HUMOS

HECHOS

Mucha gente sigue utilizando las hogueras en el jardín o en el huerto para deshacerse de los residuos. Y aún son más comunes en las áreas donde no hay un sistema de recogida de basuras que acepte este tipo de residuos orgánicos. Pero este sistema no recicla, y el humo que provoca es peligroso para la salud (es Australia, por ejemplo, están totalmente prohibidas), ya que contiene sustancias cancerígenas. La celulosa de las plantas al quemarse origina un humo dañino para quienes padezcan del pulmón o el corazón. Otro de los elementos presentes es el monóxido de carbono, un gas venenoso y contaminante, semejante a los gases que emiten los tubos de escape de los coches. Quemar una tonelada de residuos del jardín supone una emisión de hasta 30 kg de monóxido de carbono. Quemar cierto tipo de plástico y materiales sintéticos, como el PVC, origina un gas tóxico y corrosivo, así como dioxinas venenosas.

REDUCIR, REUTILIZAR, RECICLAR

Si realmente tiene que quemar los residuos del jardín, al menos, reduzca el número de hogueras. Piense si está quemando materias que podrían ser depositadas de otra forma o incluso recicladas. Piense si su hoguera provoca humos peligrosos para sus vecinos. Quizá podría aprovechar estos residuos para compostar y fertilizar. Reutilice los restos de madera como mantillo para evitar las malas hierbas o para construir un sendero. Añada las piezas pequeñas a su compost.

Si quema madera seca no lo haga con la madera pintada o barnizada, que ésta puede emitir plomo y otras sustancias nocivas; llévela a algún centro de recogida. Las hogueras en las obras son una fuente importante de polución. Hay que mantener alejados los botes pintura y otros productos químicos. Ante la duda es mejor consultar con las autoridades locales.