Comenzamos una nueva misión sanitaria en Senegal. Tenemos un equipazo dirigido por Cristina Relaño ya experta en estas lides acompañados por Alba e Irene como médicos generalistas, Raquel y Silvia pediatras, Sara, Mar, Nieves y Esther enfermeras y acompañantes de lujo como nuestro cirujano infantil Carlos Bardají y Alfredo y Antonio que se encargan de toda la logística de la expedición.
Siempre el momento mas temido por mi del viaje es la salida, somos 13 personas con 20 maletas y cajas rellenas de miles de cosas, desde un ecógrafo hasta nuestros enseres personales pasando por material médico, medicinas, regalos, móviles, portátiles, juguetes, etc. Ya en Barajas es duro transportar tanta cosa. Hemos conseguido que Mano a Mano, la ONG de los empleados de iberia con la que tenemos un Convenio, nos regale 6 maletas, lo demás, entre el equipaje de alguno de los viajeros y los buenos oficios de alguno de los componentes de nuestro equipo conse-guimos que viaje y gratis. Otro peor momento es el paso por el escáner gigante del aeropuerto de Dakar. Este año se salva milagrosamente con un atasco inesperado en el aparato y la orden de que vayamos pasando, orden que aprovechamos, sin mirar atrás, para colar todo lo que llevamos.
En el vuelo tenemos uno de esos encuen-tros imposibles que en África siempre ocurren y nunca se sabe muy bien por qué. Nos encontramos con Teresa Benítez y todo el equipo de Campamentos solidarios que viene a inaugurar la remodelación del puesto de salud que tiene en Mako, justo el campamento donde nosotros dormimos el primer día. 16 viajeros de Campamentos Solidarios y 13 nuestros casi copamos todas la población pálida del vuelo.
Lo demás es la rutina ya conocida del primer día: levantarnos a las 5 de la mañana y recorrer los 700 kilómetros que nos separan de Kedougou. El viaje transcurre sin novedad hasta el campamento de Mako donde el hipopótamo nos recibe con mas descaro que otras veces y abre dos veces ostentosamente su boca mientras le estamos observando.
El segundo encuentro imposible sucede en Kedougou, cuando estamos repostando en una gasolinera, nos encontramos a toda la familia de Perforaciones Méndez, los que nos han hecho los 5 grandes sondeos del año pasado, que se encuentran de visita turística en el País Bassari y han aprovechado para dar una vuelta por los sondeos realizados. Es un encuentro muy agradable y productivo porque así podemos comentar el estado de las diferentes huertas y repasar los pequeños problemas de algunas de ellas, que Méndez y su equipo se comprometen a reparar.
Nuestra primera visita “oficial” es al adjunto de la jefa del distrito sanitario de Kedougou que resulta muy satisfactoria. Aprovechando que llevamos con nosotros a Carlos Bardají, sondeamos la posibilidad de operar en las instalaciones del Hospital y parece que puede resultar posible, lo que nos resultaría de gran ayuda para completar el trabajo que se realiza en la misión y dar salida a los casos que se pueden resolver con intervenciones quirúrgicas que no requieren hospitalización.
Completamos la jornada con la instalación del equipo en el puesto de salud de Dindefelo. Aunque no está excesivamente sucio, la primera instalación es siempre la más complicada porque cada cosa está en una maleta distinta y hay que ir localizándola por separado para ponerla en su sitio
El primer día de la misión empieza con la tradicional coreografía en la que todo el equipo se implica tratando de imitar a Arouna que vuelve a ser el director del baile. Todos los días repetiremos esta rutina para empezar el trabajo con un chute de energía.
La jornada transcurre de manera bastante plácida, el día anterior ha fallecido un niño de muerte súbita y todo el poblado está de entierro por lo que hay pocos pacientes.
Comenzamos también, los talleres de lavado de manos y de dientes para los que hemos venido especialmente preparados con una gran dotación de cepillos y pastas de dientes para repartir entre los niños. Mar con la ayuda del traductor Diao y la colaboración de Alfredo son los encargados de trasmitir el mensaje a los niños. Al final de la jornada aprovechamos para visitar la huerta de Yakaar en la localidad que se encuentra más bonita y frondosa que nunca. Es espectacular el trabajo de estas mujeres.
La circunstancia más reseñable del segundo día es la aparición de un niño ya conocido. El año anterior ya había venido con un prolapso rectal y en esta ocasión presentaba enormes dificultad para orinar. Aprove-chando que tenemos a Carlos Bardají en el equipo, improvisamos un equipo de campaña para hacerle una pequeña intervención quirúrgica y liberar el conducto uretral de una membrana que obturaba la salida. La intervención fue todo un éxito y por la noche vino la abuela agradecida a decirnos que el niño se encontraba perfectamente y ya no tenía dificultades para orinar.
Este año parece que las visitas a nuestro trabajo van a caracterizar la misión porque en sucesivas oleadas nos llega un viajero alemán, unos turistas vascos y el jefe de aduanas que tiene una gran casa en el pueblo
Al día siguiente era la primera jornada de transición que normalmente aprovechamos para visitar la cascada de Dindefelo. En esta ocasión el grupo muy animado decidió comenzar la excursión subiendo a Dande y aprovechando para ver el bautizo de las niñas del hermano de Doba. Solo pudimos asistir a la primera parte que es la proclamación del nombre de recién nacido. La ceremonia consistía en que un imán cantaba una especie de oración mientras que todo el poblado escuchaba alrededor de la cabaña a cuya puerta, descansaba el niño.
La vuelta desde Dande hasta la cascada fue dura, no recordaba que el camino fuera tan largo y tan lleno de piedras pero logramos llegar sin excesivo problema.
