El mal momento de los colombianos en Grandes Ligas

25 de junio de 2015

Cosas paradójicas de la vida: nunca antes hubo tantos colombianos en Grandes Ligas, y nunca con tan malas actuaciones. En quince años en Grandes Ligas, Rentería y Orlando Cabrera nunca fueron bajados a Ligas Menores, y se podría decir que siempre mantuvieron un halo de estrellas, sobre todo Édgar. A las bajadas de Ernesto Frieri y de Jonathan Solano (quien realmente nunca ha estado sino efímeramente en las Mayores), se suma ahora la de Dónovan Solano, después de haber permanecido tres años en Grandes Ligas. Y es que un average de .153 es sencillamente insostenible para un tercera base, lo veía venir. Como también veo venir, a causa de sus mediocres números, la bajada de Teherán (ERA 4,94, G-P 5-4), Marimón (ERA 7,71; 0-1), Quintana (si bien tiene un aceptable ERA de 3,95, su relación G-P de 3-7 es terrible) y Dilson Herrera (AVG .200). Se salva a duras penas el recién subido Urshela, con un discreto average de .255.

A juzgar por los paupérrimos números de Donovan (27 años), creo que llegó para quedarse en los Zephyrs de Nueva Orleans (AAA), donde ya lo esperaba su hermano Jonathan, un catcher que nunca ha cuajado en GL a causa de sus números impresentables, y que últimamente ha sido subido cuando el titular se lesiona. Por su edad (30) le veo pocas posibilidades de volver y mantenerse en la Gran Carpa. El caso de Frieri (30 años), hoy en los Bulls de Durham (AAA), también es lamentable, después de pintar como un pitcher destinado a grandes cosas. Estos tres peloteros tienen un común denominador: son evangélicos; los vi en varias ocasiones dando charlas de superación personal, sobre cómo llegar a la cima  y temas por el estilo, mezclando sus creencias religiosas. Considero que esa faceta de conferencista está reservada para consagrados como Édgar Rentería u Orlando Cabrera, que se retiraron tras un periplo exitoso en GL, no para jugadores en pleno desarrollo, con a lo sumo tres o cuatro años en la Gran Carpa y con números tan malos, a quienes todavía les faltaban muchos años por demostrar y mantenerse. Algo parecido le ocurre en el mundillo del fútbol a Falcao García, también evangélico, también conferencista prematuro de charlas sobre éxito profesional y religión, y también muy venido a menos. En realidad esas conferencias no son más que arrogancia: primero hay que triunfar de verdad para después sí hablar con propiedad, de lo contrario, se corre el riesgo de hacer el ridículo. ¿Qué estarán pensando hoy aquellos que asistieron a las charlas de Frieri y de los Solano y a las homilías de Falcao? ¿Que quienes se dirigieron a ellos son unos triunfadores?

Para la anécdota que en 2015 un número inédito de colombianos pisó el césped de Grandes Ligas (8), pero de ocho ya solo quedan cinco (y pronostico que en octubre serán menos), pues en este exigente deporte, más que en cualquier otro, lo que en realidad importa son los números.


1/7/2015. Dicho y hecho: bajaron a Dilson Herrera y a Sugar Ray Marimón. Solo quedan 3 colombianos en Grandes Ligas.


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