Apuntes mirmidónicos XLIV

22 de mayo de 2016


I

Si bien lo ideal es que los arroyos sean canalizados, en mi criterio no debería ocasionarse semejante traumatismo ni gastarse tamaña suma en unas canalizaciones que a la larga son parciales, pues no se están canalizando arroyos enteros, mucho menos sus afluentes, así que seguirá habiendo arroyos en casi toda Barranquilla. Por ejemplo, el arroyo de la 79 sigue igual hasta la carrera 52, donde empieza la canalización, precisamente donde inicia el pudiente sector del Country. Pero bueno, justo es, dirán ellos: el estrato seis es el que más impuestos aporta, por lo menos en teoría.


II

Igual ocurre con la canalización del arroyo de La María (¡cuánto ha demorado!): se soluciona el problema entre la calle Felicidad y Vía 40, pero y el peligrosísimo arroyo de Felicidad que arranca, por lo menos, en la carrera Cuartel?


III

En mi criterio, lo que debe hacerse es que entre en funcionamiento el sistema de alarmas que anunció la Universidad del Norte hace unos años, y educar -si es que esto es posible en esta jauría de barbules que es Barranquilla- a la gente para que no cometa imprudencias durante los aguaceros y tome medidas de precaución antes de ellos, como ocurre en los países donde hay nevadas, fenómeno similar, si no de peores consecuencias que nuestros espeluznantes torrentes, mal llamados “arroyos”. En realidad, al año en Barranquilla no ocurren más de veinte aguaceros de una duración promedio de dos horas, así que no se justifica una inversión tan gigantesca por unas pocas horas anualmente. Si no hubiera imprudentes tragados por los arroyos y carros arrastrados, ¿qué pasarían los poderosos noticieros del interior del país? Que la ciudad se paralizó durante unas horas, punto, igual que cuando nieva en Europa o América del Norte y nadie dice mucho más. Se les acabaría el festín regionalista.


IV

En vez de dilapidar tanta plata en los benditos arroyos, deberían invertirla en fortalecer los sistemas de salud y educativo, en seguridad, en la reconstrucción de una cultura ciudadana, en la generación de empleo, en la recuperación del espacio público y en la creación de zonas verdes, materias en las cuales Barranquilla se encuentra en franco atraso comparada con otras ciudades similares del contexto latinoamericano, para no decir mundial. Quien visita a Bogotá se queda aterrado de que una ciudad mucho más poblada que la nuestra goce de tan espaciosos andenes, parques y zonas verdes, incluso en el centro.


V

Es inadmisible que la gente civilizada no pueda ir al sector más importante económicamente y rico en materia histórica, cultural y arquitectónica de Barranquilla, el Centro, por la aterradora invasión del espacio público; una degradación urbana semejante seguramente no ocurre en ninguna otra parte del mundo civilizado. Lo que hemos permitido que ocurra en el Centro y el Mercado de Barranquilla es una degeneración que nos golpea, insulta, agrede y degrada.


VI

Y sigue saliendo la mala calidad de las obras de Elsa Noguera, quien acaba de ser “recompensada” con un ministerio en el gobierno nacional: una placa de la canalización de la 79 se hundió... ¿cuántas más vendrán? Se le suma este descalabro a la escandalosa primera etapa de la 51B, arruinada antes de entrar en funcionamiento, y al corredor portuario, desmoronándose solito cada día.


VII

Definitivamente tendremos que hacernos a la idea de que en materia de infraestructura Barranquilla nunca será como Medellín, Cali, Monterrey, Guadalajara o Belo Horizonte, para no mencionar Bogotá, Caracas o, mucho menos, las ciudades norteamericanas. Aquí lo que siempre veremos serán las mismas "avenidas" de dos calzadas, de los mismos dos carrilitos de 7,5 metros cada una, como si siguiéramos en los años 1950. ¿No fue eso lo que hicieron en el tal “corredor portuario” en pleno año 2014?


VIII

Trancón en la entrada del puerto, carrera 38 entre calles 1 y 6.

Qué caos el que ha ocasionado la reconstrucción de la calle 1 o avenida Hamburgo y las carreras 30 y 38 hasta la calle 6, mejor conocida como “corredor portuario”. El carril oriente-occidente de la 30 fue demolido en noviembre del año pasado, y solo hasta mediados de mayo del corriente empezaron a fundir las placas de concreto. Todos esos meses estuvo la zanja en el ostracismo, generando embotellamiento vehicular, pues solo ha estado habilitado el carril occidente-oriente. En el colmo de la irresponsabilidad y la no planificación, demolieron el carril oriente-occidente de la 38 en marzo, lo que empeoró la movilidad en el sector; afortunadamente, el contratista (que es distinto del de la 30), empezó bien rápido a fundir las placas, aprendan, deshonestos que reconstruyen la carrera 30. En la 38, los trancones empiezan antes de la glorieta, en el sector de Cervecería Águila, y uno puede demorar hasta una hora en ingresar al puerto, tal es la congestión ocasionada por la represión de camiones, tractomulas, automóviles, etcétera. Y no incluyo a los buses porque en vista del dislate, ya hasta sacaron las rutas de Coolitoral, factor que empeoraba la cuestión hasta hace dos semanas.


