Apuntes mirmidónicos XIII

5 de julio de 2013


I

Con nostalgia, y como asistiendo a un acontecimiento que algún día tenía que ocurrir como consecuencia lógica de la desaparicion física de sus inspiradores y fundadores, vi ayer que está en venta la casona donde por décadas funcionó el Instituto de Lenguas Modernas y vivió el profesor Assa con su familia; sin duda es el fin de una era. Al respecto, hoy apareció en El Heraldo esta noticia: Parte del legado material del profesor Alberto Assa está en venta.

II

Hace unos días apareció en los blogs de El Heraldo un lamentable artículo de un tal Antonio Guzmán, llamado “Manual para ser un perfecto espantajopo” (la palabrita, que no alcanzo a entender de dónde la sacaron, es deplorable en grado sumo, ensucia este escrito).1 El personaje siempre ha existido, solo que sus manías han cambiado con el tiempo según las modas y las nuevos medios de comunicación: antes le decíamos camaján, jailoso, metemono, picoso, pupi, farolero, fantoche, peliculero, pispirispi, bollón o farto (como son tantas las opciones, no veo motivo para usar palabra tan detestable). Por esa razón –y solo por eso- aportaría al articulillo de pacotilla ese que el personaje de marras (y no solamente él) cuando habla se la pasa intercalando palabras y hasta frases cortas en inglés, por supuesto siempre mal pronunciadas, haciendo un espantoso ridículo.

III

Sumamente preocupante y muy triste lo de las extorsiones en Barranquilla, definitivamente esta ciudad está muy mal en seguridad, ya que a eso hay que añadirle los atracos, los asesinatos, los conductores asesinos… Una ciudad es algo muy complejo, no todo es obras de infraestructura, señores de la administración distrital y dirigencia en general. Si no es porque el mismísimo presidente de la República ordenó erradicar las ollas de droga, no acaban la del barrio San Roque. Por cierto, ¿qué hicieron con los enfermos adictos? ¿Y las ollas de Barlovento, San Pachito, etc.?

IV

Por estos días escucho a Joan Manuel Serrat tratando de descubrir en qué radica su fama. Se trata, para mi gusto, de una musiquita sonsa salvo Ara que tinc vint anys, Mediterráneo, y tal vez otro tema por ahí. Otros le han cantado a la vida con mucha más energía y vertiginosidad que Serrat, aunque le reconozco la limpieza de sus letras, su compromiso con la lengua y cultura catalanas y la originalidad que le viene a sus temas por ser del género canción de autor, antes conocido como canción protesta, que no necesariamente tiene que ser de temática social. Rescato también que a mi hija de siete años, le encanta –como a mí- Ara que tinc vint anys y la canta (en catalán), a lo que se ha sumado la pequeña, de dos años, “cantando” las últimas sílabas del coro: “sa”, “ta”, “san”.

V

El caos urbanístico no cede en Barranquilla, ahora hay una “nevada” de buses de la empresa Berlinas del Fonce (cuyas vans viajan especialmente a Cartagena y a Santa Marta) en plena calle 93 entre carreras 46 y 49C, uno de los sectores más exclusivos de la ciudad. Definitivamente aquí no hay autoridad, pues hace unos años El Heraldo denunció semejante anomalía urbana y lo que observo es que la nevada se consolidó.

VI

Castillo de San Felipe de Barajas

El puente del 1.° de julio estuve con mis dos hijas y mi esposa en Cartagena, la ciudad más famosa de Colombia. Da grima ver cómo se han robado a la ciudad que lo tiene todo para ser la más importante del país. El caos urbanístico es peor que en Barranquilla, la falta de planificación salta a la vista y las obras mal hechas –como la tal avenida Pedro de Heredia y Transcaribe- son una agresión al visitante. El mercado de Bazurto debe ser reubicado urgentemente. Cartagena es una ciudad muy mal señalizada, un foráneo difícilmente se orienta manejando allí. En la Ciudad Heroica parece que no se puede salir del casco histórico o sector amurallado y de los barrios pudientes (Bocagrande, El Laguito, Castillogrande, Manga) si no quiere uno llevarse muy desagradables sorpresas, el resto es sencillamente invivible.



1: Debe ser una alteración de espantajo: Persona estrafalaria y despreciable.

Página principal

Apuntes mirmidónicos XII - XIII - XIV

Comments