La canción lanzada como sencillo en 1979 por el grupo estadounidense Kiss, como del álbum Dynasty. Tema controvertido por su sonido disco music, imperante en el momento, algo atípico para Kiss, una banda posicionada en el estilo de hard rock. El tema se convirtió en un éxito rotundo en las listas de éxitos de pop de todo el mundo, obtuvo el disco de oro en Estados Unidos el 16 de agosto de 1979 y el de platino en varios países.
La historia indica que Paul Stanley vocalista y guitarrista rítmico del grupo, compuso la canción después de varias noches de juerga en la discoteca Studio 54 de Nueva York. Motivado por el auge de la música disco, Stanley pensó que él mismo podía escribir una canción en ese estilo. Así, una noche se sentó con un drum machine ajustado a 126 BPM (caja de ritmos para grabar ritmos) y comenzó a elaborar lo que después sería un híper hit mundial. La composición se redondearía con la colaboración con Desmond Child (futuro compositor para Bon Jovi y Aerosmith) y el productor Vini Poncia.
También se dice que los miembros de Kiss, en desacuerdo con su productor sobre buscar un sonido más comercial, apostaron que podían escribir un éxito disco en pocas horas… y el demo se terminó el mismo día. Al día de hoy, varios líderes de la agrupación fundada en 1973, señalan que no les gusta la canción (el bajista Gene Simmons, entre ellos). En su momento, algunos fans de Kiss vieron la canción como una traición al espíritu del grupo. Sin embargo, fue un éxito rotundo en ventas y radios, llegando al primer puesto en países como Argentina, Bélgica, Canadá, Nueva Zelanda y los Países Bajos, y al puesto 11 del Billboard Hot 100 en Estados Unidos. El tema es hoy un referente del cruce entre el rock y el disco de finales de los años 70 del siglo XX.
La canción se centra en la idea de un amor predestinado, donde la pareja siente que están hechos el uno para el otro. La letra expresa un deseo intenso de estar juntos y entregarse por completo, con frases como "I was made for lovin' you, baby / You were made for lovin' me". Además, la canción transmite una sensación de pasión y una conexión profunda que va más allá de lo físico, con referencias a la mirada, la magia y el deseo de una entrega mutua. Se convirtió en una de las canciones insignia de Kiss, presente en la mayoría de conciertos, incluidos shows especiales como el del 30° aniversario con la Orquesta Sinfónica de Melbourne, donde los músicos llevaban el maquillaje icónico de Kiss.
El tema ha sido versionada varias veces e incluida en varias bandas sonoras de películas y eventos. Entre los covers se pueden mencionar los del grupo Menudo (Nací para amarte), de 1981, y una interpretación muy alabada de Paulina Rubio.