Hola a todos,
este sábado primero del año tocaba subir el monte Artola, desde Latasa, pero va a llover y va a llover toda la mañana, por lo que subir un monte barroso, resbaladizo y mojándonos no merece la pena y es mejor dejarlo para cuando haga buen tiempo.
En su lugar propongo, un paseo por pista apta para hacerla con paraguas por un triángulo que une los pueblos de Paternáin, Ibero y Echauri, los tres merecen la pena visitarse, y en Echauri, a mitad de recorrido hay un bar que nos puede servir para almorzar y tomar algo caliente. Saldremos de Paternáin, y nos dirigiremos a Ibero, pasando antes por un bonito mirador donde se ven las confluencia del río Araquil con el Arga. En Ibero es curioso su cementerio, su iglesia, su lavadero, las pasarelas que cruzan el río y el molino que está en la otra orilla. No es recomendable cruzarlas porque húmedas están muy resbaladizas, y a nadie le apetece un baño con este frío.
A Echauri iremos por el reciente paseo fluvial abierto, que nos lleva a los lavaderos. El bar donde almorzaremos está en la parte alta del pueblo, por lo que subiremos y visitaremos su necrópolis medieval, su iglesia y su bar.
Para volver a Paternain, cruzaremos el puente y volveremos atravesando los viñedos del señorío de Otazu. El track vuelve lo más cerca posible del rio Arga, pero es posible evitar la pista que no sé si estará barrosa, por otras que van más al interior. De todas formas pasaremos por el señorío de Eriete.
Por supuesto, esto es una propuesta. si a alguien se le ocurre otra la puede proponer.
La necrópolis medieval de Etxauri - Cuaderno de Bitácora
Historia del Palacio de Eriete
Estad atentos a la meteorología
Lugar: Paternain
Fecha: 3 de enero de 2026
Hora: 09:00
Punto de encuentro: Aparcamiento Ciudad Deportiva Artica
Convocante: gorosti
Contacto: excursiones.sabados@gorosti.org
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Hemos comenzado el año con la triste noticia de que nos ha dejado nuestro amigo Josemi; siempre te llevaremos en nuestro corazón. Un sentido abrazo para Feli y todos los tuyos.
Hola a todos.
Ayer esperábamos un día pasado por agua, por lo que cambiamos la ruta prevista, cerca de Irurzun, a un paseo por la Cuenca de Pamplona, entre las Cendeas de Cizur y de Olza. Es una de tantas "rutas del agua" que recorren nuestro viejo reino. Salimos desde Paternáin veinticuatro gorostianos, y nos encaminamos hacia un cercano cerro desde donde se divisa la confluencia de los ríos Arga y Araquil, similares en caudal y en recorrido. Al lugar se le denomina mirador de la Peña, y está decorado por un círculo de piedras en plan cromlech. Posiblemente se trate de algún monumento funerario. Habíamos pasado ya un memorial a la salida del pueblo, y teníamos otro bien cerca, en la carretera de Ororbia a Ibero.
Una cómoda pista nos llevó a este último pueblo, donde aprovechamos para visitar el cementerio, situado en el interior de los muros de una antigua iglesia, que conserva todavía la portada y el ábside. De ahí, Ibero queda a un tiro de piedra. Pasamos junto a Isterria, la parroquia y aprovechamos para visitar el lavadero y las pasarelas. Al otro lado del río tenemos un molino y más hacia el puente, una presa desde donde sale un canal que alimenta la central energética del cercano Echauri.
Estábamos tan atentos a que nadie se pusiera a cruzar las resbaladizas pasarelas que no nos dimos cuenta de que el verdadero peligro estaba junto al lavadero, donde una ligera humareda desvelaba la existencia de un manantial de aguas termales. Debían estar realmente apetecibles, a juzgar por la gente que decidió probarlas. No sé si fueron las lamias o el espíritu de Josemi que se había puesto juguetón. Así que abandonamos rápidamente el lugar, aunque no dejamos de aproximarnos al agua. Una balsa que suponemos correspondería al antiguo balneario (cerca está también Belascóain, estamos en zona de fallas), la pista y el puente construído recientemente para alargar el parque fluvial, y el canal que discurre paralelo al camino. Llegando a Echauri, teníamos que decidir entre visitar el lavadero o subir al pueblo para almorzar a cubierto y dejar el lavadero para cuando bajáramos al puente.
Sin embargo, el grupo volvió a sentir la irresistible llamada del agua y cuando habíamos subido la mitad de la cuesta, tomaron un escabroso camino que pasaba junto a otro manantial con una balsa y volvieron a perder la altura que habíamos ganado para ir antes al lavadero y subir 118 escalones que nos dejaban en el bar Sarbil, un estupendo mirador sobre el río y las huertas. Pero como en la sala principal estaban preparando las mesas para un banquete de bodas, decidimos ir al cercano bar del frontón, y de paso visitar las dos torres de la población. Lo único es que, al desviarnos del recorrido previsto, nos habíamos dejado atrás la necrópolis medieval que hay junto a la ermita. Como teníamos guía local, antes de llegar al bar, tenía ganas de enseñarnos un mirador (justo el que estaba previsto en el camino de bajada). Y la gente se vino tan arriba que decidió almorzar allí, ya que ni llovía ni hacía tanto frío (con lo calentito que se estaba en la Sociedad...)
Habíamos tenido dos bajas en la primera parte del recorrido, ahora se separaron otras dos personas, que tenían una celebración, y el resto bajó hacia el puente que va al señorío de Otazu para caminar entre viñedos y pasar junto a unas ruinas que no se podían visitar. Desde allí, la vuelta a Paternáin por la senda se preveía barrosa, por lo que el personal decidió seguir por la carretera y llegar al coche con las botas más o menos limpias. Al final no nos llovió, y esta vez sí, terminamos con un pincho en el bar, colofón para un día con sobresaltos y cementerios, que seguía a otro de tanatorios y funerales. Esperemos que 2026 no siga en esta tónica y el año sea próspero para todos y que a nadie se le atragante el Rosco de Reyes. (Mary Luz)
P.D Para el que le interese, añado un artículo sobre el antiguo balneario de Ibero.