14 de mayo de 2024
I
El Ministerio de Cultura aprueba los diseños para la rehabilitación del teatro Amira de la Rosa, empieza la segunda y última fase del Museo de Arte Moderno, el edificio de Bellas Artes magníficamente restaurado, autopista la Gran Vía con deprimidos entre la Circunvalación y la Universidad del Atlántico, terminación de las avenidas Cordialidad y Circunvalación, puentes peatonales sobre esta última, ecoparque Mallorquín, playa de Puerto Mocho transformada, tranvía de Bocas de Ceniza, actividades náuticas en el río, intercambiador vial en Alameda del Río, rehabilitación y mantenimiento a las estaciones de Transmetro, Malecón del Sur sobre el arroyo de Rebolo… Avenida de buenas nuevas. De llevarse a feliz término estas obras, Barranquilla quedará como una ciudad con todas las de la ley, dentro de lo que cabe en este incomparable lodazal de mediocridad y rapacidad. Restan, sin embargo, asuntos trascendentales que toma generaciones cambiar:
Regeneración y desarrollo del tejido humano y social, con especial énfasis en educación de calidad y cultura.
Generación de empleo formal y reducción al máximo de la informalidad.
Crecimiento de la economía.
Reducción de la pobreza.
Seguridad; esto en realidad es, en gran medida, consecuencia de los puntos anteriores.
Y otras materias puntuales que exigen un esfuerzo titánico, casi utópico:
Recuperación integral del Centro y el mercado público.
Modernización del sistema de transporte público.
Reparación y recuperación de aceras y bordillos.
Resurgimiento del Parque Cultural del Caribe y del Museo Romántico.
Terminal intermunicipal de buses.
II
Arreglo de calles, mantenimiento de canalizaciones de arroyos, lavado de áreas públicas como los alrededores de la plaza de San Nicolás, recolección mensual de residuos de gran tamaño, multas a los cochinos, campaña de disposición de plástico con recompensa alimentaria incluida, erradicación de basureros a cielo abierto… Vaya, no parece que estuviéramos hablando de Barranquilla; da la impresión de que hubieran leído los apuntes en los que reclamo el mantenimiento de la infraestructura urbana y que me hubieran hecho caso. Aplausos para la administración Char III, la ADI y la Oficina de Servicios Públicos dirigida por Dina Luz Pardo, la diferencia en la dinámica gubernamental es dramática con respecto a la desastrosa administración Pumarejo Heins. No está de más mencionar que hay que darle continuidad a lo que está bien, como el mantenimiento de bulevares, luminarias, puentes, escenarios deportivos, zonas verdes, jardines y parques. Seguir haciéndoles mantenimiento permanente a las fuentes de la plaza de la Paz. Recuperar la fuente de Villa Country (irónicamente, diagonal, en el centro comercial Country Plaza, la expoliadora empresa del agua, Triple A, ubicó unas oficinas de atención al público). Reponer tapas de alcantarillas y registros de la Triple A por otras de un material que cumpla con su función pero que no sea susceptible de hurto, como la fibra de vidrio. Y urge el mantenimiento de monumentos, por ejemplo, el de la bandera está completamente pintarrajeado de graffiti, abominable atropello cometido por feministas ultra el día de la mujer de 2023. Mantener los monumentos es fácil y no es costoso.
