El nombre de Mikhail Tal, el mago de Riga, es sinónimo de táctica. Sus ataques sobre el tablero eran tan fuertes, como frágil su cuerpo. Se diría que con el virtuosismo de su juego dinámico de ataque quisiera contrarrestar su fragilidad corporal.
Dos veces en mi vida vi a Mikhail Tal. La primera vez en 1984, encontrándome yo circunstancialmente en Moscú con el propósito de asistir a una partida del Campeonato del Mundo entre Karpov y Kasparov.
Me acuerdo perfectamente de mi odisea por la metrópolis soviética, donde me enviaban de uno a otro lugar de venta anticipada, sin otro resultado que encontrarme finalmente sin entradas.
Ni siquiera una larga conversación con el soldado de guardia, que custodiaba la entrada de la sala de juego, me condujo a nada.
Finalmente decidimos ir a “la casa central del ajedrez”, donde tenía lugar al mismo tiempo un encuentro por equipos entre Moscú y una selección de Yugoslavia.
Los locales de este palacio legendario del ajedrez llegaban a ser insuficientes para el gentío que seguía con atención el acontecimiento.
Tras abrirme paso a través del estrecho del espacio disponible, por fin le vi: Mikhail Tal, este icono, ligeramente inclinado hacia delante sobre el tablero y dando la impresión de algo enfermizo:
Fumaba un pitillo tras otro de manera que pronto el cenicero rebosó.
Por primera vez, observé su defecto en la mano derecha, donde tenía solo tres dedos.
Al lado de su tablero, se encontraba un termo del cual se servía de vez en cuando.
Algunos espectadores rusos sospechaban, que mezclaba el té con vodka.
No recuero ya la partida, pero nunca podré olvidar aquel primer encuentro con esta personalidad carismática de cabello rizado, de rasgos acentuados y de ojos casi demoníacos.
La segunda vez, le vi en 1986 con ocasión del “Verano Berlinés”, uno de los Open mejor dotados de aquellos tiempos.
Al final, Tal compartió el primer puesto, sin perder ninguna partida.
En cierto modo, me sorprendió ver al ex campeón del mundo, este genio del ajedrez, en aquel lugar, como uno más entre los centenares de participantes del Open.
La carrera ajedrecista de Tal transcurrió de forma vertiginosa:
Con 17 años ya se erigió en campeón de Letonia y en el año 1957 ganó por primera vez el campeonato de la Unión Soviética.
Su victoria en el torneo de candidatos 1959 en Yugoslavia, en el cual dejó atrás a sus competidores con 20 puntos de 28 rondas, cuenta como uno de los mejores resultados de torneo en toda la historia.
En el match por el campeonato del mundo 1960 derrotó a Botvinnik por 12,5 a 8,5, convirtiéndose en el campeón del mundo más joven de la historia.
Solamente unos meses más tarde, Tal se presenta para el match de revancha, a pesar de que los médicos le recomiendan que se abstenga por causa de su salud debilitada.
No encontrándose en condiciones óptimas para dar su mejor rendimiento, esta vez no tiene ninguna oportunidad contra Botvinnik y pierde por 8 a 13.
Durante los años siguientes, su mala salud será su mayor adversario.
Con ocasión del torneo de candidatos en Curaçao 1962 se pone enfermo y debe retirarse.
En 1965 fracasa en la final de los candidatos con 4 a 7 ante Spasski, tras haber eliminado antes a Portisch y Larsen.
Y en el ciclo del campeonato mundial 1968, Kortchnoi, su adversario temido, representa su estación terminal en la semifinal.
Sin embargo, al principio de los años 70 su carrera alcanza un nuevo cenit.
Desde octubre de 1973 hasta octubre de 1974 queda imbatido durante 93 partidas consecutivas.
¡La más larga serie sin derrota en el ajedrez profesional! Algo antes, ya se había mantenido imbatido entre julio y abril de1973 en 83 partidas consecutivas. Algunos años más tarde, nuevamente consigue esta muestra de destreza: entre 1980 y 81 queda sin derrota en ninguna partida.
A pesar de todo, sólo puede intervenir indirectamente en el campeonato del mundo, figurando como asistente de Karpov para la preparación del campeonato del mundo contra Korchnoi en 1978.
Cuando Tal en 1980 juega nuevamente un match de candidatos, lo pierde, pese a ser favorito, contra Polugajevski, quien, mejor preparado, no le dio oportunidades: 2,5 a 5,5.
Su último gran éxito es el campeonato del mundo “Blitz” 1988, ya que, a distancia corta, nadie podía medirse con él.
