Por favor permíteme que me presente/ soy un hombre de dinero y buen gusto/he estado por aquí durante un largo largo año, /he robado el alma y la fe de muchos hombres./Estaba cerca cuando Jesucristo/tuvo su momento de duda y dolor/me aseguré muy, mucho, de que Pilatos/se lavara las manos y sellara su destino (el de Jesús).
En 1968 los Rolling Stones estaban dispuestos a mostrarse conscientes con el momento mundial que se vivía, tras los asesinatos de Martin Luther King y Robert Kennedy, además de las protestas contra la Guerra de Vietnam y el mayo del 68; en la época en que grababan los temas del álbum Beggars Banquet. Ya comenzaba a surgir la contracultura, la lucha por los derechos civiles, los movimientos de liberación de mujeres y las minorías raciales. La canción de los Stones capturó perfectamente la tensión y el caos de un periodo particularmente convulsionado de la década, caracterizada por sus cambios y transformaciones.
Por su calidad e impacto se convirtió en un himno de una generación rebelde y comprometida con el cambio. Hasta ese momento las letras eran solo divertidas o juguetonas y exploraban de manera superficial las relaciones amorosas o proponían temas de entretenimiento o baile, sin preocuparse por asuntos sociales o históricos y mucho menos literarios. La figura del demonio no era utilizada en la poética dominante del pop–rock hasta la época. A través de la canción y otras del álbum, como Street Fighting Man (Luchador callejero), la banda planteó un desafío al sistema establecido y desató una crítica feroz hacia la sociedad y sus valores.
Ya no eran unos simples melenudos irreverentes, sino que miraban a la cara al establecimiento y lo confrontaban. La canción plantea de manera seria preguntas sobre la naturaleza del bien y del mal, la responsabilidad humana y la ambigüedad moral. Además de su mensaje enigmático, algo críptico, también plantea una crítica social y política. Analiza el poder corrupto y destructivo de muchos movimientos de la humanidad y utiliza la figura de Satanás como una metáfora para señalar las atrocidades y las injusticias cometidas a lo largo de la historia y para llamar a la reflexión sobre la responsabilidad colectiva, con conciencia y autocrítica.
Acerca de la inspiración, se cita que fue en 1967 cuando la cantante Marianne Faithfull, pareja de Jagger por la época, le regaló una primera edición en inglés de The Master and Margarite (1966), El Maestro y Margarita, una novela del ruso Mijaíl Bulgákov. «Se lo di y lo devoró en una noche», dijo. En dicha obra la visita literaria del diablo es a Moscú, aunque Jagger la cambia por San Petersburgo.
Tanto en la canción como en la novela, el personaje se expresa en primera persona, desempeñando el papel de un Lucifer en apariencia educado, correcto y con buen gusto. El tema ha sido reproducido en muchas películas y ha sido interpretado por múltiples artistas, en versiones muy celebradas: Guns and Roses, Charly García, Horacio el negro Hernández con Rubén Blades, 1280 almas, Motörhead, Ozzy Osbourne. Grité: ¿quién mató a los Kennedy? /cuando después de todo fuimos tú y yo/Deja que me presente/soy un hombre de riquezas y buen gusto. /Tendí trampas a los trovadores/que murieron antes de llegar a Bombay/Encantado de conocerte, /espero que adivines mi nombre,/pero lo que no logras entender,/es la naturaleza de mi juego, oh sí, arrodíllate nena. Y en lo simplemente rítmico y musical, ¡es un temazo!