Es un pueblo pequeño cerca de Thiokethian donde tenemos otro estudiante de nombre Frederick Kante. Hicimos una visita para reunirnos con la cooperativa de las mujeres para ver lo que podemos hacer para ayudarlas a mejorar. En esta reunión, había más de 10 mujeres de la cooperativa con algunos hombres y el hermano mayor de nuestro estudiante.
Durante bastante tiempo hemos estado hablando hasta llegar a un acuerdo de qué hacer con ellas, porque sabemos que nadie es más experto que el que ha nacido y vive en el pueblo. Hemos hablado de tienda, de molino y de granja de patos. Al final, decidieron que la granja de patos podrá ser la mejor opción por muchas razones.
El pueblo vive de la agricultura en temporada de lluvias y de la explotación de oro de manera artesanal, con un pico y una pala, cavando. Un trabajo muy duro para conseguir muy pocos gramos de oro.
La granja de patos vendrá bien porque para criarles podrán darles la cascara del maíz y del mijo, que hay de sobra en la zona como para poder dar de comer a los patos. Al cabo de un tiempo podrán vender los patos y ganar dinero. A la vez eso les permitirá a ellos mismos comer carne como comple-mento de alimento para luchar contra de anemia y la desnutrición.
La idea es que cada estudiante tenga un proyecto en su pueblo o en su comunidad para que nos sirva de embajador y poder empezar a mostrar su empuje como líder a nivel local. Ya lo hicimos con Daouda uno de los ex estudiantes de Yakaar África en enfermería ayudándonos en su pueblo, que es Ibel, a mejorar la organización de las mujeres del pueblo y formar un comité de gestión diferente de las presidentas de cooperativas, para que las demás vean la comparación entre las de siempre o las de toda la vida y un líder con estudios y con ganas de hacer cosas.
En Gingara hay actualmente un proyecto de cría de patos ya que son animales muy fáciles de mantener y encajan muy bien en un patio trasero de las casas al llevarse bien con otros animales como, por ejemplo, las gallinas. Por otro lado, se pueden crear vínculos emocionales con las personas que los cuidan.
Lo mejor es mantener varios patos al mismo tiempo, ya sea una pareja (pato y patito) o un pequeño grupo de al menos cuatro.
En cuanto a los cuidados, los patos no son muy exigentes siempre que puedan deam-bular por una parcela lo suficientemente grande como para encontrar hierba para comer y donde tengan acceso al agua.
Estos animales domésticos tienen una necesidad vital de agua en los alrededores, en primer lugar para beber, pero también para nadar y mantener sus plumas. Por eso instalaremos varias piscinas infantiles.
Los patos son omnívoros y tienen un gran apetito (el doble que los pollos, por ejemplo). Los patos adultos encuentran su alimento por sí mismos en el suelo (lombrices) o comiendo hierba, aunque hay que comple-mentar su alimentación con cereales como el maíz o el trigo, verduras en forma de hierba o ensalada, e incluso pequeños insectos.
Por otro lado, los patos también necesitan un refugio para descansar y poner huevos, aunque también pueden dormir al aire libre si están bien protegidos. Un lecho en el suelo hecho de virutas de madera, paja o arena es adecuado. Conviene proporcionar un refugio separado de los demás animales, por lo que vamos a construirles un refugio de 4m x 3m. Además del refugio, necesitan mucho espacio para hacer suficiente ejercicio (al menos de 2 a 5 m2 por animal), para lo que cercaremos la zona exterior del refugio para evitar a los depredadores y que los patos se escapen.
La construcción del refugio para patos en Gingara está a punto de terminar.
Hemos construido el refugio, que consta de 14 zincs para el techo y 5 cierres de junco entrelazado (crintin) para cerrar el refugio de los patos.
También hicimos una losa con cemento, arena y hormigón para darle solidez.
A continuación, colocamos cemento en la parte inferior del cierre hasta una altura de 30 cm para protegerle del agua y aumentar su vida útil, a la vez que evitamos que el agua se escurra y entre en el refugio porque el cierre no es estanco.
Los patos necesitan agua cerca, en primer lugar para beber, pero también para nadar y mantener su plumaje. Por eso les hemos proporcionado dos piscinas infantiles.
También construimos una valla de alambre con un perímetro de 22 m.
Por último, construimos un techo hecho con 3 crintin para que los patos puedan tener algo de sombra dentro de la valla.
Empezaremos con seis hembras y cuatro machos, ya que el periodo de cría de los patos es de 35 días y esperamos tener patos en tres meses.
