Todavía quedan restos de humedad/Sus olores llenan ya mi soledad/En la cama, su silueta Se dibuja cual promesa/De llenar el breve espacio en que no estás... Canción destacada en el repertorio del cantautor cubano Pablo Milanés, escrita en 1984 e incluida en el álbum Comienzo y final de una verde mañana.
El artista explicaba que el tema nació de un interés por explorar la convivencia cotidiana y los desafíos de pareja; insistía que en las relaciones, que de antemano se sabe que no son perfectas, predomina la lucha por la felicidad, lo que no siempre se alcanza, lo que genera angustia y desazón. Reconoció que la canción contenía elementos autobiográficos e incorporados de experiencias ajenas.
Su frase al respecto fue: “En el amor de la pareja humana hay que luchar por ser feliz ya que no es perfecto, como no es perfecta ninguna manifestación del ser humano. Yo escogí, si se quiere, la parte más difícil de esa relación como es la convivencia cotidiana. Ese tema siempre está en mis canciones. Me gusta ahondar, tocar la llaga de lo que es la relación”. “La prefiero compartida / antes que vaciar mi vida. / No es perfecta / más se acerca a lo que yo simplemente soñé...”.
A pesar de ser el último verso, es el que más se recuerda de la composición y ha dado pie a diferentes interpretaciones, inclusive de carácter político, más allá de que la descripción luce más como una resignación frente a una relación con vacíos, incluso con insinuaciones de un menaje a trois. A juicio de estudiosos de la obra de Milanés, en esta canción hay una mirada más madura y realista del amor, que en otros temas de gran éxito comercial como “Yolanda”. Con esta canción, el cantante lograba una extraña y poderosa alquimia con el público, que la coreaba a capela, llenando escenarios con una sola voz, que en más de una ocasión nos hizo emocionar profundamente.
En internet se pueden escuchar numerosas versiones de la canción, incluidas las de famosos como el también cubano Silvio Rodríguez y la española Amaya.