Esta es una cómica imagen en la que Goya nos coloca a dos mujeres jóvenes de vida alegre, que por lo que parece se toman la vida como una continua diversión, sirviendo de burla y entretenimiento a los pícaros y bribones; nuestro genial artista nos quiere decir que con esa atolondrada forma de proceder es difícil alcanzar la madurez.
La irónica frase que da título a la estampa nos puede servir para reflexionar sobre el sentido que le damos a lo que comúnmente llamamos “sentar la cabeza”, que suele ser el tener un comportamiento acorde con la edad, según lo que cada respectivo entorno social entiende que debe ser la conducta.
Otra forma de interpretar, o de entender el sentido de la expresión “sentar la cabeza” tiene relación con la sensatez, el buen juicio y el sentido común, que no siempre van parejos con la edad, pues hay jóvenes maduros y adultos inmaduros, entre quienes están los que se burlan del ridículo o extravagancia de otros, como los personajes de la estampa, con lo que demuestran tener escaso juicio y su cabeza mal asentada, y es que no son los años los que traen la madurez, lo que traen los años son las ocasiones para madurar, y no siempre se saben aprovechar.
Para que las niñas casquivanas tengan asiento no hay mejor cosa que ponérselo en la cabeza.