III
En diciembre de 1982 había tres fuentes luminosas en Barranquilla, todas inservibles:
Plaza de Bolívar. Fabulosa fuente danzarina construida en 1973 y demolida en 2003 al fracasar la alcaldía en controlar a los desadaptados que la tomaron para hacer sus necesidades fisiológicas y a los delincuentes que aprovechaban el olvido y la desprotección de la estructura para cometer sus crímenes (hasta una secuestrada tuvieron en el cuarto de máquinas). En realidad, la alcaldía no fracasó, pues nunca movió un dedo para evitar semejantes desmanes: desde la inauguración del conjunto monumental en 1973, nunca ejerció la autoridad, así de simple. Y pensar que la alcaldía, hasta 1996, quedaba a cuatro cuadras de la fuente, y entre ese año y 2003, a solo 200 metros. Y la administración Caiaffa Rivas (2001-2003) optó por la peor solución: demolieron la magnífica, monumental fuente que, recordarán los que tienen buena memoria, sobre todo de noche brindaba un espectáculo sin par en Colombia y aun en la América Latina. Ah, y de paso, obviamente, tuvieron que demoler el moderno, imponente, estilizado pedestal de la estatua de Bolívar, que se alzaba en medio de la fuente. ¿El resultado? Una plaza de pueblo y un ridículo, insulso e insignificante pedestal de “lenguaje republicano”, según el responsable de las obras, Ignacio Consuegra, a la sazón, gerente de Edubar; tipo honesto y bien intencionado quien, sin embargo, en esa ocasión se equivocó gravemente de principio a fin, como lo corrobora el paso del tiempo: además de sacrificar el imponente conjunto monumental conformado por la plaza, la maravillosa fuente, el magnífico pedestal y la estatua, la nueva plaza y el pedestal siguen siendo una letrina pública a merced de indigentes y ciudadanos degenerados. Solo hay que acercarse al pedestal para ser fulminado por la pestilencia de excrementos y orines. No nos digamos mentiras, la plaza es hogar de indigentes y drogadictos que consumen a plena luz del día a la vista de todo el mundo. Y siempre me he preguntado qué habrá pasado con las farolas también de “lenguaje republicano” (¿anacrónicas?) que forjaron artesanos del sector, instaladas como elemento del mobiliario urbano del conjunto. Por cierto, urge el mantenimiento del remedo de pedestal, pues ya presenta desprendimientos superficiales y varillas al descubierto, para no mencionar que le arrancaron el escudo de Colombia que se encontraba en la parte frontal inferior de la base. En medio de esta incomparable debacle, que hayan desaparecido las maticas de coral alrededor del pedestal y las varillas de hierro que protegían la minúscula zona verde (y muchos años después, la cerca de madera), es lo de menos.
Parque Los Almendros. De ese parque y su fuente no queda ni rastro, corresponden al actual parque de los Músicos, frente al estadio Municipal.
Parque Fundadores de la Aviación. En teoría existe, rodea el aterrador “Héroe caído”, pero no funciona desde hace décadas.
En los actuales momentos, estas son las fuentes de Barranquilla:
Fuentes de la plaza de la Paz. Cuatro juegos de fuentes bailarinas y caídas de agua, todas luminosas, formidables y de grandes dimensiones: una en la plaza, una frente a la Casa Catinchi, una frente al Cubo de Cristal y otra frente al edificio García y el estacionamiento del Banco de la República.
Fuente de Villa Country.
IV
No todo es color de rosa: estamos ante el fracaso anunciado de Gran Bazar, nuevo mercado en el que reubicaron a muchos vendedores estacionarios de frutas y verduras del sector de Barranquillita; desde que se presentó su diseño, todo el mundo, excepto su genial arquitecto, previó que cuando lloviera se inundaría como consecuencia no solo del espacio entre placas del techo, sino de que se trata de una construcción prácticamente al aire libre, sin paredes que la protejan del viento y la lluvia. Y como siempre sucede, la premonición se volvió realidad. A eso hay que añadirle que no hay servicio de agua en los baños, y que la gente no acude a comprar en el número esperado debido a que Gran Bazar se encuentra en una zona apartada. Los vendedores se sienten engañados por la alcaldía y han amenazado con invadir de nuevo la calle 10.
V
Igual suerte correrá Mercado del Río, otra plaza de mercado pensada para la reubicación de vendedores estacionarios del centro, que se construye adyacente al malecón León Caridi en La Loma: queda demasiado lejos y en una zona inaccesible, peligrosa y solitaria; ¿quién diablos irá a comprar allá? Es más, con el antecedente de Gran Bazar, los vendedores no aceptarán ser reubicados en ese sitio.
VI
No tiene uso el Pabellón de Cristal del Gran Malecón. ¿Por qué?
