Béisbol y cine

A propósito de los Oscar 2009

La mágica simbiosis de dos de los pasatiempos preferidos de los Estados Unidos

23 de febrero de 2009

Anoche, una vez más, los estadounidenses celebraron en el Teatro Kodak de Los Ángeles la octogésimo primera entrega de los premios Óscar de la Academia, máxima fiesta de uno de sus pasatiempos preferidos, elevado a la categoría de arte de los tiempos modernos: el cine. Además, una de las industrias más universales y productivas de nuestro tiempo, solo equiparable a otras como el deporte. Un arte al que los Estados Unidos han contribuido más que ningún otro país, poniendo a soñar a varias generaciones con fantásticas historias, geniales directores y excelentes actores, algunos de los cuales pasaron a la historia como verdaderos iconos de la cultura popular contemporánea.

Y ya que el béisbol está tan acendrado en la psiquis colectiva de los Estados Unidos, no es de extrañar que haya sido tema de múltiples películas, así haya sido a través de breves referencias o menciones. De hecho, son innumerables las ocasiones en que el béisbol ha sido tema central de producciones llevadas al celuloide. Hacer un recuento completo es casi imposible; mencionemos unos cuantos ejemplos.

Kevin Costner, Amy Madigan y Gaby Hoffmann en Field of Dreams.

Cómo olvidar aquella escena memorable de Atrapado sin salida (One flew over the cuckoo’s nest, 1975) en la que Randall McMurphy (Jack Nicholson) organiza una pequeña revolución para exigirle a la terrible enfermera Ratched (Louis Fletcher) que les deje ver la Serie Mundial a los internos del manicomio, al tiempo que pide la solidaridad de sus compañeros argumentando que hay que ser buenos patriotas: "What's the matter with you, guys? Come on, be good Americans!"

Field of Dreams (1989)

O Campo de Sueños (Field of Dreams, 1989), aquel canto a la vida interpretado por Kevin Costner, en la que el granjero Ray Kinsella, siguiendo voces y visiones en medio de su difícil situación económica, construye un campo de béisbol en el que se dan cita los fantasmas de estrellas del pasado como Shoeless Joe Jackson, Archie Graham y los siete jugadores de los Medias Blancas de Chicago proscritos en la Serie Mundial de 1919.

Qué decir de las numerosas películas sobre “el Bambino” Babe Ruth, uno de los más grandes beisbolistas de todos los tiempos, en algunas de las cuales tuvo participación como actor: The Pride of the Yankees (1942), The Babe (1992), The Babe Ruth Story (1948), Babe Comes Home (1927), Slide, Babe, Slide y Over the Fence (1932) o How Babe Ruth Hits a Home Run y Play Ball with Babe Ruth, ambas de 1920.

No podríamos dejar de lado la presencia de la pelota caliente en televisión. Para citar solo un ejemplo reciente, en el episodio “Take me out to the ball game” (título tomado de los filmes homónimos de 1910 y 1949) de la exitosa serie “Sex and the City” (1999), las cuatro amigas van al Yankee Stadium y coquetean con los jugadores. En otro capítulo (“Pick-a-little, Talk-a-Little”, 2001), Charlotte (Kristin Davis) rompe con su novio judío porque este prefiere ver un partido de los Mets a disfrutar en pareja la cena romántica que ella le había preparado para que le propusiera matrimonio.

Miranda, Carrie, Charlotte y Samantha en el Yankee Stadium.

Cine y béisbol, un binomio maravilloso que ha puesto a soñar a varias generaciones y lo seguirá haciendo a la manera del soneto XVIII de Shakespeare: “as men can breathe or eyes can see”, para fortuna y solaz de la humanidad y especialmente de los amantes de este maravilloso deporte.

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