Nombre común: Pito ibérico

Nombre científico: Picus sharpei

Descripción: Pájaro carpintero grande y robusto (31–33 cm de longitud y 40–42 cm de envergadura), de plumaje predominantemente verde en el dorso, grisáceo en las partes inferiores y con tonos amarillentos en el obispillo. Destaca el píleo rojo y un antifaz negro que enmarca los ojos amarillentos. Los machos presentan una bigotera roja y negra, mientras que en las hembras es completamente negra. Los jóvenes son más apagados y moteados. Su vuelo es ondulante, alternando aleteos con planeos breves.

Hábitat: Ocupa una gran variedad de ambientes forestales, semiforestales y zonas arboladas, incluyendo parques y jardines urbanos. Prefiere los bosques caducifolios poco densos, campiñas arboladas y bosques de ribera, desde el nivel del mar hasta unos 1.200 metros de altitud. En España es residente habitual en gran parte de la Península, aunque falta en Baleares, Canarias, Ceuta y Melilla.

Conservación: LC – Preocupación menor.
Es una especie común y ampliamente distribuida, incluida en el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial. No obstante, muestra una tendencia poblacional decreciente debido a la intensificación agrícola, la pérdida de viejas arboledas y el uso de insecticidas que reducen las poblaciones de hormigas, su principal alimento.

Curiosidades: Es el pájaro carpintero más común y extendido de la Península Ibérica. Su canto, similar a un relincho fuerte y repetido, es la mejor manera de detectarlo en el bosque.
Posee una larga lengua extensible y pegajosa, con la que captura hormigas y sus larvas incluso a varios centímetros de profundidad. A diferencia de otros carpinteros, no suele tamborilear sobre los troncos para comunicarse. Suele adaptar su comportamiento a las circunstancias: tras incendios, por ejemplo, utiliza zonas quemadas para alimentarse y las intactas para descansar. Aunque sedentario, los jóvenes pueden desplazarse siguiendo bosques de ribera en busca de nuevos territorios.