En la Casamance hemos hecho una rehabilitación de una escuela primaria en un pueblo del departamento de Bignona, concretamente en el pueblo de Elana a unos 20 km de Bignona. Pensamos en el futuro ayudar en la construcción de una escuela infantil, porque hicimos las investigaciones y vemos que se necesita, ya que hay 75 niños, 25 por nivel, es decir, en las secciones pequeña, mediana y grande.
Elana es un pueblo de Senegal situado en la Basse Casamance en la comunidad rural de Mangagoulack, en el distrito de Tendouck, el departamento de Bignona y la región de Ziguinchor .
En 1948 llegaron los primeros misionarios franceses e instalaron la cuarta misión católica en Casamance después de la de Ziguinchor en 1900, Bignona en 1906 y Oussouye. En este pueblo también llego el gran Marabout líder espiritual musulmán El Hadj Omar Foutiou Tall quien creo un pozo sagrado en el mismo pueblo, todo eso es para deciros que hay una mezcla de musulmanes y católicos como símbolo de colaboración perfecta entre las dos comunidades, un ejemplo de cohabitación como en muchos de los pueblos de la zona de Casamance.
La población de Elana se estima en 1.071 habitantes. En este mismo pueblo tenemos una escuela infantil de 75 niños con tres profesores que uno es funcionario y los demás voluntarios, con una pequeña beca de la comunidad para que los dos profesores puedan vivir con sus familias, en el futuro trabajar para que sean contratadas por el gobierno. Hay tres aulas prestadas de momento por la misión católica para que los niños no se queden sin aulas, es también una manera de poder liberar las madres que estén mucho tiempo en la huerta o en el campo dependiendo de la temporada.
La escuela primaria es el resultado de la organización del pueblo con la participación económica de cada familia, hoy en día están en la misma dinámica de querer hacer lo mismo con la de los niños más pequeños, pero debido a la situación económica difícil se han puesto en contacto con Yakaar África para poder ayudarles a tener una escuela digna, con la participación de los jóvenes del pueblo haciendo ladrillos, las mujeres con el agua y los hombres limpiando la parcela y cavando los cimientos del edificio para que salga el trabajo menos caro y bien para nosotros al sentir la implicación de las comunidades en los proyectos para poder valorarlo en su día. Después de muchas reuniones, la población decidió ponerse a trabajar en la construcción de la escuela de tres aulas de 25 niños de tres a seis años, que no están incluidos en el sistema educativo normal porque la primaria empieza a partir de los siete años.
Hemos pactado con un albañil del pueblo para hacer el trabajo pagándole la mano de obra un poco menos con la ayuda y la implicación de la comunidad.
Ahora estamos en la fase de hacer los ladrillos porque la mitad del material ya está en el pueblo bajo la coordinación de un estudiante que colabora desde hace muchos años con Yakaar África que se llama Mor Lo.
Mor Lo, nuestro colaborador experto en veterinaria en la región de Ziguinchor nos escribe sobre la escuela de Elana:
Hola queridos socios de Yakaar África, soy Mor Lo, supervisor de la construcción de la escuela infantil de Elana, quien quiere decir unas palabras de agradecimiento como educador por el interés que le dais a la Educación en general.
Estoy realmente muy contento con las acciones que estáis llevando a cabo en Senegal y sobre todo en la región de Ziguinchor, más concretamente en el departamento de Bignona, para una primera actividad, pero una grande e importante, porque la escuela se ha convertido en algo fundamental en una sociedad y habéis venido en nuestra ayuda sin pedirnos ningún franco, salvo la implicación y la determinación de la población para el buen desarrollo de este proyecto.
Un proyecto tan importante como una escuela es lo fundamental,. Es un proyecto para permitirnos educar a nuestros hijos.
He visto la determinación de la población en aportar su sudor para la realización del proyecto a tiempo.
Vi a las mujeres ir a buscar agua para que los jóvenes ayuden a hacer los ladrillos, vi a los jóvenes y los viejos trabajar en el movimiento de tierras.
Esta escuela es de suma importancia en este pueblo y no sólo permitirá a nuestros niños dar sus primeros pasos en el entorno escolar antes de llegar a los niveles superiores para formar a los futuros líderes del pueblo y también del país.
No tenemos palabras para agradeceros, queridos colaboradores en todas las ocasiones, para mostraros la admiración de la población por Yakaar África. Con este acto estáis construyendo el Senegal de nuestros sueños con cero niños en las calles, no como la mayoría de ustedes han visto en las calles de las grandes ciudades del país.
