templo Eishoji. A la vez que trabajaba como profesor en el prestigioso centro Gakushuin, se dedicaba a la enseñanza en sus academias privadas y a la actividad del nuevo ju-jitsu. El terreno del templo Eishoji, de la rama Jyo-do-shu (budismo), era considerablemente espacioso. El sacerdote residente se llamaba Cho-shun, hombre de personalidad impactante que infundía un cierto respeto pero de trato afable, bondadoso y con gran sentido del humor. Al sobrepasar la entrada del templo se encontraba al frente un magnifico vestíbulo con un camino que seguía hacia la derecha y que, después de unos cien metros, llegaba a una puerta que comunicaba con el pórtico de una gran casa.
Toda actividad en sus inicios conlleva siempre ciertas dificultades, sobre todo tratándose de una actividad educativa y no lucrativa. En el periodo de la restauración Meiji la gente consideraba las artes marciales de la época feudal como algo innecesario y que pertenecía al pasado. El maestro puso todo su empeño en recuperarlas para aplicarlas a fines que pudiesen beneficiar a la humanidad. Siendo aún estudiante, Jigoro Kano decidió consagrar toda su vida a la educación y se planteó trabajar en tres campos: tokuiku, chiiku y taiikuy que significan respectivamente «educación para la ética», «educación para el intelecto» y «educación física».
Tokuiku «educación para la ética»: En febrero de 1882 Kano se trasladó al templo Eishoji donde fundó una escuela privada llamada Kano-juku («academia Kano»). Esta escuela pretendía formar a los jóvenes para que fueran hombres virtuosos. Los alumnos, que eran internos, saltan diariamente para acudir al colegio y al regresar asistían a las clases dirigidas por el maestro Kano. Esta institución funcionó durante 38 años. La habitación del maestro le servía como despacho, como salón para atender las visitas y como dojo. Los días en que había funeral tenía que dejarla libre para celebrar las ceremonias pertinentes. Frente a dicha habitación había un pequeño estanque y unos robles. Este pequeño estanque fue el modelo del escenario de la película. El maestro Shogoro Yada (personificando a Jigoro Kano) castiga a Sanshiro (personaje que representa a Shiro Saigo) por su absurdo orgullo y le ordena meterse en la estanque para que enfríe sus ideas. Por delante del templo había una calle llamada Inari-cho-dori que conducía hasta el barrio de Ueno-Asakusa.
Chiiku «educación para el intelecto»: En marzo del mismo año también se abrió en el mismo templo una escuela privada dedicada a la enseñanza de la literatura denominada Kobunkan («casa que divulga la literatura»). Kano impartía clase de literatura inglesa en esta escuela en la que los alumnos debían emplear las obras originales en inglés. Tras siete años de funcionamiento la escuela se vio obligada a cerrar sus puertas debido a problemas de financiación.
Taiiku «educación física»: El Kodokan se fundó en mayo de 1882, es decir, que en el plazo de un año Kano había fundado tres instituciones privadas de enseñanza. Sin embargo tuvo que hacer frente a grandes dificultades económicas para mantenerlas en funcionamiento. Kano trabajaba hasta la madrugada traduciendo textos científicos del inglés para conseguir algunos ingresos extra que le permitiesen financiar sus ambiciosos proyectos.
El Kobunkan, la escuela privada de Kano dedicada a la enseñanza de la literarura, se trasladó del templo Eishoji al barrio de Minami Jim-bo-cho. Kano pudo disponer de un amplio almacén que enseguida convertiría en dojo. Por aquel entonces el problema era la falta de alumnos. Kano tenía suficiente autoestima y confianza en sí mismo como experto en judo pero vivía en una época difícil de transición del sistema feudal al sistema moderno impulsada por la fuerte influencia de Occidente. El pueblo japonés había perdido respeto por los valores tradicionales y estaba obsesionado por asimilar la cultura occidental. El nuevo gobierno Meiji trató de promover una renovación absoluta con el fin de enterrar políticamente la herencia del anterior gobierno Tokugawa.
Jigoro Kano tenía plena confianza en sí mismo para dedicarse a la enseñanza del judo pero a ojos de la sociedad era un simple joven licenciado en letras. Además, las artes marciales estaban en franca decadencia. Era normal que nadie tuviera interés en practicar judo. Si por cualquier circunstancia llegaba algún alumno, se le trataba con mucho mimo para que no abandonara. El dojo tenía espacio para colocar diez tatamis pero poseía varias columnas de madera con ángulos que resultaban muy peligrosas. Kano llegó a comentar: «Entre los novatos había hombres muy fuertes y muy bruscos que a veces nos planteaban serios problemas para frenar su ímpetu Ante esa situación, si perdíamos el control, podrían lanzarse contra las columnas con peligro de lesionarse y quizá ya no volverían, por lo que había que evitarlo». Kano continua relatando:
«Si limitamos las horas de entrenamiento, estaríamos limitando la posible los alumnos pudiesen asistir. Por ello se fijó un horario flexible: los domingos, de siete de la mañana hasta las doce. Los demás días de la semana, de tres a siete de la tarde. Podían asistir a la hora que más les conviniese. Pensé que si llegaba alguien y no estábamos en el dojo, se marcharía y probablemente ya no volvería. Para evitar que esto ocurriese, teníamos que estar siempre esperando a los alumnos en el dojo. Esperarlos por la tarde se llevaba bien, pero esperarlos los domingos a una hora tan temprana era insoportablemente duro».
