Penélope, con su bolso de piel marrón/Y sus zapatos de tacón y su vestido de domingo/Penélope se sienta en un banco en el andén/Y espera que llegue el primer tren meneando el abanico/Dicen en el pueblo que un caminante/Paró su reloj una tarde de primavera/Adiós amor mío no me llores/Volveré antes que de los sauces caigan las hojas/Piensa en mí volveré por ti
La canción “Penélope” es una de las piezas más emblemáticas de la música en español, tanto por su construcción narrativa como por su densidad simbólica. Fue interpretada por Joan Manuel Serrat y compuesta junto a Augusto Algueró. Fue fue lanzada originalmente como un sencillo (single) de vinilo en 1969, acompañada de la canción "Tiempo de lluvia". Posteriormente, fue incluida en el álbum recopilatorio titulado La Paloma, editado en 1997.Se trata de uno de los mayores éxitos en los comienzos de la carrera de Serrat y con él se introdujo por primera vez en el mercado discográfico latinoamericano, tras haberla presentado en el IV Festival Internacional da Canção de Río de Janeiro.
Hay una referencia mítica muy identificable, pues el nombre Penélope remite a la figura de la Penélope de la Odisea de Homero. Pero llama la atención que Serrat subvierte el mito: en la Odisea, Penélope reconoce a Ulises tras la espera. En su versión, la Penélope moderna fracasa en el reconocimiento, y la implica en una tesis fuerte:el tiempo no solo desgasta el cuerpo, sino también la memoria y el sentido. La estación funciona como símbolo, pues es un lugar de tránsito, imagen de la vida en suspensión por una expectativa que no se concreta. en un espacio existencial de una larga espera sin resolución, lo cual lo podemos interpretar como una metáfora del tiempo detenido en el interior del espíritu de una persona sin otras esperanzas. Al regresar el amado, ella lo niega porque no coincide con su construcción mental. La canción aparece en una España donde hay una gran represión política (franquismo), existe una cultura de la espera pues hay cientos de exiliados que no regresan, dejando a la gente normal llena de promesas aplazadas y proyectos truncados.
Pobre infeliz se paró tu reloj infantil/Una tarde plomiza de abril cuando se fue tu amante/Se marchitó en tu huerto hasta la última flor/No hay un sauce en la calle Mayor para Penélope
Muchos críticos han interpretado la canción como una metáfora del país detenido. Queda la impresion en esta melodía armónica y lenta que el tiempo puede destruir no solo lo que esperamos, sino la capacidad misma de reconocerlo cuando llega.
Dicen en el pueblo que el caminante volvió/La encontró en su banco de pino verde/La llamó: Penélope mi amante fiel, mi paz/Deja ya de tejer sueños en tu mente/Mírame, soy tu amor, regresé/Le sonrió con los ojos llenitos de ayer/No era así su cara ni su piel/Tú no eres quien yo espero/Y se quedó con el bolso de piel marrón/Y sus zapatitos de tacón sentada en la estación
Por motivos de protección de derechos no se puede montar el video oficial. Este es el link: https://www.youtube.com/watch?v=Aq2-YHoz2Pw
La canción ha sido versionada por muchos artistas, sobre todo en conciertos y galas televisiva. Recordamos a Paul Mauriat y su orquesta (1970), Betty Missiego (1993), Fernando Villalona (1993), Diego Torres (1995), Miguel Ríos (1996), Gino Paoli (1996), Tamara (2001), Yahir en La Academia (2002), Joaquín Sabina con Serrat (2007), Bertín Osborne (2016)
En mi concepto, muy popular la de Diego Torres: https://www.youtube.com/watch?v=lTTZ8PkQ_Pk
y muy bien cantada la de Miguel Ríos.
Nota: el el portal de Facebook HistoriaxRedes del 16 de enero de 2025, me encontré un ejercicio de comparativa con la Odisea. Lo transcribo:
Los Personajes del poema/canción son:
El caminante. Odiseo, también conocido como Ulises. Es el personaje central de la Odisea de Homero, rey de Ítaca. Hijo de Laertes y Anticlea. Esposo de Penélope y padre de Telémaco, el hijo fiel que lo ayuda para su regreso triunfal, luego de diez años de guerra troyana y de otros diez que le costaron el regreso. De hecho, los 24 cantos de la Odisea refieren justamente a esos años de retorno.
Penélope. La muchacha “vestida de domingo” era la esposa fiel que espera a su amado y, junto a su hijo, soportan durante dos décadas la presión de varios pretendientes que la querían por esposa, asegurando que Odiseo había muerto. Penélope teje una prenda porque ha prometido que el día que la termine también finalizará la espera de su amado y aceptará a uno de sus pretendientes por esposo. Pero no quiere hacerlo, por eso teje de día y desteje por las noches.
Los pretendientes. En el canto cuarto, Telémaco emprende un viaje para tener noticias de su padre. Antes convoca a una asamblea para que el pueblo esté al tanto de sus movimientos y se desestime la presión de aquellos pretendientes de su madre. Nada quería saber Penélope con ellos, en los versos de Homero ni en la canción de Serrat y Alguero. En una de las estrofas dice: “Penélope. Tristes, a fuerza de esperar, sus ojos parecen brillar si un tren silba a lo lejos. Penélope, uno tras otro los ve pasar. Mira sus caras, les oye hablar. Para ella son muñecos”. Obviamente no se refiere a trenes con caras sino a gente que llega en esos trenes. Pero ella no les da importancia. “Son muñecos”. O pretendientes.
Una bella e inolvidable canción.