La espiritualidad y la fraternidad son las protagonistas de esta estampa… las que da el beber abundante vino en compañía de colegas en una bodega bien surtida.
Pero no es esta circunstancia lo que Goya satiriza en esta imagen, sino la hipocresía de los personajes. Es la representación del clero, que públicamente promueve y da imagen de moralidad y buenas costumbres, pero en privado sucumbe a las mismas flaquezas que muchos de los mortales.
Les incita su conciencia, que les está diciendo: “bebed, disfrutad, sois falsos, débiles, viciosos, aunque aparentéis ser virtuosos, pero no os engañéis, la gente os conoce y lo sabe”
Goya y los intelectuales de su tiempo criticaron fuertemente al abundante clero, ocioso e inútil para la sociedad, salvando únicamente a los que se dedicaban a la enseñanza.
En aquellos tiempos era casi exclusivo de este colectivo, aparte de la nobleza, permitirse el lujo de estos bacanales, pero conforme la sociedad se ha ido desarrollando, también han ido aumentando los tipos de actividad dentro de las cuales siguen medrando los aprovechados, y ya no lo celebran solamente con vino ni en las bodegas de los conventos.
¿Y qué importa que los martinicos bajen a la bodega y echen cuatro tragos, si han trabajado toda la noche, y queda la espetera como un ascua de oro?