Solo las dos componentes del grupo más arriesgadas se bañaron debido a lo gélido de las aguas y a que hay una nueva regla que impide bañarse en la cascada con ningún tipo de calzado, lo que complica enormemente el baño a causa de las piedras de punta que rodean el lugar.
Por la tarde vuelta a montar las consultas esta vez en Afia-Thiabecare donde nos encontramos con el ambulatorio bastante sucio y con las mismas placas solares y baterías almacenadas cogiendo polvo que ya habíamos visto el año pasado. Las cosas no avanzan mucho. Por la noche en el campamento tenemos una agradable sorpresa ya que la cena consiste en una riquísima tortilla de patata y creps de chocopain que hacen las delicias de todos los miembros de la misión.
En el primer día de consultas sobresale el caso de una niña a la que se le ha caído el agua hirviendo en los pies y presenta unas terrible quemaduras. Todo el equipo se pone a la faena y en poco rato, y después de un terrible sufrimiento, consigue devolver la sonrisa a la niña que marcha con los pies vendados y cubiertos con unas zapatillas nuevas.
Por la noche es el cumpleaños de Raquel una de nuestras pediatras y le hemos preparado una fiesta sorpresa. Previamente, no sin esfuerzo, hemos improvisado una tarta con una especie de croissants fritos, preparados por los cocineros locales, y plátano cubierto todo ello con miel. Si no llega a ser por la vela que colocamos en medio. nadie hubiera adivinado que aquello era una tarta. La fiesta posterior resultó muy animada con las chicas del taller de costura de Bassari África y nuestros guías dándolo todo.
El segundo día de consulta en Afia Thiabecare resultó movidito porque al trabajo habitual se sumó la aparición de un chico que había sufrido un accidente de moto y presentaba un pie prácticamente reventado. Gracias a Dios no tenía ningún tendón ni hueso afectado y nuestro equipo, capitaneado de nuevo por el Dr. Bardají, le cosió in situ el pie dejándole prácticamente nuevo.
Un nuevo día de transición se abre con la excursión a Andiel por la mañana. Jean Pierre nos cuenta la historia de los beddick y su huida de la islamización y recorremos las calles del poblado hasta la cabaña del cura que vivió en la localidad unos años. Como siempre, el mercadito local de pulseras collares y pequeñas figuritas cierra la visita a este encantador poblado.
Por la tarde vamos al poblado de Ousmane, Landieni, donde nos encontramos con toda su familia y, como siempre, nos rodea un masa de niños. Ousmane tiene una nueva sobrinita: Kadidia, hija de su hermana Djenaba. Su padre está haciendo bloques de adoba, según nos cuenta para construir una nueva casa. El momento más emotivo de la visita es cuando nos acercamos la cabaña del abuelo de Ousmane, que está cada día más encorvado pero con un humor envidiable. Nos recibe en su casita y nos saluda con sus mejores sonrisas. Da gusto ver que a pesar de su edad conserva el ánimo casi intacto.
El primer día en Nenefessa empieza fuerte, un multitud de gente se acumula en el triaje anticipando un día complicado. La mañana así lo confirma con mas de 150 casos consultados. Entre los niños destaca una chica con diarrea continua y fiebre que después de un primer tratamiento parece recuperarse, pero que por la tarde vuelve en parecidas condiciones y no queda mas remedio que evacuarla de urgencia al hospital.
En dicha evacuación apreciamos en vivo y directo la realidad africana, la ambulancia no es mas que una furgoneta con un colchón de gomaespuma cubierto con cuero sintético y un asiento corrido a un lado para los acompañantes, ni un atisbo de sanitario que viaje en la furgoneta y por supuesto nada de medicación o aparataje. Gracias a Dios en el techo hay un pequeño cordel en el que se ata el gotero que se le ha puesto para que llegue al hospital. El calor es espantoso y no hay aire acondicionado. El aguantar la media hora de viaje en estas condiciones parece un milagro, pero los africanos con duros y se consigue
El segundo día en Nenefessa es una locura, más de 250 consultas realizadas pero todo bien organizado y resuelto.
Por la noche vienen al campamento los tres enfermeros con diploma de estado que están en Kedougou: Alpha Yaya, Mamadou Yero y Aissatou Djiba, nos quieren plantear a Demba y a mí la posibilidad de continuar sus estudios para realizar un master. A nosotros nos parece bien la idea porque estos enfermeros son nuestro orgullo, pero también tienen que comprender que nuestro objetivo es más extender la formación de nuevos profesionales en anchura (mas titulados) que profundizar la formación de los que ya han alcanzado un nivel suficiente para ganarse la vida.
Podríamos hacerlo pero en un número reducido cada año de manera que no se recorte el programa global de formación de titulados. Otra posibilidad es que la fórmula para proporcionarles la formación adicional sea un préstamo que devuelvan y sirva para financiar las carreras adicionales de los siguientes titulados.
El resultado es que nos van a plantear un proyecto de formación cada uno de ellos con la propuesta de financiación que plantean y el grupo que evalúa los proyectos del programa de créditos al emprendimiento lo considerará tomando una decisión sobre su financiación.
Hasta aquí la primera parte del viaje, seguiremos en la zona unos días más pero eso será objeto de la crónica del boletín del mes de febrero junto con los informes de tallados y las impresiones personales de los componentes de la expedición.