Por último, queridos socios, todo el pueblo de Elana os da las gracias una vez más y os desea lo mejor para el resto. Juntos superaremos el analfabetismo por los sacrificios que estáis haciendo durante este difícil período del Coronavirus y que el buen Dios os bendiga y os dé la fuerza para seguir ayudando a las comunidades necesitadas.
Firmado: Mor Lo, colaborador habitual de Yakaar África en la Casamance
Después del confinamiento senegalés, fuimos a visitar el poblado de Elana para ver como ha quedado la construcción de la escuela infantil. Salimos de Ziguinchor, que es la capital regional, dirección Bignona capital departamental y luego por una carretera que llamamos de la Corniche de Calounaye, con sus bonitos y grandes árboles tipo ceibas, mangos, limoneros, naranjos,… típicos de la zona sur oeste del país. Hay un conjunto de ríos, afluentes del rio Casamance, y cerca se ven manglares con mucho movimiento de mujeres con cubos en la cabeza, como en la mayoría de las carreteras senegalesas, por no decir africanas.
A unos 50 kilómetros llegamos al pueblo. A la entrada nos estaba esperando el comité de gestión de las obras con nuestro colaborador Mor Lo, que durante todo el confinamiento ha sido la persona que ha ido varias veces para llevar el material adecuado para empezar y la negociación de la mano de obra para hacer el trabajo.
La filosofía del equipo local es alquilar los servicios de un técnico en cada fase del trabajo, pero con la implicación de la comunidad en todas las obras, para abaratar costes. Así, llegamos a alcanzar un acuerdo en el que las mujeres aportaban el agua, los jóvenes hacían los ladrillos y los hombres limpiaban el terreno con muchos árboles. Fue muy importante ver a la población trabajar después de decirles que tienen que implicarse más porque sus hijos necesitan mejores condiciones de estudio.
Todo salió bien y el resultado está en el trabajo ya hecho. Se ha construido una escuela infantil con tres aulas, cuando en los demás poblados hay solo dos aulas, una grande de dos niveles y una pequeña para los más mayores. Una vez en el pueblo nos esperaba la delegación del comité de gestión para visitar juntos y ver como ha quedado la construcción de la escuela. Era la primera vez que Yakaar invertía en el departamento de Bignona.
Vimos un trabajo muy bien hecho, en todos los sentidos. Las sillas y las mesas también habían sido confeccionadas.
Solo falta que acaben el cierre perimetral para poder empezar a estu-diar allí, porque la es-cuela está muy cerca de la carretera nacional. Están ahora en un local provisional hasta que se acabe el muro.
Estamos muy contentos de la visita, del trabajo y de la implicación de la comunidad. Un chapeau a los de Elana, sin olvidar a los socios y simpatizantes por creer en ellos y ayudarnos a ayudar a un pueblo que realmente necesitaba una escuela infantil.
Recordad que va haber 75 alumnos en la escue-la, 25 en la pequeña, 25 en la mediana y 25 en la grande. Muchas gracias a todos.
Es día de gran fiesta por lo que hemos citado también a los estudiantes de ingeniería agrícola que tenemos en Ziguinchor y constituimos una nutrida delegación de quince personas junto con Ati, Cheikh, Demba, Mor Lo y yo mismo. Casi no se nota, porque Elana es una población muy grande de casi 3.000 habitantes. Está muy cerca del rio Casamance, con un precioso paisaje de ceibas, palmeras, mangos y anacardos.
A la llegada, una comitiva de niños dirigidos por Marie Claire, una de las profesoras, nos canta una canción de bienvenida, supuestamente en español, que repite insistentemente: “bienvenida a nuestros amigós”. Es de agradecer el esfuerzo de todos por tratarnos bien. A veces me pregunto cómo puede ser la gente tan diferente. En España no hubiéramos merecido la más mínima atención.
Emprendemos una de esas marchas multitudinarias, acompañados de todos los niños y mujeres del poblado a pleno sol. Menos mal que en la Casamance la temperatura no sube de 30 grados porque si no, nos hubiéremos querido morir. Por el camino salen a buscarnos nada menos que cuatro de los “fetiches” típicos de las fiestas de la Casamance.
