Hoy, para mí, es un día especial
Hoy saldré por la noche
Podré vivir lo que el mundo nos da
Cuando el Sol ya se esconde
Podré cantar una dulce canción
A la luz de la Luna
Y acariciar y besar a mi amor
Como no lo hice nunca
¿Qué pasará? ¿Qué misterio habrá?
Puede ser mi gran noche
Y al despertar, ya mi vida sabrá
Algo que no conoce
Caminaré, abrazado a mi amor
Por las calles sin rumbo
Descubriré que el amor es mejor
Cuando todo está oscuro
Y sin hablar, nuestros pasos se irán
A buscar otra puerta
Que se abrirá como mi corazón
Cuando ella se acerca
¿Qué pasará? ¿Qué misterio habrá?
Puede ser mi gran noche
Y al despertar, ya mi vida sabrá
Algo que no conoce
Será, será esta noche ideal
Que ya nunca se olvida
Podré reír y soñar y bailar
Disfrutando la vida
Olvidaré la tristeza y el mal
Y las penas del mundo
Y escucharé los violines cantar
En la noche, sin rumbo
¿Qué pasará? ¿Qué misterio habrá?
Puede ser mi gran noche
Y al despertar, ya mi vida sabrá
Algo que no conoce
¿Qué pasará? ¿Qué misterio habrá?
Puede ser mi gran noche
¿Qué pasará? ¿Qué misterio habrá?
Puede ser mi gran noche
Para muchos, y por épocas me incluyo, Mi gran Noche es una de las mejores canciones melódicas de todos los tiempos. Unas canciones que nacen para triunfar de inmediato y otras necesitan unas cuantas décadas para encontrar su momento. Eso le pasó a Mi gran noche, uno de los grandes caballitos de batalla de Raphael, que después de pasar años sin hacer demasiado ruido terminó convertida en un himno para salir de fiesta, levantar los brazos y cantar como si la vida empezara esa misma noche. La hemos escuchado hasta la saciedad en la radio y la televisión, y hasta Álex de la Iglesia la convirtió en el título de una de sus películas, con el propio cantante como protagonista. Lo curioso es que la canción llevaba casi medio siglo esperando semejante celebración.
Raphael la grabó en 1967 para la banda sonora de Digan lo que digan, película dirigida por Mario Camus y estrenada en 1968. Por entonces, el cantante de Linares vivía uno de los mejores momentos de su carrera y ya había representado a España en Eurovisión dos años consecutivos. La canción que terminó identificando aquella película fue Digan lo que digan, mientras Mi gran noche quedó en un segundo plano. Nadie parecía sospechar que el tiempo le tenía reservado un destino bastante más generoso.
Pero Raphael no fue quien inventó la canción. Su origen estaba en Francia, donde Salvatore Adamo, el cantautor ítalo-belga que vendía discos por millones, había compuesto y grabado en 1966 Tenez-vous bien. Lo curioso es que entre aquella versión y la que después popularizó Raphael hay mucho más que un cambio de idioma. Adamo contaba una historia bastante menos festiva: la de un muchacho que, harto de los problemas con su padre, se marcha de casa y termina en un bar, entre música, mujeres, whisky y frustraciones. No parece precisamente el comienzo de una noche memorable, aunque a veces las mejores historias empiezan con alguien tratando de olvidar las penas.
La adaptación española cambió por completo el panorama. En lugar de un joven que huye de sus problemas, encontramos a un hombre dispuesto a salir al encuentro de la vida, convencido de que esa noche puede ocurrir algo extraordinario, quizá conocer al amor de su vida. La versión en español, con la letra adaptada y los arreglos musicales que acompañaron a Raphael, convirtió la incertidumbre del original en una promesa de fiesta, romance y esperanza.
Durante años, Mi gran noche tuvo un éxito discreto si se compara con otros temas del cantante. Su resurrección llegó mucho después, especialmente a partir de 2010, cuando empezó a utilizarse como sintonía en el programa deportivo Punto Pelota. De ahí en adelante, la canción encontró una segunda juventud y se instaló en el imaginario popular con una fuerza que no había tenido en su estreno.
Y así son las cosas de la música. Adamo había escrito una historia de desencanto y Raphael terminó cantando una noche llena de promesas. La misma melodía, dos muchachos que salen al mundo con expectativas distintas y un destino que, como suele suceder, acaba haciendo lo que le da la gana. Porque nunca se sabe cuál será nuestra gran noche, ni cuánto tiempo tendrá que pasar para que una canción encuentre finalmente la suya.
Se destacan también las versiones de Gloria Trevi, Alaska, Emmanuel Ortega, Gladys la bomba tucumana (en cumbia) y David Bisbal, aunque no se alejan mucho de la original. Una version simpatica es la de los Foreños de Ayamonte que se puede ver aquí: https://www.facebook.com/reel/2965669963780379