COCHES, AUTOMÓVILES

HECHOS

Cada año, los cementerios de coches de Europa Occidental reciben un total de 11 millones de automóviles para desguace; el 25% de las piezas acaban en un vertedero, incluyendo las cerca de 620.000 toneladas de plástico, que complica la recuperación de chatarra. En 1965, sólo el 2% del peso total de los coches nuevos era plástico, en 1990 la cifra aumentó hasta un 14%, dado que el plástico ha sustituido al hierro y al acero en las piezas y parachoques de los automóviles. Actualmente el 25% de los coches es plástico. El material de relleno de la tapicería contiene tejidos reciclados.

Los programas de reciclaje de coches empiezan por afrontar el problema de qué hacer con los residuos de la trituradora, que quedan una vez que los metales se han recuperado. A pesar del poco peso de la mezcla de plásticos, pintura, neumáticos y tapizados resultante, el problema reside en el potencial tóxico de los metales pesados, los PCB y los hidrocarburos. La mayoría de los sobrantes son enterrados en los vertederos.

En Alemania, el elevado coste de los vertederos ha originado nuevas propuestas para que sean las propias industrias las que se responsabilicen de los vertidos. El país germano produce 3 millones de automóviles al año, lo que origina 75 millones de toneladas de residuos cada año, unas 25 toneladas por coche. Se trata de una cifra cinco veces superior al total de la basura doméstica.

Mientras en algunos países de la Unión Europea se están poniendo en marcha programas piloto de desmontaje, no ocurre lo mismo en Australia. Una de las barreras con que se encuentra el reciclaje es la desviación de materiales y cómo identificarlos. Por ejemplo, en Nueva Gales del Sur, dos compañías de reciclaje de metales funden unas 100.000 toneladas de coches al año, de las que el 70% son metales ferrosos. Las partes no ferrosas, tales como el aluminio, plástico y vidrio, hay que procesarlas, limpiarlas y clasificarlas antes de volver a venderlas.

REDUCIR, REUTILIZAR, RECICLAR

Las revisiones periódicas prolongan la vida de los automóviles, reducen la polución y el consumo de energía, además de evitar los efectos de las materias tóxicas depositadas en la basura. Un estudio realizado en el Reino Unido sugiere que son posibles ahorros de hasta el 15% si revisa sus neumáticos y el aceite con regularidad. Aumentar la eficiencia de motor rebaja los niveles de polución; cada año todos los automóviles del mundo dejan en la atmósfera cerca de 550 millones de toneladas de carbono y otras sustancias contaminantes. Deposite los restos de metales en una chatarrería o centro de recuperación de materiales.

Deposite los productos de su coche que ya no necesite y las baterías gastadas en contenedores de recogida especial. No los tire en cualquier lugar. Procure recauchutar los neumáticos y busque un uso alternativo para los que estén ya muy usados. Los coches viejos tienen valor como chatarra, o véndalos de segunda mano. Si no puede gastarse mucho dinero en un coche, adquiera uno de segunda mano. Si no entiende de mecánica, déjelo en manos de profesionales.