ELÉCTRICOS, aparatos

HECHOS

Todos los programas de reducción de residuos incluyen el ahorro de agua y energía, tanto en el hogar como en el puesto de trabajo. A menudo, los aparatos eléctricos de la casa o la oficina aportan una energía intensiva e ineficiente. En Estados Unidos, las oficinas consumen el 30% de la electricidad del país. Fotocopiadoras, impresoras y ordenadores se dejan encendidos cuando no se utilizan, lo que supone un coste de miles de millones anuales. Con la mejora del diseño de los aparatos, por ejemplo, con dispositivos de apagado automático, se puede reducir el consumo.

La mayoría de los aparatos eléctricos en el Reino Unido y España están muy por debajo del resto de Europa y Norteamérica en cuanto al consumo eficiente de energía. En estos países, las neveras y las lavadoras gastan un 20% menos de energía y un 25% menos de agua. La etiqueta que indica el consumo de electricidad es obligatoria en EE.UU. y Canadá, y muy común en Australia.

Otros aparatos eléctricos son las herramientas, el cortacésped y las bombillas. Si se reemplaza una bombilla normal por otra de bajo consumo, se está ahorrando el equivalente a una tonelada de dióxido carbono (gas invernadero) que hubiera ido a parar a la atmósfera como resultado de la producción de energía eléctrica excedente.

REDUCIR, REUTILIZAR, RECICLAR

Los aparatos de mayor eficencia energética son los mecánicos que funcionan de forma manual; el consumo de energía es cero, excepto el esfuerzo personal. No utilice aparatos eléctricos innecesarios, como los cepillos de dientes o cuchillos de cocina eléctricos. Muchos se compran por el capricho del momento y luego apenas son útiles o se tiran en seguida cuando se estropean o se manchan demasiado. Pregunte por el consumo de los aparatos eléctricos compruebe que llevan etiquetas informativos.

Los aparatos que ya no quiera pero que aún funcionen dónelos a organizaciones benéficas o tiendas de segunda mano. Aparatos como los frigoríficos deben depositarse en lugares especiales.