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Algunas veces parecería que la sociedad actual ha perdido desde la empatía, a los valores elementales que permitan conservar una democracia plena.
Se achaca a falta de una educación más rígida que no significa para nada decir violenta sino, simplemente lógica pero que se ha perdido bajo la incriminación de brutalidad.
Vivimos en un mundo donde los derechos de unos no terminan donde comienzan los de otros sino que se sobrescriben sobre éstos haciéndolos desaparecer en aras de una mal entendida convivencia saludable, sin tener en cuenta que el real significado de la palabra: saludable es sinónimo de sano; pero no es sano lo que permite una intromisión en las decisiones éticas de la familia y, sin control de la familia sobre las generaciones jóvenes, en la actualidad sólo vemos el resultado del trabajo, lento pero continuo de los amigos del caos.
Juicios de Nuremberg, (Foto El País)
Sin embargo la sociedad actual hace años que viene coqueteando con la más pura majadería y ha sucumbido a prejuicios y preconceptos que, pocos entienden dónde están sus raíces.
La pérdida de principios básicos para la convivencia, la falta de convicciones, la práctica imposibilidad de defender opiniones e ideales ha socavado de tal manera la vida cotidiana que la familia como baluarte y defensa de virtudes se ha desmembrado dejando entre sus escombros el germen de nuevas ideologías surgidas de oportunismos manipulados desde oscuros intereses.
Pruebas nucleares en el Atolón de Bikini (foto BBC)
Y encontramos una sociedad joven cuyos ideales se cruzan formando una enmarañada telaraña sin que logren desenredar las ideas o, simplemente llegar a desvelar ideas concretas.
Y aquí podemos achacar el problema a muchas causas, algunas ciertas, otras supuestas, pero la casuística nos llevará siempre por el camino de la ignorancia. Una falta de conocimientos de la realidad de la que es culpable el sistema educativo y no el de éste o aquel país, sino en el orden global.
La tecnología nos ha permitido tener en un click el conocimiento general. O eso hemos creído hasta ahora. Con sólo hacer una pregunta la ciencia, que siempre existió pero ahora está concentrada en la palabra Internet y sus servidores, nos responde a lo que queremos saber.
No debemos analizar, ni estudiar conceptos para llegar a una respuesta y esa facilidad impide que se realicen las preguntas claves ¿que pasó?, ¿porqué?
Las imágenes del video que acompaña este link pueden resultar perturbadoras, son una realidad que sucedió en el siglo XX. Pinchando el link podemos acceder al video, gracias
Y aquí entra a jugar la educación que dimos a estas nuevas generaciones, les enseñamos a buscar la respuesta rápida y a sacar conclusiones sobre una coyuntura presente olvidando que todo hoy tiene un ayer que es el que olvidamos trasmitir para poder a partir de él dar paso a un presente lógico y un futuro continuador de éste.
La tecnología por una parte y la ideología mal entendida por otra impidieron que a través de la familia y de la escuela se trasmitieran conocimientos sólidos de historia y hoy día nos encontramos con una generación que vive un presente sin alicientes.
Pocos jóvenes conocen el significado real de momentos claves de la sociedad moderna como “primavera del 68” o “mayo francés”, menos entonces conocen los motivos que llevaron a las dos grandes guerras mundiales, la del 14 y la del 41 que escriben en sus páginas más negras las palabras “holocausto”, “Hiroshima y Nagasaki” . Pocos jóvenes piensan en los más de once millones de muertos, casi dos de ellos niños... en los genocidios que se sufrieron entonces... menos jóvenes aún han oído hablar de los “Juicios de Nuremberg” y sin conocer estas realidades pueden volver a repetir los mismos errores que llevaron a la generación de sus abuelos al mayor caos que ha vivido la civilización moderna.
Dirán que eso pasó y sí, pero entonces, ¿quién puede explicar el cómo de cosas tan importantes para la consolidación de las democracias modernas como fueron la guerra fría, la marcha sobre Washington, la Guerra de Vietnam, Bahía Cochinos o la caída del muro del Berlín?.
El futuro de la humanidad depende de la conciencia de jóvenes que no conocen porqué el mundo les permite hoy vivir en una inestable, pero tranquila existencia de la que están muy lejos del “Atolón de Bikini”, de los genocidios de Ruanda o del apartheid e incluso de la más cercana “revolución de los claveles” .
El futuro de la humanidad está en la actualidad en el cerebro de una generación que ha borrado de él cosas tan elementales como “un pequeño paso para el hombre, un gran paso para la humanidad” y cuando el hombre dé ese otro gran, pequeño paso, quizás no tenga la consistencia necesaria para sostenerlo porque faltará lo esencial, el enraizamiento en la historia de una civilización cuya realidad se ve aparcada en el ostracismo porque.... quizás simplemente porque hay a quién no le interesa que la memoria de la humanidad se conserve.
Pero no es culpa de las nuevas generaciones... somos culpables quienes por comodidad durante años dejamos que intereses ajenos a nuestro convencimiento destruyera esa historia que ya debemos, cuando queremos recuperarla, recogerla en trozos cada vez más deteriorados.
@Graciela Vera Cotto