¡Hola, familia de Yakaar África!
Escribimos esta entrada recién llegados a España, después de haber estado viviendo tres semanas en el campamento que Yakaar tiene en Bandafassi (región de Kedougou), al sur de Senegal.
Como Ingenieros Civiles, ambos en activo, e inmersos en la rutina que este mundo “occidental” muchas veces nos impone, jamás habíamos imaginado, siquiera la posibilidad de embarcar en una aventura así, mucho menos hacerlo de la forma en la que lo hemos hecho. Ahora, después de nuestra estancia en el País Bassari, afirmamos con total rotundidad que ha sido una de las mejores experiencias de nuestras vidas. Sin duda, la cooperación (y la vida del cooperante) se quedará en nosotros para siempre.
Siendo para ambos la primera toma de contacto con un país africano en vías de desarrollo, hemos de reconocer que, las primeras horas (e incluso días) allí, no son del todo fáciles.
El choque cultural se percibe ya en los alrededores del aeropuerto, pero, a medida que recorres los primeros kilómetros del largo viaje que aún queda para llegar al destino final, sin duda, se acrecienta. Su estilo de vida, la manera de relacionarse, su forma de conducir o la falta de comodidades se convierten, desde el primer momento, en una continua rotura de esquemas. Sin embargo, lo que (sobre todo para Alba) empezó siendo algo difícil de llevar, con el paso de los días se convirtió en cotidiano. Tanto que, marchar de allí resultó finalmente más complicado que sobrellevar el shock inicial. Danka Danka…
CONSTRUCCIÓN DE 19 LETRINAS EN LA REGIÓN DE KEDOUGOU
Nos incorporamos a este proyecto con un objetivo bien definido: la construcción de 19 letrinas en la región de Kedougou.
Cuando se habla de los numerosos problemas que existen en países en vías de desarrollo, es muy normal que la primera idea que nos venga a la mente sea: hambre, pobreza, enfermedades, falta de agua potable en muchas poblaciones…
Al final, todas ellas tienen un factor común: el agua. El agua es vida, parece un tópico, pero así es. Y ya no es solo de vital importancia asegurar que todas las personas tengan la posibilidad de abastecerse de agua potable, sino de asegurar que los acuíferos de donde proviene estén en correctas condiciones de salubridad. Por todo ello resulta de vital importancia la construcción de estas letrinas que, por un lado, ayudarán a evitar el riesgo de contagio y/o proliferación de enferme-dades, mientras que contribuirán a preservar las buenas condiciones del agua subterránea.
Nuestra labor ha consistido, principalmente, en conocer (mediante realización de encuestas puerta a puerta) a las familias de cuatro poblaciones de escasos recursos en la región: Afia Pont, Afia Magasin, Kenda e Ibel. Con los datos obtenidos, pudimos conocer sus hábitos, sus costumbres e identificar sus necesidades más inmediatas, aquellas que puedan ser objeto de futuros proyectos.
Gracias a la enorme cantidad de información que obtuvimos encuestando a más de 70 familias, pudimos definir, junto a Demba, cuáles eran las familias con mayor necesidad y urgencia. Con todas ellas acordamos que, una vez terminasen la excavación de la letrina, comenzaríamos su construcción.
En todo momento, y siempre que resultaba posible, tratamos de implicar a los jóvenes del pueblo, no sólo para hacerles partícipes de la construcción de su propia letrina, sino también para darles la oportunidad de aprender y, por qué no, encaminarles hacia una profesión que les brinde oportunidades en el futuro.
Después de varios días allí, visitando y haciendo seguimiento del avance de los trabajos, regresamos a casa con la satisfacción de traer los deberes hechos:
•Durante nuestra estancia en Senegal se finalizaron completamente 10 letrinas en Ibel.
•Además, se finalizó la excavación de 2 letrinas en Afia Pont y otras 7 en Kenda.
Esta letrinas ya han comenzado y están siendo supervisadas por los coordinadores que se encuentran allí. Gracias Demba, José María y Hussein por tomarnos el relevo.
Pero, sobre todo, hemos tenido la oportunidad de conocer a gente y rincones maravillosos, aprendido a convivir con nuevas costumbres y estilos de vida y, lo que nos parece más importante, hemos vuelto siendo mucho más conscientes del mundo en el que vivimos y de lo mucho que podemos hacer y ayudar.
Esta entrada creo que merece despedirse agradeciendo a todas las personas y organizaciones que nos han brindado la oportunidad de vivir esta experiencia inolvidable. Al Colegio de ICCP de Madrid, al Ayuntamiento de Madrid y a la Fundación ACS, como financiadores. También, por supuesto, a Yakaar África, por fomentar proyectos de ingeniería entre sus programas, lo que hace que personas como nosotros podamos trabajar en ellos. Pero, sobre todo, a todas las personas con las que hemos formado una gran familia durante los veinte días de convivencia en el campamento, que han hecho que esta experiencia sea inolvidable: Demba, Hassanatou, Marème, Mor, Arouna, Mamadou, Khalipha, Karamba, Alpha… DIARAMA.
Volveremos a vernos…