El primero y más irreverente de un género que de entrada parece surrealista e improbable: rocanrol a la colombiana. Fue compuesto por Antonio Fuentes, el propietario y director de la disquera que lleva su apellido en 1958 y encargada de su interpretación a Carlos Román, “Romancito”, el músico más vinagre y malgeniado de la música colombiana, con su conjunto La Sonora Vallenata.
Inicialmente concebido como una versión criolla que trataba de aprovechar el auge mundial del género, al tiempo que hacia una version risueña con aire local, fusionado nada menos que con vallenato. Hello mister smoking too?, Oh, what′s she drinking? Old Whisky? o dance rumba, o rock and roll, Or the Colombian Merecumbé? … resultó ser una joya, una parodia del rock and roll con acordeón que terminó siendo un suceso monumental e intemporal, pues lo que inicialmente fue un divertimento en un spanglish criollo, You like baby, you like baby, You like woman, you like woman… que resultó ser una canción que hacía bailar de forma risueña y gozona a todas las parejas que sentían que se estaban inventando una especie de temblor rítmico vernáculo.
La letra es indefinible y divertidísima… My good Friends, Very, very, very, very well! ...Y todos la cantábamos de una forma diferente, como casi siempre ocurre cuando un colombiano mono-idiomático canta una canción en un supuesto inglés, con toques de dialecto apache, que termina siendo indescifrable e inentendible. Invito a prestar atención a esta maravilla impagable del kitsch surrealista que debería aparecer en la antología de la música patafísica.
Estimulados con el inesperado éxito del tema, lanzaron otros más, pero en la misma línea del original, haciendo pastiches que eran mas de lo mismo, pero sin la gracia del primero: Mi nena, Okey baby, Por tu amor, Remember, Wachitrinky y Aló-Ola