Hola a todos,
para este sábado está programada una salida desde Artieda de Aragón para subir a peña Nobla y peña Musera.
Son casi 12 kilómetros con unos 500 metros de desnivel.
Parece que no lloverá y no pasaremos mucho calor.
Por lo que mandó Luis un buen grupo de gorostianos ya habéis hecho está salida, pero también se puede repetir.
En diciembre hicimos parte del recorrido, pero he decidido coger una ruta de un tal Berrún que es de confianza.
Al comienzo de la ruta hay aparcamiento.
Es un pueblo pequeño y muy bonito, además tiene un par de bares y al menos en uno de ellos dan comidas.
Nos vemos el sábado para celebrar mi cumpleaños.
J.
Estad atentos a la meteorología
Lugar: Artieda (Zaragoza)
Fecha24 de enero de 2026
Hora: 09:00
Punto de encuentro: Aparcamiento Ciudad Deportiva Artica
Convocante: gorosti
Contacto: excursiones.sabados@gorosti.org
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Hola a todos.
Ayer Jesús nos propuso celebrar su cumpleaños en la cumbre de Peña Musera, cerca de Artieda. El lugar era bonito, unas cómodas piedras sobre una ladera orientada al sur, con vistas a la sierra de Santo Domingo y superando la cresta, detrás del mojón, permite contemplar un panorama que se extiende desde el embalse de Yesa hasta la Canal de Berdún, con el tajo entre la sierra de Leyre y la de Orba que forma la foz de Sigüés, tallada por el río Esca en su salida del valle del Roncal. Detrás destaca la altiva Virgen de la Peña. Nos perdimos el tapiz del Pirineo nevado al fondo, pero se intuían sus elevaciones.
Los pronósticos auguraban un día frío y nublado, pero sin lluvia. Acertaron, porque lo que nos acompañó durante buena parte de la subida fue directamente nieve, no muy copiosa pero lo suficiente para cubrir sendero y árboles con un manto blanco y mullido que nuestras huellas estrenaron. En este ambiente casi navideño nos deleitamos con los musgos que asomaban, la hojarasca bajo los troncos y el fresco "azúcar glas" que nos espolvoreaba de vez en cuando si soplaba una pequeña ráfaga de viento o si una mano malévola agitaba las ramas. En los letreros señalaba "Nevera", algo que nos resultaba obvio visto el ambiente invernal, ahora bien, si se trataba de una construcción no alcanzamos a verla, sólo rodeamos un pequeño agujero que más bien parecía una trampa para incautos. La verdad es que había que estar bastante atentos para no resbalarse, sobre todo cuando la nieve ocultaba tramos de roca.
De todas formas, el sendero que lleva al cordal está bien trazado, aunque el track parece que proponía una subida alternativa más a la izquierda, así que nos separamos un trecho del sendero marcado para pronto regresar a él. Cuando llegamos a la loma, parte del grupo decidió evitar el desvío a Peña Nobla, el punto culminante de la sierra, con 1079 m. de altura, y dirigirse directamente a Peña Musera (990 m.), al otro extremo del cordal. El resto del grupo hicimos un alargajo de media hora (entre ida y vuelta que nos aproximó hasta la zona donde la cresta comienza a bajar. El punto culminante estaba un poco antes, pero la diferencia de metros se podía compensar subiendo a un puesto de caza por una escalera que parecía segura pero que luego nos dimos cuenta que estaba simplemente apoyada sobre la plataforma, que tampoco estaba a demasiada altura.
Teníamos prisa para reunirnos con nuestros compañeros/as para almorzar, que el estómago ya se estaba quejando tras más de dos horas de marcha (la nieve ralentiza un poco el paso). Pero, rebasado el punto por el que habíamos accedido a la cresta, comenzaron a aparecer carteles desconcertantes, señalando la cumbre en sentido contrario y todavía a hora y media de donde estábamos. Era como para desanimar a cualquiera. Sobre todo cuando, al llegar al cruce desde donde partía el camino de bajada, las señales indicaban "Peña Nobla" en descenso. Haciendo caso omiso a la "sociedad de la información", continuamos prácticamente en llano hasta la cumbre occidental de la sierra, que no estaba tan lejos y donde, como he dicho al principio, encontramos un buen sitio para almorzar (Ya nos lo habíamos ganado, llegamos cerca de las dos). Los del primer grupo, al parecer, ni siquiera llegaron a ese punto y optaron por acortar la ruta y bajar directamente a partir del segundo cruce). El sol nos había acompañado durante prácticamente todo el tramo crestero, de casi tres kilómetros. Era de agradecer, además que el viento estuviera en calma. De vez en cuando se abrían pequeños miradores. Uno nos ofrecía una visión del pueblo, casi en la vertical, otro tenía un panel para la observación de rapaces. A nuestros pies destacaban también el serpenteante río Aragón, los viaductos de la autopista y el larguísimo puente nuevo de la carretera de Sos, previsto para rebasar el recrecimiento del pantano. Más al fondo, Sigüés se distinguía cercado por su muralla de hormigón.
La bajada resultó tan interesante como la subida. Seguían los letreros despistantes (Yo creo que se les desordenaron cuando los llevaban y luego los colocaron a voleo). Pasamos bajo un cortado y sorteamos algunas rocas que, al parecer, se habían desgajado desde arriba. El robledal cedió paso a un pinar y la nieve desapareció, de manera que el descenso fue bastante cómodo, y el camino trazó una diagonal buscando el pueblo, donde desembocamos cerca de las cuatro, cuando los bares estaban cerrados y sin más que hacer (casi se estaba poniendo a llover), nos volvimos tras disfrutar de un interesante recorrido.
(Mary Luz)
Sólo quiero resaltar que todos los que subimos disfrutamos de la belleza de un paisaje cubierto de nieve recién caída, y que a pesar de haber hecho hace unos pocos años este mismo recorrido, resultó totalmente nuevo. (Julián)