Amor, si tu dolor fuera mío, y el mío tuyo, qué bonito sería, amor, amar. Es Camilo Sesto en su segundo álbum, vuelto un fenómeno musical proyectado desde España para América, asombrando con este comienzo de gran romanticismo y una factura poética impecable.
Y esa voz que ya no era una promesa, en medio de grandes arreglos. Tema grande para demostrar que no era un producto más del azar o el simple mercadeo. Desde el principio y por el resto de su carrera, se convirtió en una de las canciones más emblemáticas del artista, publicada en 1972 como parte de su segundo álbum de estudio, Solo un hombre. Y es solo un ejemplo de las 52 canciones número uno que tuvo en su brillante carrera durante los años 70 y 80 del siglo XX, fuera de otro tanto de temas de gran calidad con que sembró el firmamento musical de aquellos años, en los que fue una figura de primer orden.
Detrás del tema hay una historia de amor y colaboración del artista alcoyano con la actriz italiana Lucía Bosé, madre de Miguel Bosé. Camilo descubrió la letra en un libro de poemas de Lucía, de quien estaba profundamente enamorado, y le propuso hacerla canción. Luego, influenciado por la banda sonora de la película Lawrence de Arabia, halló la melodía y le añadió de su cuenta los famosos versos: No tengo ventana para asomar mi soledad/Y hasta los cristales del silencio lloran silencio/Amor, si tu dolor fuera mío y el mío tuyo/Qué bonito sería, amor, amar/No tengo hoy ni ayer/Pero, sí tendré un mañana para volar...
Fuera de la del propio artista, la versión más lograda del tema es hasta ahora la interpretada por Ruth Lorenzo en 2018, a dúo con la voz de Camilo, incluida en el álbum Camilo sinfónico. Años más tarde, ya terminado el romance, el cantante volvería a tomar un poema de Lucía para otra producción. Esta vez lo convirtió en la canción “Mi verdad”, incluida en el disco Camilo, publicado en 1974.