Se nota que la fiesta es a lo grande: El Qumpó que está recubierto de largas hojas verdes. El Essamaye que va vestido de negro y lleva una careta con una cara simpática. El Agumbala que está recubierto como de lana blanca y se apoya en dos pequeñas muletas y el Niass que va vestido de tela de saco con penachos de largas hojas verde y una careta.
Cada uno baila de una manera característica, aunque el más espectacular es el Qumpó que cuando baila agita sus largas hojas verdes haciendo llamativos círculos. Para mantener verdes las hojas, una ayudante le escupe (literal) a espacios regulares de tiempo grandes bocanadas de agua.
Acompañados de toda esta marabunta, llegamos a la escuela infantil que está francamente bien con tres aulas idénticas cada una con mesitas de colores y sillitas a juego. Es realmente espaciosa y está muy bien pintada, decorada y limpia, algo muy de agradecer en este país.
De la escuela pasamos a la gran explanada donde se van a celebrar los bailes, tan animados como siempre y en esta ocasión acompañados por los 4 fetiches.
Luego vienen los temidos, por mí, discursos con la intervención del jefe del poblado, el imán, la representantes de las mujeres, el representante de la asociación de padres, el alcalde, el delegado del subprefecto, yo mismo y Demba. Gran parte de los agradecimiento se dirigen también a Hawa Dieme, nacida en la localidad, a la que conocemos de Carabane y que ha sido quien, junto con nuestro especialista en veterinaria, Mor Lo, nos ha hecho conocer la necesidad de este proyecto.
Después de los discursos y de los bailes nos toca la comida en comunidad, todos juntos en grandes círculos de cucharada y paso atrás. Como menú un rico arroz con pescado.
La fiesta no para y los últimos bailes son casi una representación teatral donde el Qumpo lanza una especie de bendición sobre las jóvenes solteras de la localidad.
Supongo que para que consigan encontrar novio. Una especie de San Antonio sene-galés, Por cierto la mayor parte del poblado es cristiana y cuentan con iglesia, casa de la juventud cristiana, e incluso un pequeño convento de monjas.
Ha sido un intensísimo día lleno de emociones y de fiesta.
De mañanita temprano emprendemos camino hacia Elana. En marzo tuve el privilegio de disfrutar de la mejor fiesta senegalesa que haya visto nunca para la inauguración de la escuela infantil, pero no había tenido ocasión de ver la escuela en funcionamiento. Nos acompaña Mor Lo, uno de nuestros colaboradores en la zona, que fue quien supervisó todos los trabajos de construcción de la escuela local. También hemos efectuado una donación de medicamentos al centro de salud local que ha estado mucho tiempo cerrado.
Quiero ver cómo andan las cosas ahora por allí.
La visita a la escuela infantil supera mis expectativas. Todos los niños y sus madres están allí. Van a ser más de 80 niños que llenarán las tres aulas construidas. Muchos de los niños han venido con sus mejores galas y se nota que están contentos de empezar las clases. El profesorado tiene una pinta magnífica, dos esbeltísimas profesoras vestidas de brillante amarillo y un profesor.
Tenemos tiempo para montar un pequeño mitin con los discursos del profesor y de mí mismo. Hemos improvisado un emotivo acto en pocos momentos y todo ha resultado fenomenal.
En el centro de salud, nos espera Marie Ivonne, la enfermera suplente que está esperando que en Noviembre llegue el titular. Nos enseña tanto el centro de salud como la maternidad y nos muestra los medicamentos que hemos donado y que todavía duran. Como punto oscuro nos cuentan que la electricidad no ha llegado al centro y los paneles no funcionan, por lo que los partos nocturnos los tienen que asistir con las linternas de los móviles. Esto es África.
De nuevo, viene el representante del jefe del poblado e improvisamos un nuevo acto con discursos por las dos partes en un ambiente de extraordinaria alegría y complicidad.
La última etapa de mi vista a Elana consiste en reunirme con Khalipha para explicarle el proyecto que hemos presentado junto con la Universidad Politécnica de Valencia para hacer una investigación sobre la sostenibilidad alimentaria de la región de Kedougou. Junto a los profesores de Valencia, figuramos tanto él como yo como colaboradores externos para facilitarles la realización del proyecto. Khalipha se muestra encantado y promete ofrecer toda la colaboración necesaria para que el proyecto sea todo un éxito.
Con esto concluimos una estupenda mañana en una de las más bonitas localidades de la Casamance.