EQUIPO ADULTOS
Médicos:
Alba Romeo Campos
Irene Menéndez Muñoz
EQUIPO PEDIATRÍA
Pediatras:
Sylvia Caballero Martín
Raquel Muñoz Muñiz
EQUIPO ENFERMERÍA
Enfermeras:
Cristina Relaño García,
Mar Cinjordis Ripollés
Sara Mengot de Castro
Nieves Azuara Álvarez
Esther Santamaría Rebollo
Seguimiento enfermería
Elisa Crespo García
Sonia Pales González
Invitado especial cirujano infantil
Carlos Bardají
EQUIPO APOYO
Logística e informática:
Alfredo Rodríguez Plaza
Antonio de Marcos García
Personal de apoyo:
Demba, Khalipha, Mor, Arouna Ibel, Arouna Bandafassi, Diao, Alpha, Mamadou Hassanatou y Marème y el personal de los distintos centros sanitarios visitados
Con mucha ilusión partimos de Madrid a Dakar en vuelo directo. Tras un noche de descanso junto al mar, que sólo escuchamos pero no pudimos ver por ser aún madrugada, salimos en camioneta todo el equipo hacia País Basari en un largo viaje de unos 740 km lo que nos permitió descubrir un precioso paisaje sembrado de baobabs, innumerables aldeas con nombres difíciles de recordar y empezar a conocer cómo viven los senega-leses: sus chozas, sus “animales de compañía”: pollos, cabras y vacas y sus vistosos vestidos que contrastaban con el marrón-naranja de los caminos y el campo, ahora seco, esperando la época de lluvias.
La misión está organizada de manera que se va montando la consulta en las diferentes aldeas seleccionadas que cubren los puntos con más necesidad de asistencia sanitaria en País Basari: Dindefelo, Afia, Ninefecha, Thiabedji y Bandafassi. Esto supone desplazarnos y cambiar nuestro alojamiento en diferentes campamentos hasta 3 veces. En total pudimos pasar consulta mañana y tarde unos 10 días valorando un total de 705 niños (305 eran menores de 5 años).
Los años de experiencia de Yakaar África permite que todo fluya como un mecanismo perfectamente coordinado y, aunque para nosotros era la primera experiencia, nos unimos rápidamente a la frenética tarea de limpieza y montaje de la consulta en cada centro de salud en los que, como si siempre hubieran existido, se lograban crear diferentes espacios para la recepción de pacientes, el triaje diferenciado de niños y adultos, la sala de curas de enfermería y el puesto de registro de importantes datos que se recogen como la somatometría , pliegue tricipital, hemoglobina y tempera-tura , datos que luego se remiten a la OMS para conocer evolución de la desnutrición , crecimiento y anemia en esta zona de Senegal.
Raquel ha sido mi compañera pediatra de viaje. No dudó un segundo cuando se lo propuse sabiendo que no iba a poder tener mejor compañía. Quiero destacar su profesionalidad y eficacia, su intuición, su fortaleza y adaptabilidad a cada situación que se nos presentaba, cuidando de todo y de todos. Tuvimos oportunidad de ver muchos niños y consensuamos administrar a casi todos los pacientes evaluados una dosis oral de antiparasitario dada la alta incidencia de parasitosis.
Contamos siempre con el apoyo y ayuda de los traductores que pone a nuestra disposición Yakaar África, sin ellos esto no sería posible. Gracias especialmente a Alpha por su increíble capacidad de trabajo, atento siempre a cualquier cosa que pudiera facilitar nuestra tarea.
Gracias a Arouna, que con su baile matutino nos permitía calentar motores y arrancar cada día con alegría y ánimo formando un equipo unido que nos hacía sentir como si lleváramos mucho tiempo trabajando juntos.
La mayoría de los niños consultaban por “cuerpo caliente” de inicio y duración difícil de concretar (fiebre no siempre confirmada en el triaje) y “butones en la piel” (lesiones cutáneas que podían ir desde eccemas, dermatitis o sarna a heridas infectadas ya muy evolucionadas). Nos ayudó mucho el establecer primero una adecuada limpieza de las lesiones por parte de la enfermería lo que en muchos casos dejaba “al descubierto” la verdadera naturaleza de dichos “butones”.
Muchos niños presentaban también lesiones en la cabeza por tiña capitis (que en muchos casos no eran el motivo de consulta) y algunos también tiña corporis. Agotamos varias veces la medicación necesaria para poder tratarlos, pero gracias a un eficaz canal de comunicación entre Sara (una de las enfermeras de adultos) y Alpha Yaya (uno de los enfermeros formados gracias a becas proporcionadas por Yakaar África y que trabaja en el hospital de Kedougou), todas las noches nos llega-ba reposición de los fárma-cos que se iban agotando: hierro oral, griseofulvina, fluconazol, pomada de mupirocina ….
Vimos bastantes niños con cuadros catarrales, dolores abdominales y “dolores de cuerpo”. Aprendimos a “de-tectar” por los síntomas varios casos de malaria (aunque no es la época de mayor incidencia) que recibieron un tratamiento proporcionado por el enfermero del centro de salud. Nos apoyamos en la ecografía y la monitorización de saturación transcutánea de oxígeno y frecuencia cardiaca para completar el diagnóstico de neumonías con/sin broncoespamo y en pacientes con sospecha de cardiopatía congénita.
Algunos de estos niños podrán beneficiarse de un traslado a España gracias a diversos convenios facilitados por la ONG para poder operarles y tener así la oportunidad de disfrutar de una vida normal.
Gracias a la presencia del cirujano pediátrico Dr. Carlos Bardají durante los primeros días de la misión sanitaria, se pudo intervenir in situ un niño con estenosis uretral y un adolescente con serias heridas en un pie tras una caída de una moto, ambos con muy buen resultado.
