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Otro mundial… nuevamente salen a colación los viejos y los nuevos triunfos, las estrellas sobre el corazón, pegadas a la camiseta de los campeones.
Yo digo que voy por la segunda estrella con España y por la quinta con Uruguay y entonces, sin más me miran como si estuviera devariando…. ¿Uruguay tiene cuatro estrellas?… y la explicación se hace necesaria.
Comienzo historiando…. Hace ya una pila de años, cuando se creó la FIFA, que es el máximo organismo del fútbol y el que organiza los mundiales la Institución tenía aún una economía demasiado débil para lanzarse de lleno a esta tarea.
Por eso los dos primeros campeonatos mundiales de fútbol, por los años 1924 en París y 28 en Amsterdan los organizó dentro de la estructura de los Juegos Olímpicos.
Y ¿Adivinen quién fue el campeón en ambas ocasiones? Los charrrúas de Uruguay, la celeste, los representantes de ese país que hoy día no tiene más de tres millones y medio de habitantes pero que se caracteriza por exportar jugadores… ese del que muchos dicen que los niños no nacen con un pan bajo el brazo, sino con un balón de fútbol en los pies.
En el año 30 y en reconocimiento a estos méritos Uruguay tuvo el honor de organizar el primer Mundial y por ende en Montevideo se encuentra el único “Monumento Mundial al Fútbol” declarado tal por la FIFA: el Estadio Centenario donde se jugó la primera final de uno de estos campeonatos.
En 1950 los celestes ganaron a Brasil “en su propio reino” y volvieron a ser campeones en una gesta que todos recuerdan como “el maracanazo”…. Y por todo ésto, con dos trofeos en sus vitrinas de los Mundiales de la era moderna, lleva permitido por la FIFA, que es muy estricta cuando se cuentan estrellas, dos estrellas más por los campeonatos del 24 y del 28 reconocidos por el Organismo como mundiales.
Y sí señores, Uruguay va en éste de Rusia por su quinta estrella.
®Graciela A. Vera Cotto
2018
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