VII
Tampoco tiene uso el puente batiente de la avenida del Río, cercano a la aleta del tiburón. Y nunca se puso en servicio el puente de Barlovento, que conecta la carrera 50 con la isla de la Loma. ¿Quién responde por esos despilfarros?
VIII
Grave error la implementación del contraflujo vial en la calzada norte de la carrera 51B entre calles 94 y 84. Ojalá reviertan pronto la medida.
IX
Uno de los mayores desaciertos de los últimos años es la peatonalización del centro, que consistió en la ocupación de las calles por espantosos tenderetes donde los buhoneros venden sus baratijas, empeorando la libre circulación de los peatones. Para agravar todo, entre las casuchas instalaron peligrosos módulos eléctricos. ¿Se había visto semejante dislate? El resultado fue todo lo contrario de lo que se ¿pensó?, se volvió aún más caótico el centro. Por cierto, le debemos ese incomparable desastre a la administración Char II.
X
La Fábrica de la Cultura, sede de la Escuela Distrital de Arte (EDA), no está funcionando. Se encuentra cerrada por mantenimiento, algo escandaloso comoquiera que fue inaugurada hace apenas 16 meses. Y pensar que recibió el International Architecture Award, uno de los reconocimientos más importantes de arquitectura y diseño del mundo, otorgado por el Museo Athenaeum de Chicago de Arquitectura y Diseño y el Centro Europeo para Arquitectura, Arte, Diseño y Estudios Urbanos. El proyecto fue desarrollado por la Escuela Politécnica Federal de Zúrich (ETH Zürich) y la Universidad del Norte.
XI
El 26 de febrero, la alcaldía anunció la ampliación de las carreras 49C y 50 entre calles 76 y 88, y de la calle 79 entre carreras 43 y 53. Se deben ampliar las aceras, no las calles, es decir, más espacio para el peatón, no para los vehículos. Pero como ya es un hecho la intervención, la ciudadanía debe al menos conocer el cronograma de ejecución de los trabajos, pues como se intervengan las tres vías al tiempo, la congestión será la más grande jamás vista en la historia del tráfico automotor. Lástima que no se incluyó la canalización de la 79, craso error, pues el arroyo empieza justamente en su intersección con la carrera 43, y a partir de la carrera 52 ya está canalizada, solo habría que empalmar.
XII
A principios de año el alcalde Char Chaljub recibió a unos empresarios interesados en construir un Movistar Arena en el sector del Gran Malecón, pero no se ha sabido más al respecto.
XIII
La construcción del Centro Gastronómico Internacional Muelle 1888 y el Mercado Sazón Atlántico de Puerto Colombia lleva casi dos años. En Estados Unidos habrían construido esas edificaciones en máximo dos meses. Pero listo, esto no es EE.UU., entonces debieron estar en servicio en un año.
XIV
Ciudad Jardín es uno de los barrios más bellos de Barranquilla. Encantador, residencial, de grandes casas modernas que con los años han dado paso a edificios de varios pisos. Su profusa arborización, los generosos antejardines y zonas verdes de sus aceras, y las pocas casas rancho que aún siguen en pie atestiguan su inspiración primigenia en el movimiento Garden City, lo cual adquiere su máxima expresión en el parque Sagrado Corazón de Jesús, corazón del barrio, tutelado por la imponente estatua de dicha devoción católica, bajo cuya protección Peñita empezó vendiendo fritos en una tosca carreta de madera hasta prosperar tanto que terminó adquiriendo la casa de la esquina suroriental de la calle 79 con carrera 42. Parque Sagrado Corazón de Jesús es su nombre, no el estúpido apelativo que aún se oye esporádicamente por ahí, que solo refleja lo patanes e ignorantes que son quienes lo usan. Hace lustros, la administración distrital intervino el parque dotándolo de canchas, gimnasio, juegos infantiles, anfiteatro, camerinos, cafetería, baños, arborización, paisajismo, señalización, mobiliario e iluminación; en otros términos, lo recuperó para la ciudadanía.
Apuntes mirmidónicos LXVII - LXIX