Apuntes mirmidónicos XLVI


31 de enero de 2017


I

Un misterio envuelve la situación actual del teatro Amira De la Rosa. De un momento a otro lo cerraron dizque porque se encontraba en unas supuestas malas condiciones que, por cierto, nunca fueron evidentes para el gran público. ¿Quién puede creer que una estructura de 1982 esté tan afectada, como supuestamente lo estableció el estudio contratado por el Banco de la República con HMV Ingenieros Ltda., recientemente dado a conocer por El Heraldo? Según dicho estudio, el teatro ya superó su vida útil (¡hágame el favor!), la edificación “puede ser técnicamente viable, pero a costos y tiempos de reparación muy difíciles de determinar” y conservarla exigiría su “reconstrucción completa”. Sencillamente, inconcebible que el teatro no se pueda restaurar. ¿Puede creerse esto? Edificios mucho más viejos no presentan semejante situación, por ejemplo, el de la antigua Aduana, terminado de construir en 1921. ¿Y no debió el Banco de la República hacerle mantenimiento preventivo periódicamente al Amira? Mucho me late que hay quienes quieren ver ese teatro demolido. ¿Para qué? ¿Para construir otro, quizá? ¿Quién estará detrás de todo esto?


II

Barranquilla perdió una inmejorable oportunidad de contar con un muy necesario parque en el  sector altamente constipado de Buenavista, al permitirse la construcción de un centro comercial en el incomparable terreno de la calle 98 entre carreras 53 y 56. Reconozco, sin embargo, que dejaron una generosa zona verde alrededor, ciertamente insólita en nuestro medio. Falló ahí la alcaldía en no adquirir el lote y destinarlo a parque.


III

Hace años he venido insistiendo en esto de los lotes desperdiciados. Algunos terrenos en la mancha urbana magníficos para parque, plaza ecológica o zona verde son:

  • Carrera 43 con Murillo, esquina nororiental.

  • Calle 30 entre carreras 6B y 8, lado oriental (parece que van a construir un centro comercial allí).

  • El que resultaría de demoler todo el peligrosísimo barrio Barlovento.


IV

En esa misma línea está extender la plaza de la Paz hasta la calle 47; destinar todo el lote del batallón de Paraíso al megaparque y no tomar su tercera parte para desarrollo inmobiliario; dejar la Loma como lo que era: una reserva ecológica, al demonio los sabios de la tal Misión Japonesa, su urbanización, la avenida del Río, el “gran” malecón del río Magdalena (completamente innecesaria y mal concebida esa obra, vaticino que será el gran elefante blanco sobre el río), la alcadía, etcétera. A lo sumo, deberían construir allí un verdadero jardín botánico (el parque del arroyo de La Victoria no es un jardín botánico), y me retracto de lo que propuse hace un tiempo en relación con trasladar a ese sitio el zoológico, pues estos deben prohibirse, son la forma más civilizada de maltrato animal.

V

Aunque se han demorado demasiado, parece que está quedando buena la reparación de la U formada por la calle 1 y las carreras 30 y 38 desde sus intersecciones con el corredor portuario. Veremos cuánto dura y si en verdad la vía queda en un único sentido, como anunciaron.


VI

Y la reparación de la 38, de mal en peor. Inicialmente anunciaron que se reconstruiría toda entre la calle 1 y la Circunvalación, luego que solo se haría nueva entre la calle 80 y Circunvalación -sector en que se derrumbó- y entre las calles 1 y Murillo, pero últimamente observo que entre calles 1 y Murillo solo se está reparcheando.


VII

Me encanta el nuevo código de policía, ojalá acabe con los desadaptados que no dejan vida tranquila con su música a todo volumen a cualquier hora del día.


VIII

El sábado 3 de diciembre colapsó la supuesta canalización del arroyo de la 84 (lea artículo de El Tiempo). La situación se atribuyó a que los vecinos arrojaron basura a la calle y taponaron las rejillas de desagüe impidiendo el flujo del agua hacia la canalización subterránea. En la calle 79 construyeron unos eficaces desagües laterales, además de las rejillas, y el arroyo nunca se ha desbordado, eso faltó en la 84. Dos días después del desaguisado, el secretario de Infraestructura, Rafael Lafont, planteó ampliar la canalización entre las carreras 49C y 51, pues cuando llueve demasiado fuerte, el arroyo de la 85 deriva por ellas inundando la 84. Falta de previsión.


IX

Me pregunto si cuando terminen la nueva sede del Museo de Arte Moderno por fin eliminarán las ¿construcciones? ¿talleres? que hoy están quedando detrás de él, sobre la carrera 50 con Vía 40, y que constituyen una mancha para el complejo cultural formado por el parque Cultural del Caribe y la antigua Aduana.


X

Con las canalizaciones ya operativas de los arroyos de las calles 84 y 79, Vía 40 con Murillo y del Salao, y cuando se terminen las de la carrera 21, de las calles 76 (Country), 92 y Felicidad y del arroyo Hospital, se habrá eliminado al menos la posibilidad de las 62 muertes históricas que se han registrado en dichas vías a causa del ignominioso fenómeno: carrera 21 (31), calle 84 (13), Felicidad (7), Salao (6), Country (5). Teniendo en cuenta que desde 1933 las muertes por arroyos han sido 94 según datos de www.arroyosdebarranquilla.co, magnífico sitio web mantenido por el colegio Marco Fidel Suárez, con las presentes canalizaciones se estaría eliminando el 66% de posibilidades de pérdidas humanas por los fatídicos torrentes mal llamados arroyos. Si se desea seguir con las canalizaciones subterráneas, quedarían pendientes los violentos arroyos del Centro, que no me explico cómo apenas han cobrado una vida (el de La Paz).


AM XLV - XLVII
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