De todos los niños con alguna patología susceptible de cirugía (hernias umbilicales sobre todo, algunas inguinales y un posible quiste tirogloso) se toman datos para remitirles a equipos de cirujanos que en coordinación con otras ONG viajaran a Senegal a operar en las próximas semanas o meses.
Los casos más graves fueron derivados en ambulancia al hospital de Kedougou con via intravenosa canalizada y ya administrada la primera medicación necesaria Entre ellos: 3 cuadros febriles con dolor abdominal, vómitos ó diarrea, un cuadro séptico en lactante de 2 meses y una osteomielitis en el pie en niño que no contralaba esfínteres. También remitimos al hospital varios casos de anemias severas con hemoglobina por debajo de 5 mg/dl que recibieron transfusión, un posible hipoparatiroidismo que fue remitido a Dakar para completar estudio y varios niños con problemas oculares (cataratas y estrabismo) para ser valorados por oftalmología así como otro lactante con sospecha de osteomielitis en el brazo que fue ingresado y tratado con muy buena evolución.
Pudimos diagnosticar también 3 casos de desnutrición en lactantes menores de 4 meses cuyas madres no tenían suficiente leche para alimentarles. Se les incluyó en el programa de suplementación nutricional que tienen en los centros de salud y se les proporcionó, por parte de Yakaar África, la fórmula adaptada necesaria para cubrir su alimentación hasta el año de vida.
Por último, quería destacar también una niña de 2 años con quemaduras en los pies que acudió en Afia. Mar y Sara realizaron un increíble trabajo de curas secuenciales que se prolongaron hasta nuestra estancia en Bandafassi y que podrán continuar Eli y Sonia, dos enfermeras que se nos unieron en los últimos días y que nos han permitido realizar seguimiento de varios casos.
Hemos podido constatar la fortaleza de este pueblo que tan agradecido es a una intervención a tiempo por muy pequeña y puntual que pueda parecer. Cómo nuestra actuación cambiará sus vidas no lo podemos medir, pero si podemos saber cuántos niños hemos podido revisar, si tenían anemia ó no, si su estado nutricional era adecuado ó no e incluso si evolucionaron bien aquellos que se trasladaron al hospital. Realmente los números no son importantes paras nosotros, lo importante es saber que estuvimos en el lugar y en el momento adecuado para todos aquellos a los que pudimos prestar asistencia.
Durante la misión hemos tenido también la oportunidad de visitar la huerta de Dindefelo, un auténtico “jardín botánico” que permite diversificar la alimentación tan básica de esta zona. Es sólo un ejemplo de otras muchas huertas que ha puesto en marcha Yakaar África en Senegal. También pudimos acompañar al “equipo instructor “que realiza formación en los colegios de las diferentes aldeas donde explican a los niños como hacer una adecuada higiene de manos y cepillado de dientes. Es emocionante ver con que atención e interés siguen la explicación y como sus increíbles ojos se agrandan e iluminan al recibir “un cadeau”: el cepillo y la pasta de dientes.
No quiero terminar sin agradecer a José Maria sus desvelos por cuidarnos, acompañarnos y enseñarnos verdaderos tesoros de este precioso País Basari: Dande, Andjel , la catarata de Dindefelo…. Nos ha permitido acercarnos a sus gentes, entrar en sus chozas y ver como es el día a día en sus vidas. Vidas de personas sencillas y buenas que viven con muy escasos recursos pensando sólo en el hoy y ahora pero sonriendo, bailando y tendiendo siempre su mano para tocar la nuestra. YARAMA.
La misión sanitaria de Yakaar África en la región de País Bassari, Senegal, tuvo lugar en los puestos de salud de Dinde-elo, Afia, Ninefecha, Thiabedji y Bandafassi. Durante once días de consulta, atendimos un total de 1109 adultos, con una proporción equilibrada de hombres y mujeres, en su mayoría mayores de 15 años. Aunque no fue frecuente, también recibimos a algunos pacientes nonage-narios.
El equipo estuvo compuesto por nosotras como médicas, las enfermeras Mar y Sara, y los traductores Arouna y Mamadou, quienes fueron esenciales para la comunicación con los pacientes. La figura de Khalifa, nuestro coor-dinador, también fue importante para organizar los registros y garantizar un flujo ordenado de atención.
El trabajo fue intenso y las jornadas extenuantes, pero nos reconfortó saber que ningún paciente que solicitó asistencia se quedó sin ser atendido.
Por desgracia, la atención sanitaria en estos lugares está muy condicionada por el sistema que poseen en el que hay que pagar por todo. Muchos pacientes no consultan al médico el resto del año debido a la falta de recursos económicos especialmente acusada en esta área. En consecuencia, nos encontramos con algunos casos de larga evolución y patologías avanzadas, lo que limitaba las opciones de tratamiento.
Antes de la consulta, los pacientes pasaban por un mostrador improvisado donde Khalifa registraba sus datos y teléfono de contacto. Luego, en triaje, se registraba la tensión arterial y el resto de constantes vitales en función de su motivo de consulta.
La patología que atendimos era muy variada, siendo los más frecuentes:
DOLOR OSTEOMUSCULAR
No era raro encontrar en la hoja de triaje: “dolor de todo el cuerpo”. Al profundizar, descubríamos un patrón osteomuscular de predominio en la columna, la musculatura paravertebral y los miembros inferiores. Este dolor no hacía distinciones: Mujeres jóvenes y de mediana edad, sobrecargadas por las labores domésticas y por cargar a sus hijos a la espalda, hombres que trabajan en la construcción y la agricultura, con esfuerzos físicos repetitivos, y ancianos con artrosis avanzada, algunos de ellos con fracturas mal consolidadas por no haber podido acudir al médico en su momento.
