[1.1] Dioses de los cielos, que cuidáis a los simbaínos. [1.2] Hasta Ribacarú[1] hemos venido hoy nosotros para serviros, como cada primavera. [1.3] ¡Oh, dartos! Entregad el oído a la enseñanza que viene de los dioses, [1.4] pues favorables ellos os son, a los ganados, a las estirpes también. [2.5] Así yacieron entonces Góracor y Ercazia, en el final del día. [2.6] Nacieron de ellos tres diosas y hasta Estigo, en el final de un día, fueron llevadas, [2.7] para que, de esta forma, el dios les llenase de vida los cuerpos a las tres diosas. [2.8] Pero, antes de esto, tocaron el cabello de Bosfi[2] con los dedos. [3.9] Por esto, no morirán, sin embargo, las carnes se desgastarán a lo largo de los años [3.10] y así estas devendrán entonces viejas y, además, se pudrirán. [3.11] Además, por esto, los dioses del Plerco las llamaron Tarzíadrac[3]. [3.12] Y ellas son Terdaya[4], Quidrarcia[5] y Zarratarzia[6], las de la noche. [4.13] Pero, cuando murieron los cuerpos y las carnes cayeron, [4.14] Estigo las expulsó, entonces, por esto, de los cielos, desde ese momento hasta siempre. [4.15] En Ribacarú, llegaron entonces a un bosque y vio Terdaya [4.16] su rostro, llegando a un río y, entonces, mató un ciervo con las manos, [5.17] le cortó el cuello luego y colocó sobre el suyo la cabeza. [5.18] Y mató un lobo, quitándole así los ojos de las cuencas [5.19] y colocó estos dentro de las suyas. Pero el animal resultó un escáldarpel. [5.20] Y vio, la diosa, la vida de los hombres a través de los árboles[7]. [6.21] Y abrió las carnes, para luego sacar el corazón, Quirdacia, [6.22] entonces, del pecho del lobo y lo puso, del mismo modo, en el lugar [6.23] en el que antes estaba el suyo; pero este era demasiado pequeño para el suyo [6.24] y entonces lo lanzó lejos de ella, hacia el negro interior del bosque. [7.25] Entonces retiró Zarratarzia, del músculo, la piel en su totalidad [7.26] y la colocó sobre su cuerpo. Pero esta, debido a su luz, se quemó alrededor de ella. [7.27] Luego se mezcló con su carne de diosa. Y le cubrió, además, el cuerpo. [7.28] Estas son, ciertamente, las tres hijas negras y funestas del Plerco. [8.29] Hábil era entonces Quelaztaguipeco[8] para la caza, ciertamente, entre los dartos [8.30] y, cuando Golparco[9] era niño, lo llevó hasta el bosque, para enseñarle. [8.31] En silencio, ambos avanzaban así, [8.32] alejándose, sin embargo, de los hombres, pretendiendo encontrar, de esta forma, un ciervo. [9.33] Así, la luz de Azur[10] se escurría, entonces, por entre las hojas en los caminos, [9.34] pero los vio Terdaya, en silencio, desde detrás de los troncos. [9.35] Entonces, habiéndole visto el anciano la cabeza, una flecha, la cual se clavó en el pecho, [9.36] de gélido filo, lanzó, con su mano firme. [10.37] Pero no la sintió la diosa, porque las pieles no eran entonces las suyas [10.38] y la mano (de Terdaya) le cortó (a Quelaztaguipeco) el cuello y su cabeza, entonces cayó, de esta forma, [10.39] Pero Golparco, sin embargo, era poco alto para que le tocase el cuello y, [10.40] viendo asimismo el cuerpo, amedrentado, no pudo moverse. [11.41] Y Roco vio entonces al hijo y, para que la diosa no lo alejase de él, [11.42] con los suyos pies, llegó entonces hasta él y, de esta manera, con los mismos, [11.43] lo llevó fuera del bosque, lejos de las que no mueren, hasta Ribacarú. [11.44] Y la madre lo cuidó después, hasta que Golparco fue adulto. [12.45] Y su pecho entonces estaba lleno de indignación; y, con un sert[11] de oro, [12.46] fue hasta el bosque. Y llamó a las diosas muy iracundo [12.47] y verdaderamente determinado, además, a recuperar el cuerpo del abuelo, [12.48] atravesando su voz, de esta forma, todos los caminos. [13.49] Y vio Terdaya, entonces, el ímpetu dentro de él, a través de las carnes [13.50] y, en un claro debajo de la luz de Coraya[12], por dentro de la piel quemada, [13.51] encontró a Zarratarzia y, entonces, reconoció, de esta manera, la flecha del abuelo, [13.52] entre el susurrar de las hojas y el cantar de los pájaros. [14.53] Tomó el joven una flecha y la lanzó hacia la Tarzíadrac, [14.54] pero entonces se clavó en las carnes del abuelo, llegando hasta las de ella. [14.55] De esta forma, se escapó la luz divina por la herida [14.56] y los músculos (de Golparco) fueron, entonces, firmes, por esta razón, como las piedras. [15.57] Entonces se abalanzó sobre él Quidracia, para luego, de esta forma, sacar el corazón de dentro de él. [15.58] Mas este no era tan grande como su pecho y lo lanzó lejos de ella. [15.59] Pero, habiéndolo alcanzado el de los pies que vuelan, antes de que tocase el suelo, [15.60] lo llevó hasta el joven, por lo que la sangre que recorrió dentro trajo vida. [16.61] Entonces, Golparco tomó una flecha y, con ella, se quitó los ojos, [16.62] para no ver él la luz divina. Y, de esta forma, tomando la flecha con las manos, [16.63] la cual había sido clavada en el cenaque[13] hecho, ciertamente, de las cenizas, la arrastró, [16.64] cortando la carne de su abuelo y retirándola de la de la diosa.
[1] Řibakarôys ("la llena de aves"). Epíteto de Darto. Ver la nota 4 de la Epístola de Esfiodo.
[2] Ver Paladastía, 48.189.
[3] Tarzíadrax, "Carnes negras".
[4] Terdáαs, "la que corta"
[5] Kydrárkαs, "la de los dedos rojos"
[6] Zařatárzαs, "la de la piel de ceniza"
[7] Los escáldarpels son lobos hechos de tierra que devoran la carne de los muertos enterrados para mantener a la tierra limpia. Ver la Epístola de Esfiodo, §17.
[8] General del ejército de Darlenco (ver op. cit. §10) y padre de Escártisfa, madre de Golparco.
[9] Era hijo de Escártifa y del dios Roco (ver op. cit. §4).
[10] Dios simbaíno del sol.
[11] sérζ, arco simbaínico.
[12] Diosa simbaína de la luna.
[13] Armadura simbaína de pecho.