Así ha permanecido la calzada occidente-oriente de la carrera 30 durante seis meses.

IX

Cinco años después de la reconstrucción de la plaza de San Nicolás, ya se encuentra nuevamente invadida por vendedores estacionarios y ambulantes de todas las estofas, vehículos, prostitutas, homosexuales y demás perversiones humanas y urbanas. Creo, sin embargo, que estamos a tiempo de evitar que vuelva a ser el manicomio en que se convirtió entre fines de los 80 y 2010.


X

Y se inauguraron los locales comerciales corronchos de la nueva ¿“plaza”? de San Roque, definitivamente en Barranquilla no desaparecerán las mentes miopes y obtusas.


XI

Hace unos años decía que en La Loma no debería hacerse nada, cuando mucho, el jardín botánico, uno verdadero, no el parquecillo infantil que acaba de inaugurar Char en el arroyo de La Victoria. También hablaba de trasladar el zoológico, idea que retiro ahora, pues mi amigo Alfredo Camargo me ha hecho ver que los zoológicos no pertenecen a los tiempos que corren, sin duda son la forma más civilizada de maltrato animal.


XII

La urbanización de La Loma, recomendación de los supuestamente infalibles expertos de la tristemente célebre Misión Japonesa, junto al espantoso centro de eventos del Caribe -el nuevo mamarracho arquitectónico que dejamos que le encajaran a la ciudad- constituyen simplemente el germen del sobrecalentamiento de Barranquilla. Con la alcaldía en La Loma y el centro de eventos en Siape se ha dado inicio a la irresponsable construcción de edificaciones que impedirán el normal flujo de los vientos hacia Barranquilla, lo que en un futuro simplemente hará de esta una ciudad mucho más caliente de lo que ya es.


XIII

Propongo la peatonalización del paseo de Bolívar entre carreras Líbano y La Paz. Hace algunos años se propusieron e implementaron ideas semejantes, como no permitir el flujo vehicular desde las calles previas al paseo de Bolívar en diciembre. El caos vehicular es de proporciones infernales en esta querida avenida, urge que hagan lo que con la Séptima en Bogotá, aunque como allá, nos repletaremos de vendedores ambulantes, buhoneros de todos los pelambres, artistuchos de quinta categoría, homosexuales depravados y drogadictos redomados -nuestra realidad nacional-, todo lo cual es preferible al pandemónium actual. Quedarían habilitados para el paso de vehículos las intersecciones con las carreras Líbano, Cuartel, Veinte de Julio y Progreso. El bulevar se remodelaría quedando a nivel del piso, permitiendo la libre circulación de una acera a otra, dejando de ser la barrera y refugio de indigentes que es hoy, y conservando los árboles, pues Barranquilla no es Bogotá (aunque en la peatonalizada Séptima brillan por su ausencia árboles que den sombra en una ciudad que se calentó).


XIV

Seguiré insistiendo hasta que la autoridad competente le dé punto final a la última de las nuevas depravaciones del barbul barranquillero: las motos se aprovechan de las rampas que se construyeron en las esquinas para uso de los discapacitados para encaramarse en los andenes y usarlos como calles, amenazando la integridad física de los peatones. Qué desgraciados estos motorizados.


Barbul barranquillero usando el andén para andar en moto. Barranquilla, calle 72 con carrera 54, 21 de abril de 2016.
Motorizado tomando el andén de la calle 72 con carrera 54 para transitar.
21 de abril de 2016.

XV

Aberrante invasión de ambos andenes de la calle 80 con carrera 43 por parte de la ferretería Alemateriales:


XVI

Y la estatua de Colón cayéndose a pedazos. Qué manicomio es Barranquilla.



XVII

Una gran oportunidad de conservar un necesario pulmón verde se perdió con la construcción de locales comerciales en el magnífico lote de la calle 98 con carrera 53. La congestión vehicular del sector, que ya es gigantesca, pronto será infernal. Definitivamente, qué jungla de cemento es Barranquilla; los constructores y las sucesivas administraciones locales no tienen piedad ni sentido de la mesura, tal es su rapacidad.



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