$ 22.500 millones para el estadio Metropolitano: ¿necesitará menos inversión el Tomás Arrieta? 

8 de mayo de 2009


En un hecho inexplicable en cualquier parte del mundo excepto en Barranquilla y en el país andino, se anunció la inversión de 22.500 millones de pesos para la remodelación del estadio Roberto Meléndez. Dicha inversión obedece a las siempre extravagantes exigencias de la FIFA en materia de organización de Mundiales, en este caso el Mundial Sub 20 que se llevará a cabo en nuestro país en 2011, y del que Barranquilla es una de las sedes. El caso no pasaría de la extravagancia de marras, la cual, harto es recordado por todos, ya una vez fue mandada a la porra por el Presidente Poeta a principios de los años 1980, si no fuera porque menos de veinticuatro horas antes fue presentada la maqueta del proyecto de reconstrucción del estadio Tomás Arrieta por el orden de los 15 mil millones y nada más, pues como todos recordarán, ese es el tope impuesto por Coldeportes Nacional en representación del incontrovertible gobierno central. ¿Será que el Roberto Meléndez requiere una inversión tan mayor que la que se va a hacer en el Tomás Arrieta? ¿Un estadio que fue refaccionado hace apenas unos años para la Copa América de 2001 y que recibe semanalmente pingües ingresos por concepto de arriendo a los equipos de fútbol locales, ingresos con los que no ha contado nunca el modesto y vetusto escenario de La María? Para no mencionar que el Tomás Arrieta fue construido 40 años antes que el Metropolitano y que prácticamente nunca ha recibido el mantenimiento que requiere una estructura de sus características. Ahí están todavía partidas las torres de luz. Podrán deducir los lectores qué escenario necesita mayor inversión en refacciones.

Definitivamente, el béisbol es el hijo de menos madre en este país. No vale que Barranquilla y Colombia estén ad portas de celebrar un certamen de béisbol profesional que, como el Mundial Sub 20, posee un espectro igualmente internacional, el cual reúne a la flor y nata de los peloteros de la región, que incluso es considerado la Serie Mundial de las ligas caribeñas y que como evento deportivo ostenta una respetable envergadura, comparable a la un Mundial de fútbol juvenil. Un evento que también será un éxito económico y de proyección para el país cuando se realice.

Hay que aclarar enfáticamente que no estamos en contra de que se restaure el principal escenario deportivo de la ciudad, el cual no solo es utilizado para la práctica del fútbol, sino también de varias disciplinas atléticas. Lo que llama la atención es que el Tomás Arrieta merezca una inversión tan inferior teniendo en cuenta las razones antes expuestas. Hasta ahora no se ha escuchado nada concreto, mucho menos cifras, como en el caso del Metropolitano, sobre silletería para todo el estadio, cambio de iluminación, camerinos, salas de prensa, adecuación de baños, entre otros. Solo una lánguida maqueta que, como el papel, aguanta todo. En Mayagüez, Puerto Rico, un pueblo que no llega a cien mil almas y que aspira a celebrar la Serie del Caribe que pretende organizar Barranquilla en 2011, se construye un estadio de béisbol por cuarenta y cinco millones de dólares, cifra que deja muy mal parada la inversión del Tomás Arrieta, la cual no llega a los siete millones. ¿Será que con una inversión tan reducida en comparación con la de Mayagüez y con la del Roberto Meléndez se logrará construir un escenario adecuado para una urbe de dos millones de habitantes como Barranquilla, que a la vez cumpla con las exigencias de organizaciones serias como la Major League Baseball y la Confederación de Béisbol del Caribe? Amanecerá y veremos, solía decir otro presidente de los años 1980, este liberal.


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