El tratamiento principal fue analgésico oral a demanda, aunque en algunos casos de dolor agudo administramos medicación intramuscular para un alivio inmediato. También insistimos en la importancia de la higiene postural y el ejercicio físico adaptado.
PATOLOGÍA OCULAR
El polvo del ambiente y la constante exposición al sol causaban sequedad ocular y visión borrosa en muchos pacientes, a quienes tratamos con suero salino y les entregamos gafas de sol. También distribuimos gafas de cerca y lejos gracias a la labor de nuestro coordinador de logística, Alfredo.
Además, detectamos cataratas y pterigiones con ocupación corneal, que derivamos a una ONG de oftalmólogos para futuras intervenciones.
PATOLOGÍA DIGESTIVA
El reflujo gastroesofágico fue frecuente, estrechamente ligado a la alimentación local, muy condimentada y picante (pudimos comprobarlo de primera mano). Aconsejamos medidas dietéticas y, en los casos necesarios, recetamos omeprazol.
También atendimos muchas hernias inguinoescrotales en varones. Las más severas, que afectaban la calidad de vida, fueron derivadas para cirugía con una ONG de cirujanos generales.
Las diarreas y molestias abdominales inespecíficas, frecuentes en la zona, se trataron como parasitosis intestinal debido a su alta prevalencia, a excepción de una joven que consultó por dolor abdominal que resultó ser un embarazo… ¡bendito ecógrafo que nos permitió confirmar nuestra sospecha!
ATENCIÓN EN EL EMBARAZO
Muchas mujeres acudieron simplemente para “comprobar que todo estaba bien”. Con nuestros conocimientos bási-cos en ecografía obstétrica, verificamos latido cardiaco, movimientos fetales, posición placentaria y líquido amnió-tico. En alguna ocasión incluso pudimos determinar el sexo del bebé.
También realizamos controles de tensión arterial y hemo-globina, y suplementamos con ácido fólico a las embara-zadas en el primer trimestre. Afortunadamente, no detecta-mos complicaciones graves en las mujeres embarazadas que atendimos.
ANEMIA
El cribado en mujeres jóvenes y embarazadas reveló niveles de hemoglobina alarmante-mente bajos, algunos entre 4-5 g/dL. Cifras que en nuestro medio requerirían hospitaliza-ción inmediata, aquí eran bien toleradas en la mayoría de casos. Un caso sorprendente fue el de una paciente con 2.3 g/dL, que llegó caminando al centro sin aparente dificultad.
Los casos más severos fueron derivados para transfusión sanguínea, mientras que el resto recibieron hierro oral y recomen-daciones dietéticas.
ENFERMEDADES CRÓNICAS
El manejo de enfermedades crónicas fue el mayor desafío dado el limitado seguimiento posterior. Sería interesante implementar un programa de seguimiento de pacientes crónicos en el futuro.
Detectamos numerosos casos de hipertensión arterial, con cifras que alcanzaban 240/120 mmHg.
Muchos pacientes habían toma-do medicación en el pasado, pero la habían abandonado por falta de recursos o desconoci-miento de su enfermedad. Se explicó la importancia de un adecuado control de la tensión arterial y las posibles conse-cuencias de un mal control, así como medidas higiénico-dieté-ticas. En crisis hipertensivas, administramos captopril sublin-gual.
La diabetes mellitus no era infrecuente, debido a una dieta rica en hidratos de carbono. Algunos pacientes seguían tratamiento con metformina y glicazida, allí no disponen de los nuevos fármacos antidiabéticos, por lo que nos centramos en educación diabetológica. Tuvimos un caso de hiperglucemia no cetósica que requirió insulina rápida y sueroterapia intravenosa.
Infecciones
Respiratorias: la mayoría leves y de corto tiempo de duración, aunque tuvimos un caso de un broncoespasmo con hipoxemia en una joven de 17 años que precisó derivación hospitalaria para oxigenoterapia y tratamiento por sospecha de neumonía subyacente.
Se realizó test de malaria en pacientes con clínica sugestiva. Al contrario que en pediatría, no detectamos ningún caso positivo.
Cutáneas: especialmente escabiosis y dermatomicosis que tratamos con permetrina y antifúngicos respectiva-mente.
Numerosas heridas presentaban signos de sobreinfección que tuvimos que tratar con antibiótico oral. Las curas de las mismas pudieron tener un seguimiento gracias al trabajo de enfermería.
Flemones dentales: la higiene dental era muy deficitaria, asociando caries y destrucción de piezas dentales. Se realizaron talleres educativos de cepillado de dientes y lavado de manos en los colegios de la zona, y se distribuyeron cepillos y pasta dental
SALUD MENTAL
Prácticamente ningún paciente consultaba por motivos de salud mental, pero tuvimos dos casos significativos:
Una joven con crisis conversivas que confesó haberse escapado de casa por conflictos familiares, y otra chica de 19 años, que acudió por “dolor abdominal” y terminó relatando su angustia por un matrimonio forzado y maltrato.
En ambos casos, la escucha activa fue nuestra única herramienta. La falta de recursos a nivel psiquiátrico y psicológico limita gravemente la intervención en estas situaciones.
OTRAS PATOLOGÍAS
Patología tiroidea: Detectamos varios casos de bocio con signos sugestivos de hipertiroidismo, que derivamos para estudio y tratamiento.
Destacar el caso de una joven de 20 años que consultó por malestar general, en cuya exploración física vimos que algo no iba bien. Gracias a la ayuda de las pediatras se realizó una ecocardiografía que evidenció hipertrofia con dilatación severa asociada del ventrículo izquierdo, posiblemente secundaria a polivalvulopatía congénita, que pudimos derivar para valorar estudio y cirugía valvular.