Llegado a la edad adulta en Riga (Letonia), pronto encuentra el apoyo de su entrenador, Alexander Koblenz, durante muchos años considerado como “maestro”, que pronto se convertiría para Tal en un paternal amigo. En su libro autobiográfico “The Life and Games of Mikhail Tal (Every Chess 1997)”:
Cuenta una anécdota temprana, que seguramente unió a ambos:
Durante del campeonato letón se enfrentaron.
Fue el duelo entre los dos primeros.
Tal se encontraba a punto de ser derrotado, pero Koblenz tenía tremendos apuros de reloj. Efectuó su jugada 39 con la bandera levantada, y –creyendo haber llegado al control –se dispuso a apartarse del tablero.
Tal le indicó que tenía que hacer todavía otra jugada. A pesar de su desconfianza, Koblenz se sentó nuevamente y efectuó, unos segundos antes de haber transcurrido el tiempo, otra jugada. Acto seguido, Tal se rindió.
“Después mi contrario comprobó su planilla y descubrió el fallo. A partir de entonces, empezó a respetarme”, escribió Tal en su libro L&G (página 26).
La autobiografía de Tal figura entre los mejores libros de ajedrez.
El mago de Riga contesta las preguntas de un periodista ficticio sobre los comienzos de su carrera hasta 1975.
El estilo humorístico, la auto-ironía, la modestia y las extraordinarias partidas convierten la lectura en un gran placer. Tal disfruta de la fama de ser el mayor táctico de la historia del ajedrez.
El cibernético Botvinnik creía haber descubierto el secreto de la inspiración y la capacidad de invención del genio de Riga, postulando de una forma algo despectiva, que Tal sería como “una máquina de procesamiento de datos, que disponía de un gran jugador lo que le permitía emitir los resultados con mayor rapidez que ningún otro Gran Maestro”.
Sin embargo, Kramnik le consideraba como un jugador posicional sumamente fuerte.
Durante el transcurso de su vida, Tal cambió su estilo de juego.
En los años 70 y 80 su juego era mucho más sólido, que en los años 50 y 60.
Pero es evidente, que solamente un jugador completo puede convertirse en Campeón del Mundo.
En una ocasión, consultado sobre su partida favorita, Tal designó la victoria contra Smyslow en un final tremendamente complicado:
Generalmente, suelen subestimarse sus cualidades en la última fase de la partida.
En el libro L&G escribe, que encuentra la mayor satisfacción en cambiar las damas muy pronto contra un Gran Maestro y ganarle en un final simple.
No obstante, también es admirado por su genial visión táctica, lo que le hacía desatender a veces aquellos buenos propósitos de simplicidad.
En su autobiografía dice: “...con frecuencia me encuentro una idea interesante, y esto es más fuerte que yo.” (L&G pág. 29)
El estilo de juego de Tal siempre se orientó hacia el éxito y se adaptó a las exigencias prácticas.
Una vez lo formuló así:
“Tendrás que entrar con tu adversario en el interior de un bosque, donde 2+2 son 5, y el sendero, que te conduce a la salida, no es lo suficientemente amplio para dos.”
¡Tal no quería descubrir la verdad del ajedrez, lo que quería era ganar!
Y el camino de la táctica le parecía el más adecuado.
Conscientemente, afrontaba los riesgos, en la auto-certeza de ser superior en el género de posiciones que él mismo había creado. De aquí nace la discusión, sobre si los sacrificios de Tal eran siempre justificados, desde el punto de vista de un concepto del ajedrez, que, más que el éxito deportivo, busca el esclarecimiento científico de la verdad.
Pero este último aspecto lo reservaba Tal para el análisis, no para la partida viva.
Muy pronto se le llamó “Lucky Tal” porque, al parecer, ganaba más puntos debido a su buena suerte de los que perdía por mala suerte. Él mismo opinaba al respecto: “Espero haber contribuido de alguna manera a la mala suerte de mis adversarios.” (L&G, pág. 38).
Bernt Larsen creía que la pasión por el juego arriesgado de Tal obedecía a su creencia de que no alcanzaría los 50 años.
Los problemas de salud acompañaron a Tal durante toda su vida. Más de una veintena de veces fue operado, su punto débil eran los riñones. Y el uso continuo de calmantes contra los dolores le causó temporalmente una dependencia de la morfina.
Según Peter Swidler, Tal es:
“.....el caso extraordinario de un hombre, que tras conseguirlo todo en el ajedrez, seguía siendo un ser humano de primera calidad.”
A pesar de sus sufrimientos, siempre fue un hombre de buen corazón y raras veces perdió su humor.
