En septiembre de 1950 finalmente decide dar el paso y ayudado por su cuñado Alberto Mitrani, encuentra un local en la calle Casanova 57, un antiguo taller de costura. Fue el sitio ideal para instalar los tatamis. Aunque la escasez para encontrar un tatami ya hecho, hace que los tengan que encargar y fabricar. Otro contratiempo fue encontrar "kimonos" o judogis, el atuendo de vestir que se utiliza para practicar judo. La importación desde Francia elevaba en desmesura el precio y además las fronteras con el exterior estaban cerradas. Había que fabricarlos en España. El mismo Henri Birnbaum toma la iniciativa, realiza el patrón y los manda hacer.