El reloj de cuerda suspendido/El teléfono desconectado
En una mesa dos copas de vino/Y a la noche se le fue la mano
Una luz rosada imaginamos/Comenzamos por probar el vino
Con mirarnos todo lo dijimos/Y a la noche se le fue la mano
Toda ruta de amar/Yo la recorrí
No quedó un lugar/Que no anduve en ti
La icónica canción "Derroche" fue compuesta por el cantautor dominicano Manuel Jiménez en el año 1991.
Aunque muchas personas asocian el tema inmediatamente con la cantante española Ana Belén —quien lo convirtió en un fenómeno global—, la realidad es que el cantante puertorriqueño Aldo Matta fue el primero en grabarlo en 1992 en una exitosa versión de salsa romántica.
El dominicano Manuel Jiménez escribió el tema originalmente concebido como una balada. El compositor buscaba plasmar una oda a la sensualidad, el deseo y la pasión íntima vivida sin reservas. Elementos de la letra como el reloj detenido, el teléfono desconectado y las copas sobre la mesa recrean la atmósfera de dos amantes que deciden pausar el mundo exterior para entregarse el uno al otro. De ahí nace su frase más famosa: "para entrar en el cielo no es preciso morir"
A pesar de no estar inscrito dentro del concepto de salsa brava y se acerca mas a la salsa romantica,en la versión de Aldo Mattta o de Gilberto Santa Rosa, es aceptada de manera unanime por ambos bandos, muchas veces irreconciliables, por su refinamiento, sutileza estilistica y factura musical. En 1993, la artista española Ana Belén conoció la canción y quedó cautivada por la elegancia de su letra. Decidió grabarla a ritmo de bachata/balada pop para incluirla en su aplaudido álbum Veneno para el corazón (1994). Su interpretación, a veces cantada a dúo con Juan Luis Guerra o con su esposo Victor Manuel(no confundir con el salsero Victor Manuelle), disparó la popularidad de la obra en Europa y el resto del mundo.
Besos, ternura/Qué derroche de amor
Cuánta locura/Besos, ternura
Qué derroche de amor/Cuánta locura (ah)
Parecíamos dos irracionales
Que se iban a morir mañana
La canción exalta un amor vivido con intensidad absoluta y sin límites. La canción describe un encuentro íntimo donde el mundo exterior desaparece: el reloj detenido y el teléfono desconectado simbolizan el aislamiento voluntario de los amantes, mientras el vino sugiere celebración y entrega. El estribillo resalta la pasión, la ternura y la locura de un amor que se vive plenamente, con una emoción desbordada y casi irracional. La imagen de la “luna de abril” aporta un tono poético y romántico, asociado a la belleza y la eternidad del instante compartido. Además, la letra transmite la idea de aprovechar cada segundo como si fuera el último, convirtiendo el amor en una experiencia intensa, urgente y total.
Entre los intérpretes que la han cantado se destacan además Julio Iglesias, que le redimensionó en países a los cuales no había llegado. En la lista figuran Lupita D` Alessio (México), Clemente (Portugal), Rodrigo (Argentina), L.Hachen (China); es, además, tema de la película argentina “Caballos Desbocados”
Derrochamos, no importaba nada/Las reservas de los manantiales
Parecíamos dos irracionales/Que se iban a morir mañana
Toda ruta de amar/Yo la recorrí
No quedó un lugar/Que no anduve en ti
(Besos) besos/(Ternura) ternura
Qué derroche de amor/Cuánta locura