Las mujeres agradecen a Yakaar África que no escatime esfuerzos por el bienestar de la población y por la seguridad alimentaria.
Hace como tres meses que se acabó el proyecto de la granja de patos del pueblo. Yakaar en colaboración con la cooperativa de las mujeres del pueblo decidimos poner en marcha una granja para seguir la lucha con el problema de proteína en la zona. Como las condiciones del pueblo no están todavía preparadas para la instalación de una huerta, los técnicos y el equipo de Yakaar África decidieron ofrecer la posibilidad a esta población de poder beneficiarse de una granja de patos para el consumo de las familias y que las mujeres puedan repartir los patos en función del número de miembros de cada familia.
También se encargarán de cuidarles juntos en el local construido. Van a ir consumiendo en función de las necesidades, para comer de vez en cuando proteínas y si hay muchos, venderles para ganar dinero y con el beneficio hacer lo que crean que es más rentable, con la ayuda siempre del equipo local de Yakaar África.
Los patos están creciendo bien, la comunidad participa aportando cada familia el pienso es decir la cascara de arroz, del maíz, del fonio, todos los cereales locales que se suelen tirar o lo que suele sobrar del resto de cada familia en una comida.
El proyecto va bien y nos ayuda la familia de uno de los estudiantes de agricultura que también en su formación tiene una parte de cría del ganado. Es un animal fácil de criar y se reproduce mucho y resiste a posibles enfermedades de la zona. Guingara es un pueblo muy aislado, de difícil acceso, donde hay muy pocas ONGs ayudando. Una comunidad animista, muy atada a sus tradiciones y culturas, donde nació el estudiante de agricultura de Yakaar África que se llama Frederick Kaly Kante.
En Kedougou la granja de patos de Guingara es una realidad, siguen creciendo bien los patos y multiplicándose porque hay más de 25 ahora. La idea es ir repartiéndoles en función de número de familias para que cada una de las familias pueda cuidar los suyos, ante lo pequeño que es el local y por el riesgo de coger enfermedades.
Es un pueblo de más o menos 150 habitantes, más los que están tratando de conseguir oro de manera tradicional. Es el pueblo del estudiante de agricultura que se llama Frederick Kanté que se encarga de cuidar los patos y de ser el intermediario entre Yakaar África y los del pueblo. Le hemos hecho responsable de la granja de patos.
Este proyecto es un poco similar al reparto de gallinas que estábamos haciendo hace años para ayudar a las familias a poder comer proteínas.
También vamos a aprovechar una cabaña donde vivía un cura, rehabilitarla, transformarla en una casa de salud equipada por Yakaar África para hacer las primeras intervenciones médicas en caso de heridas, de dolor de cabeza, diarrea, etc.
Allí hay un señor ya formado desde hace muchos años que suele ir a Bandafassi para ayudar, porque no tiene un sitio donde trabajar, este local va a ser una realidad dentro de poco.
Bertrand y yo visitamos la casa de los patos de este pueblo. Necesitamos cemento para reducir la profundidad de los estanques. Cada vez que nacen los patos, los polluelos mueren en los estanques. Finalmente, dejaron de poner agua en los estanques. Ponen el agua en trozos de palanganas sólo para beber, y para ello tiene que reconstruir el gallinero, porque los pesebres empiezan a deteriorarse.
GUINGARA
En Guingara, además del gallinero de patos, Yakaar África quiere instalar un centro de salud para el pueblo. Esta caseta prestará primeros auxilios a los enfermos. Esto se debe a que la aldea está más o menos alejada de los pueblos que tienen distritos sanitarios.
Las actividades ya han comenzado. Hemos puesto 1 saco de cemento que nos dio Yakaar África para reparar la pared agrietada. Bertrand ya ha reparado todas las grietas de la pared. El tejado ya está hecho. Sólo falta colocar las puertas, porque el carpintero aún no ha terminado. También queríamos reducir la profundidad de las piscinas, porque si hay agua, los patos se ahogan. Pero como falta cemento, no se ha hecho.
GUINGARA
En este pueblo, seguimos trabajando en la cabaña de la salud. Tuvimos que poner las puertas. Después de la instalación, Bertrand instaló las dos puertas. Ahora estamos a la espera de que la pintura esté disponible y luego procederemos a pintar la pared. Fuera de la caseta de salud tuvimos que repartir los patos, de los cuales siete familias consiguieron los patos. En cada hogar, recibieron dos patos. Todavía hay tres hogares que no han recibido patos.