Atiéndeme, quiero decirte algo,/que quizás no esperes,/doloroso tal vez./Escucha bien, que puede ser la última vez,/que hablemos los dos. /Nosotros, que fuimos tan sinceros,/que nos amamos tanto,/que ayer nos adoramos,/debemos separarnos./No me preguntes más.
“Nosotros” figura entre los boleros más representativos de Cuba. Fue compuesto en 1943 por Pedro Junco Jr., joven pianista de origen acomodado que, tras una etapa bohemia, contrajo tuberculosis, entonces frecuentemente mortal.
Después de varios amores fugaces, conoció a una muchacha cuya familia desaprobó de inmediato la relación al considerarlo un músico de vida disipada. El padre de ella le prohibió volver a verlo, lo que obligó a los enamorados a encontrarse en secreto y sostener un romance intenso, marcado por la sombra creciente de la enfermedad.Era imprescindible aislarlo por completo para que no contagiara a quienes se le acercaba.
Consciente de su destino, Junco transformó esa situación en creación artística. A los 23 años, ya gravemente enfermo, escribió la canción como despedida y la dedicó a María Victoria Mora para liberarla de un futuro truncado. La obra resume un afecto profundo que, por responsabilidad y lucidez, elige apartarse.
Antes de morir —el 25 de abril de 1943— pidió a su amigo, el cantante Tony Chiroldes, que la interpretara por radio con la esperanza de que ella la escuchara, pues sabía que si la mandaba en forma de carta, su padre la filtraría sin que llegara a su destino. Así quedó sellado uno de los episodios más dramáticos del bolero latinoamericano.
“Nosotros” presenta una despedida amorosa marcada por la lucidez y el sacrificio. Desde los primeros versos, el hablante anticipa una revelación dolorosa y solicita atención con insistencia, señal de la gravedad de lo que va a expresar. El tono es íntimo y contenido, pero cargado de tensión emocional. El recuerdo de la relación se evoca con imágenes luminosas que exaltan su autenticidad y plenitud: un amor sincero, pleno y casi ideal. Sin embargo, esa evocación contrasta con la decisión irrevocable de separarse. La afirmación de que deben apartarse sin dar explicaciones sugiere la existencia de causas inevitables, más allá de la voluntad afectiva. El momento más intenso surge cuando el narrador declara que la ruptura no obedece a falta de amor. Por el contrario, reafirma su devoción y sostiene que el adiós responde a una necesidad superior, asumida con responsabilidad. Esa paradoja —amar profundamente y aun así renunciar— configura el núcleo dramático de la canción. En conjunto, la pieza ofrece una reflexión sobre el desprendimiento como forma extrema de amor, donde la renuncia se convierte en gesto de cuidado y protección.
La canción ha sido versionada por cientos de artistas, incluyendo a Sara Montiel, Eydie Gormé con Los Panchos, Plácido Domingo, Pedro Vargas, Luis Miguel, Omara Portuondo, Soledad Bravo, Orquesta Aragón, Vicente Fernández, Lucho Gatica, Chavela Vargas, Antonio Machín.
No es falta de cariño,/te quiero con el alma,/te juro que te adoro,/y en nombre de este amor,/y por tu bien... te digo adiós