Quiero enseñarte un camino en el mar/Un lugar donde nadie ha podido llegar/Donde el viento es amigo/La brisa un suspiro/Que abraza tu cuerpo, pequeña, al pasar. /Quiero que tú me acompañes, mujer/Que mi canto amanezca dormido en tu piel/Y decirte al oído, sin miedo al olvido/Mis versos queridos/Mis versos de ayer. Canción escrita por Julio Iglesias junto a Rafael Ferro y Cecilia, para su séptimo álbum de estudio titulado El amor, publicado en 1975. Esta canción aparece como la apertura del lado B del álbum y fue producida por Julio Iglesias y arreglada por Rafael Ferro.
Con esta balada rítmica el artista resumía en un solo tema todas las virtudes que una década después lo ubicaría en la posición de artista # 1 a nivel mundial: carisma, sutileza y elegancia vocal, sentido de la armonía, orquesta y arreglos impecables, letra de factura poética y arraigo comercial de rápido y duradero impacto. La música se inspiró en la pieza Romance Anónimo, una melodía popular de autoría desconocida, interpretada en 1952 por el guitarrista español Narciso Yepes en la película francesa Jeux interdits (Juegos prohibidos). Yepes afirmó haber compuesto la melodía a los siete años, aunque en realidad solo hizo un arreglo de una obra ya existente desde 1930. El tema de Iglesias fue lado B del sencillo Abrázame en diciembre de 1975.
En 1976 el madrileño la cantó en inglés con el título Forbidden Games. En 1976 se hizo el video oficial de la canción, con imágenes rodadas en Livingston, Izabal, un remoto municipio de Guatemala a orillas del mar Caribe. Ese año la zona había sido devastada por un potente terremoto. La base musical de Romance Anónimo ha sido trabajada por innumerables artistas de géneros tan disímiles como el instrumental y el rock, aunque el más empleado es el de la balada, como en caso de Tema de Amor, interpretada por Raphael en la película de 1968 Digan lo que digan.
Quiero perderme en tu cuerpo y anclar/En tu puerto mi barca vacía de amor/Escribir en la arena mi llanto y mi pena/Dejar que las olas borren mi dolor. /Quiero que tú me acompañes, mujer/Que compartas conmigo tu vida y después/Cuando el viento del otoño acaricie tu sien/Estar juntos y unidos iguales que ayer. Termina así este tema de factura exquisita que sigue vigente en las emisoras y el gusto popular.