Kano tenía otras obligaciones por lo que algunos domingos no le era posible cumplir con el horario. Entonces era sustituido por Shiro Saigo, (en la foto de la izquierda) legendario y mítico judoca que esperaba sólo en el dojo, tiritando de frío, en las gélidas mañanas de invierno; de Saigo, Kano decía: «Saigo aguantaba espantosas heladas esperando pacientemente a los pocos alumnos que teníamos. Algún domingo que también podía esperar yo, primero entrenaba con Saigo, pues nuestros pies estaban helados e insensibles. Saigo, que aún no era experto, se cansaba antes de entrar en calor. Hacíamos muchos randori con intervalos de descanso, aunque muchas veces teníamos que dejarlo porque no podíamos recobrar la sensibilidad en los pies».
En febrero de 1888, tras permanecer casi un año en el dojo de Minami Jimbo-cho, Kano alquiló siete u ocho habitaciones de la vivienda de un sacerdote sintoísta, situada en el barrio de Kami Niban-cho, para trasladar allí el Kodokan, el Kano-juku y el Kobunkan. Kano destinó una de las habitaciones para dojo, donde pensaba colocar 8 tatamis. Como el espacio era demasiado pequeño pensó en deshacer dos armarios empotrados para ampliar la habitación. Pero para ello era necesario quitar una columna. Cuando el arrendador se enteró del plan de Kano, lo rechazó tajantemente. La negociación entre los dos fue muy difícil, pero finalmente el propietario cedió ante la insistencia del inquilino. De esta forma Kano consiguió aumentar el espacio para colocar dos tatamis más. Este dojo tenía la ventaja de que se hallaba ubicado dentro de la misma vivienda, lo que facilitó el entrenamiento. Se practicaba desde las dos o tres de la tarde hasta la noche. Gracias a la mayor calidad del entrenamiento consiguieron mejorar la capacidad técnica de algunos estudiantes internos pues practicaban randori durante 9 horas.
En la primavera de 1886 el Kodokan se trasladó a la zona de Fujimi-cho. Se instaló en el jardín de la mansión de Yajiro Shinagawa, amigo de Kano, que llegaría a desempeñar el cargo del Ministro de Interior del Gobierno Meiji.
En dicho año Shinagawa (en la foto de la izquierda) fue nombrado embajador en Alemania y le propuso a Kano que se sirviera de su casa durante su ausencia. La finca tenía una extensión de unos 4.000 metros cuadrados y albergaba dos mansiones de 400 metros cuadrados cada una. Una había sido construida según el estilo japonés y la otra era de corte occidental. Ambas estaban decoradas con lujosos muebles e innumerables obras de arte de gran valor. Kano aceptó la generosa oferta y construyó en una esquina del jardín un dojo para 40 tatamis.
El Kodokan permaneció en este lugar durante tres fructíferos años. Kano llegó a afirmar que aquellos tres años de estancia en Fujimi-cho habían constituido la época de mayor evolución del judo en la historia del Kodokan. Como prueba de ello podemos comprobar la progresión del alumnado: en 1886 había 98 alumnos nuevos; en 1887 aumentaron a 292; al año siguiente ascendieron a 378 nuevos ingresos y en 1889 se registraron un total de 605 practicantes nuevos. Todo aficionado al judo conoce el nombre de Shiro Saigo, el célebre judoca que sirvió de inspiración para la novela Sugata Sanshiro. La historia fue llevada a la pantalla de mano del cineasta Akira Kurosawa en el que fuera su debut como director. En esta época de Fujimi-cho, Saigo y otros futuros expertos practicaban judo entre lágrimas y sangre debido a la extrema dureza de los entrenamientos.
Entre estos jóvenes entusiastas se encontraban: Yoshitsugu Yamashita (el primer judoca en alcanzar el 10° Dan del Kodokan). El «Valentón» Takisaburo Tobari (El que luego sería el Maestro de Tenjin Shinyo Ryu jiu-jitsu de Morihei Ueshiba: fundador del Aikido). También se encontraban allí Hoken Sato, Munetsugu Kimotsuki, Itsuro Munekata, Masujiro Honda, Takejiro Yuasa, Katsutaro Ota, Tokusaburo Kano, Ei-suke Ohsima, Takeo Hirase; y el «Diablo» Sakujiro Yokoyama (foto de abajo a la izquierda). Todos ellos han dejado profunda huella en la historia del Kodokan Judo.
