La Casamance es una región situada al Sur de Senegal, haciendo frontera con Guinea Bissau y Gambia. La capital es la ciudad de Ziguinchor. Por su situación remota geográficamente (en autobús se tardan 10 horas en llegar desde Dakar a Ziguinchor) es una región pobre de un país ya de por si pobre que ocupa el puesto 168 de 189 en el índice de desarrollo humano y el 151 de 182 en PIB per cápita, según los últimos datos publicados por el FMI. A pesar de que dichos resultados no sean buenos, ni siquiera son representativos de la zona, ya que la región de Dakar concentra el 70% de la riqueza de Senegal. Esta zona se parece más a Guinea Bissau y a Gambia países que están entre los 10 países más pobres del mundo.
La región es por otro lado un crisol de culturas, reconocido por el World Heritage de la Unesco. En esa zona, remota y bella, de ceibas y tamarindos, conviven tres etnias de costumbres totalmente diferenciadas como son los Diola, los Peul y los Mandingos. La convivencia de estas tres etnias de culturas diferentes en prácticamente todos los aspectos vitales como la organización social, la religión, los usos económicos etc. etc… convierten la Casamance en una zona única y especial.
La educación en Senegal es pública pero carece de medios. El estado a menudo paga a los profesores y los niños se escolarizan a los 6 años. No obstante las infraestructuras son a menudo muy deficientes y no permiten un correcto desarrollo de las actividades educativas. En este sentido Yakaar África ha desarrollado varias líneas de proyectos relacionados con la educación por ser éste un pilar básico de la cooperación a juicio de nuestra organización.
Emaye es un pequeño pueblo de la Casamance (Senegal) situado al sur de la ciudad de Oussouye, dentro de la región administrativa de Ziguinchor.
En el pueblo de Emaye, el preescolar funciona actualmente en una antigua sala de la escuela primaria pública, lamenta-blemente en un estado muy avanzado de deterioro.
Con las lluvias, la situación se vuelve crítica: este domingo 19 de octubre, el salón se inundó debido a un techo defectuoso, lo que imposibilitó las clases. Los niños solo pueden reanudar las clases después de vaciar el agua y secar las esteras, que a menudo están empapadas.
En la escuela hay dos profesores, un chico y una chica que dan clase a 50 alumnos. Si la situación de la escuela se mejorara habría una gran afluencia de alumnos ya que en el poblado hay más de un centenar de niños que no están escolarizados.
El proyecto de una escuela infantil en Emaye comprenderá los siguientes aspectos:
Construcción de un edificio completo con estructura de bloque y tejado completo de chapa que permita desarrollar actividades docentes en el interior durante todo el año.
La Ejecución del mismo se realizará con albañiles locales y materiales y técnicas de construcción tradicionales en aras de la sostenibilidad y de la mejora económica y social de la población. Los materiales se intentaran comprar en el poblado o en poblados adyacentes como Ibel y los bloques se fabricarán in situ con arcilla local.
Dotación de material escolar tal como pupitres, pizarras, sillas, libros y estanterías, así como de juguetes, para permitir una expansión de la actividad educativa.
Construcción de baños y protecciones para los mismos.
Vallado perimetral de la escuela que permita al profesorado un mayor control sobre los niños y, a éstos, permita jugar y relacionarse en un entorno más seguro y controlado.
Formación del profesorado, estando abierto el proyecto a que alumnos de capas bajas de la sociedad puedan formar parte del sistema de becas de Yakaar África.