Como conclusión, la experiencia de esta misión ha sido profundamente enrique-cedora y desafiante, tanto física como emocionalmente.
La falta de recursos para realizar un diagnóstico y las limitaciones terapéuticas generan frustración en un inicio, que hemos aprendido a colocar, y desde ahí tratar de hacer lo que está en nuestra mano por mejorar la calidad de vida de estas personas, siempre tratando de llevar la horizontalidad y el adaptarnos a sus “maneras de hacer” por bandera.
De cara a futuras misiones nos parece interesante y efectivo implantar algún tipo de programa de educación sanitaria en población adulta y profesionales locales, haciendo hincapié en medidas higiénico dietéticas y preventivas como estrategia clave en el control de las patologías más prevalentes, y quizá la adición de un tercer médico de adultos, para garantizar dedicar más tiempo de calidad al paciente.
Muchas gracias al todo el equipo que hace esto posible.
El equipo de enfermería de la misión al País Bassari de 2025 ha estado compuesto por Nieves Azuara, Mar Cinjordis, Sara Mengot, Esther Santamaría y Cristina Relaño. Hemos atendido pacientes en cinco centros de salud, Dindefelo, Afia, Nenefessa, Thiabedji y Bandafassi. En todos fue necesario limpiar antes de iniciar nuestra tarea, aunque estaba un poco más limpio que años anteriores. También reorganizamos y distribuimos el mobiliario existente para adaptarlo a nuestras necesidades.
La presencia y colaboración de los enfermeros titulares de los centros de salud ha sido variada. A destacar el trabajo realizado por los ayudantes de enfermería de Afia y Thiabedji y del enfermero Moussa de Baraboy, poblado cercano a Thiabedji, que estuvo trabajando con nosotras en el triaje y nos ayudó a conseguir el tratamiento de la malaria para varios niños. Inestimable e imprescindible la ayuda y colaboración de los enfermeros Alpha Yaya, Cheikh y Daouda que trabajan en el hospital de Kedougou.
Ellos se han ocupado de recibir a los pacientes derivados al hospital de forma urgente, mantenernos informados de su evolución, comprar las medicinas que se nos iban acabando y la leche y biberones necesarios para los niños gravemente desnutridos que nos hemos encontrado.
Este año hemos organizado, además del triaje para pediatría, otro para adultos. También hemos reformado el formulario de registro de los pacientes, añadiéndole más ítems, con el objetivo de que pasen a la consulta con la mayor cantidad de información posible.
Hemos atendido un total de 1.815 pacientes de los cuales 706 fueron niños y 1.109 adultos. Este año hemos curado heridas de alta complejidad desde quemaduras de 3º grado, caídas y accidentes de trabajo hasta heridas cronificadas. A pesar de no disponer de grandes medios, gracias a su elevado umbral del dolor y su gran poder de cicatrización hemos visto como se curan con lo que tienen, azul de metileno y tierra para parar las hemorragias.
Por tanto, al aplicar cuidados y curas más empíricas su respuesta y velocidad de recuperación es alucinante. El total de curas ha sido de 123, algunas de ellas al mismo paciente. A destacar las realizadas a una paciente de 4 años que acudió al centro de salud de Afia con quemaduras por agua hirviendo en ambas piernas. Hubo que hacer las curas con sedación y analgesia intravenosa. Fue necesario repetirlo en varias ocasiones por lo que fuimos citando a la niña en los siguientes centros de salud. Hemos canalizado vías venosas para la administración de analgésicos y antibióticos. Hemos hecho ECG, ecografías y test de malaria. El total de estas técnicas ha sido de 185.
Durante todas nuestras actuaciones hemos aprovechado para dar consejos de higiene general, mantenimiento correcto de las curas para conseguir una buena evolución y enseñarles hábitos de higiene para que viesen la importancia y beneficios que conlleva su práctica para mejorar la calidad vida.
Ha sido muy gratificante volver a encontrarnos los carteles colocados en misiones anteriores para recordar que tiraran la basura en las papeleras y no en el suelo. Parece que algo va calando aunque todavía queda mucho trabajo por hacer.
Gracias a varias donaciones de cepillos y pasta de dientes se han podido repetir los talleres de higiene buco-dental y lavado de manos en los colegios de los poblados. Este año hemos podido llegar a más niños, realizando un total de 10 talleres en las clases entre los 7 y 9 años. Se han entregado unos 450 cepillos y su correspondiente pasta de diente. Aquí podemos ver un taller:
Nuestro objetivo, además de la ayuda sanitaria puntual los días que estamos de misión, es proporcionarles herramientas para aumentar su calidad de vida y que lo integren en su día a día y esto sólo lo podemos conseguir con la prevención y educación para la salud.
EQUIPO ADULTOS
Médicos:
Lucía Aznar Basset
Laura Butler Sanz
EQUIPO PEDIATRÍA
Pediatras:
Silvia Vidal Micó
EQUIPO ENFERMERÍA
Enfermeras:
Xelo Domingo Roig
María Fernández Gimeno
Mayte Sánchez Biosca
Misión realizada entre los días 12 al 25 de febrero en los poblados de Agnack. Seleky, Djivente y Mlomp
DISTRIBUCIÓN DE LA POBLACIÓN ATENDIDA E INTERVENCIONES SANITARIAS
Durante la estancia de Yakaar África en la región de Casamance, se vieron una gran variedad de patologías, la mayoría de carácter no grave.