A finales de los años 50 ocurrió que dio a unos ‘cazadores’ de autógrafos dos firmas a la vez.
Por delante de su nombre puso el rasgo de pluma de Bobby Fischer que supo imitar de tal forma que parecía auténtico. En aquel momento, ya le había ganado por tres veces al pobre chico y, por este motivo, se sintió autorizado para firmar por él.
Tal no era sólo un jugador de ajedrez, sino un joven prodigio, de vasta cultura y altamente dotado.
Su afición era la música. Tschaikovski, Chopin y Rachmaninov fueron sus preferidos, y él mismo tocaba muy bien el piano.
Pero el escenario donde mejor se expresaba, era el tablero.
La siguiente partida de entrenamiento contra su entrenador Alexander Koblenz podría ocupar un lugar cimero, incluso dentro de la rica obra ajedrecística de Tal..
El conjunto del tablero se convierte en escenario de su inspiración a través del desarrollo de una combinación aparentemente irracional.
Aunque la dama no puede intervenir en las acciones, está continuamente presente en el ataque.
¡Un castillo de fuegos artificiales!
Mikhail Tal - Alexander Koblenz
Entrenamiento, 04.11.1957
1.e4 c5 2.Cf3 d6 3.d4 cxd4 4.Cxd4 Cf6 5.Cc3 Cc6 6.Ag5 e6 7.Dd2 Ae7 8.0–0–0 0–0 9.Cb3 Db6 10.f3 a6 11.g4 Td8 12.Ae3 Dc7 13.h4 b5 14.g5 Cd7 15.g6! hxg6 16.h5 gxh5 17.Txh5 Cf6 18.Th1 d5 19.e5 Cxe5 20.Af4 Ad6 21.Dh2 Rf8?? Después de 21....Cg6, las negras están mejor. 22.Dh8+ Cg8? Mejor 22....Re7 23.Th7 f5 24.Ah6 Td7 24....Cg6 25. Cd4 no está claro. 25.Axb5 Tf7 26.Tg1 Ta7 27.Cd4 Cg4 Una idea interesante de defensa. A 27....Db6, Tal indica 28. Ad7!! 28.fxg4 Ae5 Tal pensó, que después de 28....Af4+29. Axf4 Dxf4+ 30. Rb1 Dxd4 31. Tgh1 Tfb7 32. Ae8! se ganará, mientras tanto el ordenador encuentra todavía 32....Txb2 con tablas. 29.Cc6 Axc3 30.Ae3 Una posición extraordinaria: todo está en el aire y no está claro, como podrán reforzar las blancas su ataque. 30...d4 31.Tgh1 Td7 32.Ag5 axb5 33.T1h6 d3 Solamente los programas de ordenador encuentran hoy una defensa oculta: 33....Axb2+ 34. Rxb2 (34. Rb1 d3 significa solamente un equilibrio.)34. ...Dxc6 35. Tf6+ gxf6 36. Ah6+ Tg7 37. Axg7+ Re7 38. Axf6+ Rd6 39. Txa7 Dc3+ con jaque perpetuo. 34.bxc3 d2+ 35.Rd1 Dxc6 36.Tf6+ Tf7 37.Dxg7+ 1–0
Un documento de la increíble fuerza de imaginación de Tal. Incluso hoy en día, los procesadores de alta técnica no pueden con la profundidad combinatoria de Tal.
Hubiera sido interesante comprobar, qué influencia hubieran tenido los ordenadores sobre el juego de Tal. Pero no llegó a alcanzar la revolución de silicio. Hace unos 15 años, el 28 de junio de 1992, pagó el definitivo tributo a su débil salud. Murió a los 55 años. Finalmente me permito de transcribir una nota del dietario de Josep Arias del año 1992 como sigue:
“El domingo pasado murió, a los cincuenta y cinco años de edad, Mikhail Tal. Tal, letón, fugaz campeón del mundo de ajedrez entre 1960 y 1961, fue, para mi gusto personal, el mejor jugador de todos los tiempos. Pienso que no soy el único en esta opinión. No era un técnico, como la mayoría de ajedrecistas actuales, sino un artista, un gran artista, de una fantasía incomparable. Sus partidas son imaginativas, heterodoxas, deslumbrantes.
Generalmente, la muerte de una persona que ha sido la mejor del mundo en su actividad, ocupa un espacio en los diarios. El País del martes dedicaba a la muerte de Mikhail Tal, exactamente, cuatro líneas. En los diarios de Cataluña, nada, ni una palabra. En cambio, si un velocista norteamericano estornuda, es noticia por doquiera. Qué le vamos a hacer.
Por Harry Schaack, redactor