VOLVER
Yo adivino el parpadeo de las luces que a lo lejos
Van marcando mi retorno
Son las mismas que alumbraron con sus pálidos reflejos
Hondas horas de dolor
Y aunque no quise el regreso
Siempre se vuelve al primer amor
La vieja calle donde le cobijo
Tuya es su vida, tuyo es su querer
Bajo el burlón mirar de las estrellas
Que con indiferencia
Hoy me ven volver
Volver
Con la frente marchita
Las nieves del tiempo platearon mi sien
Sentir
Que es un soplo la vida
Que veinte años no es nada
Que febril la mirada
Errante en las sombras, te busca y te nombra
Vivir
Con el alma aferrada
A un dulce recuerdo que lloro otra vez
Tengo miedo del encuentro con el pasado que vuelve
A enfrentarse con mi vida
Tengo miedo de las noches que pobladas de recuerdos
Encadenen mi soñar
Pero el viajero que huye
Tarde o temprano detiene su andar
Y aunque el olvido que todo destruye
Haya matado mi vieja ilusión
Guardo escondida una esperanza humilde
Que es toda la fortuna de mi corazón
Volver
Con la frente marchita
Las nieves del tiempo platearon mi sien
Sentir
Que es un soplo la vida
Que veinte años no es nada
Que febril la mirada
Errante en las sombras, te busca y te nombra
Vivir
Con el alma aferrada
A un dulce recuerdo que lloro otra vez
Canciones como «Volver», uno de los tangos más célebres de la historia, terminan convirtiéndose en una manera de entender la vida que atraviesa como si nada las diferentes generaciones penetrando el gusto popular.. Compuesto en 1934 por Carlos Gardel, con letra de Alfredo Le Pera, reúne en pocos versos la nostalgia, el miedo a envejecer, los recuerdos de un amor perdido y esa extraña sensación de regresar a un lugar que ya no es el mismo, aunque uno siga reconociéndolo como suyo. La letra describe el sentimiento de un hombre que regresa a su tierra o a su pasado tras una larga ausencia, enfrentando el desgaste de los años y el recuerdo de un amor perdido.
Y su tono melancólico: A diferencia de otros tangos de regreso que resultan esperanzadores, «Volver» tiene un matiz áspero, íntimo y de profundo fracaso o resignación.
De allí nació una de las frases más repetidas de la música popular: «que veinte años no es nada», una manera de engañar al calendario mientras la vida nos demuestra lo contrario. Y no es la única: Volver con la frente marchita, Las nieves del tiempo platearon mi sien. Sentir que es un soplo la vida… todo el texto es imperdible.
Gardel interpretó el tango en la película El día que me quieras, estrenada en 1935, cuando se encontraba en la cúspide de su carrera. La canción adquirió una dimensión legendaria pocos meses después, el 24 de junio de ese mismo año, cuando el cantante murió en un accidente aéreo en Medellín. Aquella coincidencia entre la letra, cargada de recuerdos y presentimientos, y la muerte repentina de su intérprete terminó por rodearla de un aura trágica. Gardel ya no podría volver, pero su voz, grabada para siempre, seguiría regresando a los oídos y al corazón de sus admiradores.
El tango ha sobrevivido al tiempo y a las generaciones. Además de la versión original de Gardel, ha sido interpretado por figuras tan diversas como Libertad Lamarque, Hugo del Carril, Roberto Goyeneche, Julio Iglesias, Juanes, Daniel Santos (de las mas impactantes), Roberto Carlos, Luis Miguel y Andrés Calamaro. Su vigencia también llegó al cine contemporáneo: en Volver (2006), Pedro Almodóvar incorporó una versión de aire flamenco interpretada por Estrella Morente, y doblada por Penélope Cruz (https://www.youtube.com/watch?v=3PJiNOJsK8E ) demostrando que una canción nacida en el universo del tango podía encontrar nuevos acentos sin perder su melancolía.
Quizá allí resida buena parte de su misterio. Volver no es simplemente regresar: es enfrentarse con lo que fuimos, descubrir lo que hemos perdido y comprobar que el tiempo nunca devuelve las cosas exactamente como las dejamos. La casa, la calle, el primer amor o el barrio de la infancia pueden seguir en su sitio, pero nosotros ya somos otros. Y cuando por fin regresamos, llevamos encima las marcas de la ausencia, esas nieves que platean las sienes y que ninguna canción consigue borrar del todo.