La consulta que más se repitió durante la misión, fue el dolor musculoesquelético, vinculado a una sociedad que realiza mucho esfuerzo físico; Lumbalgias ciatalgias y gonalgias fueron quejas frecuentes en todos los poblados. En esa misma línea, veíamos con frecuencia artrosis con grandes deformidades articulares. Para estas consultas, dábamos tratamiento analgésico, pero lo más importante era potenciar las medidas posturales para prevenir mayores lesiones de este carácter.
Otra consulta muy habitual era la patología oftálmica. La patología más frecuente era sin duda la vinculada a la alta exposición al sol y la sequedad del ambiente: Cataratas, pterigion, que con frecuencia llevaba a afectar la visión, y picor de ojos.
Detectar estas patologías es de gran importancia ya que perder el sentido de la vista es muy invalidante, y es una patología que podíamos resolver quirúrgicamente, devolviendo la vista a los pacientes. En cuanto a patología oftálmica, era frecuente también detectar presbicia y defectos de refracción. Ahí había también una gran labor por parte de la ONG, ya que muchos de estos pacientes referían frecuentes cefaleas que habían condicionado dejar los estudios y, en ocasiones, podíamos darles gafas.
También vinieron una gran cantidad de pacientes por odontalgias agudas. Al valorar la cavidad bucal, era muy habitual encontrar bocas sépticas, arcadas dentales quebradas, caries, y ausencia de algunas piezas dentales. Incidimos mucho en la higiene bucal y, en el caso de presencial bocas sépticas con caries, indicamos antibioticoterapia, pero no siempre podemos resolver la patología, pues requería de procedimientos dentales.
En cuanto a los pacientes adultos, la patología cutánea no era tan frecuente como en pediatría. Vimos algunos pacientes con tiñas, sarnas y distrofias ungueales. También nos llamó la atención la frecuencia de visitas por queloides por la característica cicatrización de la piel. Otra patología menos frecuente que en pediatría pero que también estuvo bastante presente, fueron las hernias inguinales. Por suerte, pudimos mandar a operar a los pacientes con esta alteración.
Algo que nos llamó la atención fue que en los distintos poblados que visitábamos, podíamos ver como se concentraban pacientes con una patología concreta u otra. A pesar de estar en relativa cercanía, podíamos encontrar claros patrones de enfermedades frecuentes que variaban en frecuencia entre poblados.
El dolor torácico fue otro interesante motivo de consulta habitual. Aunque inicialmente, leer este motivo de consulta en la hoja de triaje era preocupante, con la anamnesis fuimos viendo que los pacientes se referían a dispepsia y ardor a nivel gastro-esofágico asociado a la ingesta y que empeoraba con el picante. Abundaban las quejas por reflujo gastro-esofágico, por lo que aprendimos a ser muy insistentes con las medidas dietéticas y posturales para prevenir el reflujo.
Tras la misión nos quedó la duda si las abundantes quejas por reflujo gastro-esofágico podían estar asociadas a hernias de hiato y si esta característica, al igual que las hernias inguinales y umbilicales, podían estar relacionada con una musculatura lisa débil en esta etnia.
Nos ha llamado la atención, tras valorar las características de los dolores torácicos y realizar ECG, no detectar ECG anómalos, arritmias ni soplos. Sin embargo, en cuanto a otros FRCV, sí que era frecuente que los pacientes acudieran a consulta con tensiones elevadas o bien ya diagnosticados de HTA que no llevaban el tratamiento adecuado.
Fue difícil diagnosticar diabetes o glucemias alteradas, porque no podíamos cribar la patología silente y no acudió a consulta ningún debut con clínica aguda.
Por último, un motivo de consulta muy interesante y frecuente fueron las pares-tesias, “calambres” en miembros inferiores y “calor en los pies”. Sospechamos que estas molestias podían estar vinculadas a hipovitaminosis B, y gracias a que pudimos obtener hidroxocobalamina, les dimos suplementos e incidimos en la alimentación rica en vitaminas.
Era curioso cómo, a pesar de la abundancia en alimentos ricos en proteínas y vitaminas (pescado, verduras, huevos…), los pacientes consumían dietas muy austeras que en general no aportaban los nutrientes y vitaminas necesarios. Hubo que realizar mucha educación en la importancia de comer variado e introducir más alimentos en su dieta aparte del arroz y la cebolla.
Cuando Maite me llamó para invitarme a colaborar con ellos a ir de voluntariado a Casamance, no lo dudé un momento. Durante mucho tiempo lo había estado deseando pero por circunstancias de la vida, no había podido ser . Así que me dije sin dudarlo, “ahora sí, es el momento”.
Me habían informado compañeras que habían estado previamente, lo que me iba a encontrar cuando llegara, pero he de decir que desde el primer momento quedé sorprendida gratamente.
A pesar de que el viaje hasta Casamance fue muy largo, se hizo muy agradable por el paisaje tan increíble y la grata compañía de todo el equipo que lo formábamos.
He de decir que los días previos al viaje , estaba un poco asustada porque no sabía a qué tipo de patología pediátrica me iba a enfrentar. Aunque ya me lo habían comen-tado, es muy diferente a la de nuestro país. A destacar, como mis compañeras de País Bassari que casi todos los niños tenían tiña Capitis y muchos también consultaban por dolor abdominal que ellos mismos ya identificaban “ creo que son gusanos”.
También eran muy frecuentes lo que ellos describen como “butones en las piernas” y las anemias ferropénicas por el tipo de alimentación en la primera infancia. Remitimos muchos pacientes a cirugía por hernia umbilical y varios a oftalmología por cataratas. También un paciente con una cardiopatía congénita subsidiario de cirugía cardíaca, así como una escoliosis idiopática.