En esta época el nombre del Kodokan comenzó a ser reconocido públicamente y a ganar prestigio. Entonces empezaron a llegar diversos ju-jutsuca de diferentes regiones para solicitar «combates» con los judoca del Kodokan. El Kodokan aceptaba los desafíos cordialmente y, una vez tras otra, demostraba una superioridad evidente sobre los ju-jutsuca.
Aunque aún no eran muchos los que visitaban el Kodokan para solicitar «duelos», todos los discípulos de Kano estaban ansiosos de demostrar su nivel técnico ante las viejas escuelas de ju-jutsu. Mientras los jóvenes judocas del Kodokan esperaban ansiosamente una oportunidad para medir su nivel técnico, los mejores ju-jutsucas de Japón empezaban a concentrarse en el Keishicho (Departamento de Policía de Tokio) ya que este departamento había admitido el ju-jutsu como una de las asignaturas para el adiestramiento de sus miembros.
En marzo de 1883 dicha institución nombró a Tet-sutaro Hisatomi, Danzo Naka, Shogo Uehara y Hansuke Nakamura maestros de la sección de ju-jutsu. El Keishicho organizaba periódicamente importantes torneos no sólo para sus propios hombres, sino que también invitaba a afamados especialistas con la intención de fomentar las artes marciales y estimular el espíritu. Así llegó el momento más esperado para un grupo de judocas. Michitsune Mishima, Jefe del Keishicho, les había invitado a participar en un torneo. Para el Kodokan era la primera oportunidad de poder comparar su nivel técnico (con otras escuelas.
Pero surgen muchas preguntas con relación a este torneo: ¿Quiénes competieron por parte del Kodokan?. ¿Quiénes eran sus contrincantes?. ¿Cuáles eran las normas del arbitraje?. ¿Cómo competían?. Por desgracia para los amantes del judo, hasta el momento no se ha encontrado ningún documento relacionado con estos torneos. No obstante, intentaremos relatados basándonos en los pocos Datos de los que disponemos. Según Tsunejiro Tomita (fue el primer alumno de Jigoro Kano y uno de los cuatros guardianes del Kodokan), en mayo de 1882, en el Torneo de Artes Marciales organizado por el Keishicho, Shiro Saigo luchó con Taro Terushima, de la escuela Yoshin-ryu Ju-jutsu. Dice que ganó Saigo por hidariyama-arashu. Por otro lado, Hajime Isogai, 10° Dan, comenta que la diferencia de nivel técnico entre ju-jutsu y judo se demostró en el encuentro organizado por el Departamento de Policía entre la escuela del ju-jutsu Totsuka Yoshin-ryu y el Kodokan. Este encuentro tuvo lugar en abril de 1885. En aquella época, el Keishicho necesitaba unos cuantos profesores de ju-jutsu.
Con este triunfo el Kodokan adquirió un gran prestigio en la sociedad japonesa mientras que el resto de las escuelas de ju-jutsu iniciaron el camino de su declive y su desaparición. En la etapa del Bakumatsu, el período final del gobierno feudal, la escuela de ju-jutsu que gozaba de mayor consideración era la de Hikosuke Totsuka (rama Totsuka de Yoshin-ryu), célebre por su destreza. Su sucesor, Hidemi Totsuka, era muy poderoso y tenía discípulos de gran calidad técnica. Su dojo central se encontraba en la provincia de Chiba (muy cerca de Tokio), siendo muy respetado y reputado en el mundo del ju-jutsu.
Algunos opinaban que tenían que proceder del Totsuka Yoshin-ryu ya que era la escuela de mayor prestigio. Otros pensaban que había que dar una oportunidad al Kodokan debido a su creciente expansión. Finalmente, el jefe Mishima decidió la celebración de un encuentro entre las dos escuelas para elegir como profesores a los miembros del equipo ganador. Existen serias dudas sobre cuál fue el primer encuentro oficial entre el Kodokan y la escuela de ju-jutsu pues los testimonios de Hajime Isogai y Tsunejiro Tomita no coinciden. Hoy día, cuando hablamos de judo, siempre nos referimos al Kodokan Judo, pero en aquella época las viejas escuelas de ju-jutsu gozaban de superioridad. La derrota del Kodokan en el citado torneo de 1885 hubiese su puesto quizás su desaparición. El Kodokan se exponía a una situación muy comprometida. Sorprendentemente para muchos el encuentro finalizó con nueve victorias a favor del Kodokan.