Lo primero que me llamó la atención pasando consulta fue lo bien educados que estaban los niños, su calma cuando los explorabas y si en algún momento se ponían irritables callaban a una voz de su madre u otro adulto. Pero lo más gratificante para nosotras cuando salían de la visita, era la cara de agradecimiento de los familiares, siempre con una sonrisa
Los días de consulta en ocasiones se hacían duros por la cantidad de niños que venían y en mi caso era la única pediatra en esta expedición. Por ello he de agradecer la inestimable ayuda de Maria, mi enfermera pediátrica, que no me dejaba sola ni un momento. Sin ella, mi trabajo hubiera sido mucho más difícil.
Después de 14 días, en los que hemos vivido todo tipo de experiencias, me quedo con la palabra EQUIPO. No podía haber tenido mejor compañeras de viaje. Gracias a Xelo, Lucia, Laura, Maria y Maite. Con ellas todo ha sido fácil y hemos vivido momentos muy entrañables y otros también muy divertidos. Pero en ese equipo también están los traductores, sin ellos esta labor sería imposible, he de agradecer su paciencia y colaboración. Y no me puedo olvidar de esas personas que no nos han dejado solas ni a sol ni a sombra, siempre pendientes de nosotras para intentar cubrir nuestras necesidades y no nos faltara de nada. Khalipha, Mor (incansable conductor) y Ambroise, siempre os estaré eternamente agradecida por hacerme sentir como en mi propia casa. Y finalmente, gracias a Yakaar por dejarme participar en este proyecto tan bonito.
Durante la misión sanitaria en Casamance hemos participado tres enfermeras: Xelo, María y Mayte. Nos hemos ocupado de hacer el triaje de pediatría en niños con edades comprendidas entre 0 y 14 años. También ha sido necesario participar de forma continua en la consulta de pediatría ya que nuestro equipo sólo tenía una pediatra y la demanda era muy elevada. La colaboración ha consistido en administrar medicación pediátrica así como preparar las dosis necesarias en jeringas rotuladas y medidas para ser administradas en el domicilio.
Se han efectuado un total de 102 curas. La mayoría de las lesiones se presentan en miembros inferiores debido a la falta de calzado o a su mal estado así como a las condiciones del terreno. Algunas en estado terminal, susceptibles de amputación por ser úlceras antiguas, no tratadas y en pacientes diabéticos.
Se han efectuado 319 test de hemoglobina en niños y adultos de los cuales algunos han necesitado tratamiento. Se han realizado 3 test de malaria cuyo resultado ha sido negativo. Por otra parte, han sido necesarios múltiples controles de glucemia detectán-dose en bastantes pacientes niveles elevados.
Hemos administrado sueroterapia intra-venosa y tratamientos intramusculares.
Se han repartido muchísimas gafas de lectura, material escolar y ropa.
El mantenimiento de la higiene en las superficies necesarias como área de trabajo ha significado un reto, sobre todo en algunos centros donde la disponibilidad de espacios aptos es escasa o inexistente.
Ha sido necesario reubicar mobiliario y en algunos casos casi inventarlo.
No obstante, el trabajo ha fluido por la implicación de todo el equipo y la inestimable ayuda de nuestros colaboradores y traductores.
El trabajo de enfermería ha sido sobre todo asistencial, aunque se aprovechaba la intervención para dar Educación para la Salud, en temas como la higiene, el cuidado de la piel, sobre todo de los pies, el cepillado de los dientes o cuidados de la boca, así como la prevención y el cuidado de una herida.
La intervenciones han sido sobre todo relacionadas con problemas de la pie, a consecuencia de patologías no tratadas o no bien curadas como sarna, tiña, quera-tosis , etc.
También se han visto heridas postqui-rúrgicas como fracturas, intervenciones de próstata, etc, que han llevado una demora o escasez, en el seguimiento y cuidados, siendo la evolución no favorable.
También se han realizado técnicas diagnósticas como ECG, Ecografías, Glucemias, Análisis de hemoglobina, Test de Malaria y aplicación de tratamientos IM (analgésicos, antiinflamatorios y vitamina B 12).
Se realizaron dos asistencias a domicilio a pacientes mayores con problemas de movilidad.
Las actividades de enfermería se podrían resumir en las siguientes:
ANTES DE PASAR A LA CONSULTA MÉDICA
ADULTOS:
Control de tensión arterial
Control de Glucemia (si el paciente era diabético )
Control de Temperatura
NIÑOS:
Menores o igual a 5 años: Peso, Talla, Perímetro Braquial, Perímetro cefálico en algunos casos, Hemoglobina y Temperatura.
Mayores de 5 años: Peso, Talla y Temperatura
DESPUÉS DE PASAR POR LA CONSULTA MÉDICA
ADULTOS:
Glucemias, Test de hemoglo-bina, Test de malaria, ECG, Inyectables IM (Vitamina B12, antiinflamatorios, analgésicos), perfusión IV (problemas de deshidratación e hipotensión).
Curas: Heridas infectadas de varios días de evolución en pies, heridas de fracturas mal curadas, heridas en manos ocasionadas por la recogida de ostras, heridas postquirúrgicas (próstata, fractura de tobillo) de varios días de evolución sin curar, heridas en plantas de los pies con cuerpos extraños y abscesos, etc.
NIÑOS:
Curas relacionadas con lesiones infectadas, Ocasio-nadas por la sarna (manos, pies, piernas, cabeza, zona genital, etc) . Ellos le llaman “botones”.
Quemaduras o lesiones en la piel por caídas.
Higiene con agua y jabón de los pies, piernas y manos para poder diagnosticar las lesiones.
Casi todas las heridas, estaban relacionadas con su estilo de vida y debido a la escasez de recursos económicos y sanitarios.