En el año 1887 el Kodokan, que ya era bastante conocido por el público, se enfrentó a la escuela Totsuka-ha en un torneo de artes marciales organizado por el Keishicho. Ambas escuelas estaban representadas por catorce o quince competidores. Resultó vencedor el Kodokan. Jigoro Kano, refiriéndose a este torneo, comentó: «Mis alumnos estaban mejorando mucho, pero no creía que su nivel técnico fuese tan alto como para obtener unos resultados tan sorprendentes. Estoy convencido de que superaron a sus rivales por el ansia de conseguir victorias. En la época anterior a la Restauración Meiji, el pueblo japonés reconocía a la escuela Totsuka como la mejor; sin embargo, con el resultado de este encuentro, el Kodokan demostró públicamente su valía».Al día siguiente del enfrentamiento con el Kodokan, Hidemi Totsuka, el Soke (sucesor de la escuela de cultura tradicional del Japón) de Totsuka-ha Yoshin-ryu, visitó el Kodokan junto con el destacado discípulo Nishimura, por encargo del gobernador de la provincia Chiba, con el propósito de observar los entrenamientos. Jigoro Kano, que era un hombre liberal y extrovertido, les acompañó con la cortesía y la amabilidad que le caracterizaban. En un momento de la visita vieron a Shiro Saigo, que estaba practicando un randoru Totsuka le observaba fijamente. Después de un rato le dijo a Kano: «Kano-san, la palabra "genio" puede que exista para un hombre como él, estoy maravillado». Durante el Bakumatsu Totsuka-ha se había consagrado como la escuela de máxima autoridad dentro del ju-jutsu. El maestro y los veteranos de Tenjin Shinyo-ryu fueron derrotados por Totsuka en varias ocasiones, pero al final, la escuela Totsuka tuvo que reconocer la superioridad del Kodokan al ver con sus propios ojos el randori de Saigo. Al oír del maestro Totsuka las palabras de elogio hacia Saigo, Kano llegó a exclamar: «Sentí una enorme satisfacción dado que Shiro era obra mía».
En 1889 el vizconde Shinagawa regresó a Japón por lo que Kano y sus alumnos tuvieron que abandonar la casa prestada. Sin embargo, con la ayuda del propio vizconde y de Taro Katsura, Secretario del Ejército de Tierra, Kano pudo alquilar un edificio propiedad del Ministerio del Ejército de Tierra, para destinarlo como dojo (con 70 tatamis). Estaba situado en Hongo Masago-cho, distrito de Bunkyo-ku, y relativamente cerca del actual Kodokan. En septiembre del mismo año Kano partió hacia Europa en viaje oficial con el fin de estudiar el sistema educativo. Durante su ausencia y por necesidades del Ministerio del Ejército, el dojo tuvo que ser desalojado. Esto sucedió en la primavera de 1891, poco antes del regreso de Kano. De momento y para salir del paso, decidieron volver al anterior dojo de Kami Niban-cho (de 40 tatamis). Como contaban con 70 tatamis del dojo de Masago-cho, el hecho de no saber donde almacenar los sobrantes causó serias dificultades para el normal desarrollo de los entrenamientos. Ello provocó una nefasta situación; daba la impresión de que llegaba el final de los buenos momentos. Cuando Kano regresó, Shiro Saigo y otros directivos del Kodokan dimitieron de sus cargos; algunos abandonaron Tokio al no poder solucionar la difícil situación en que se encontraba la escuela. Kano ya no era profesor de Gakushuin, es decir, no tenía trabajo. El Kodokan era una empresa deficitaria pero como Kano era un hombre con mucho tesón, proyectó la construcción de un nuevo dojo con 100 tatamis para solucionar el problema de espacio. Se convertiría así en el dojo más grande de Japón.
A finales de 1892 Kano decidió comprar un edificio en una zona llamada Shimotomisaka-cho y allí traslado el Kano-juku. Construyó al lado un dojo con 107 tatamis.
El día 20 de mayo de 1894 se celebró la ceremonia de inauguración con la presencia de notables personajes de los círculos políticos, financieros y culturales. Desde el día en el que Kano comenzó a practicar ju-jutsu para superar su complejo físico y la creación del Kodokan en el templo Eishoji, hasta estos momentos en que se festejaba la terminación de la obra del dojo más grande de Japón, habían transcurrido 12 años. La ceremonia comenzó con el saludo del Shihan. Se dice que habló de la historia del Kodokan y de su futuro. A continuación pronunciaron sus respectivos discursos Yoshitsugu Yamashita, representante de la sección senior, y Akimaro Tokudaiji, representante de la sección infantil. Seguidamente tuvieron lugar los randoris de la sección senior, las kata y los randoris de varias escuelas de ju-jutsu y también la exhibición de las diferentes katas del Kodokan. Con la entrega de diplomas y la felicitación de los invitados se dio por finalizado el acto.