Dice también el Sr. Carcamo:
La señora Martina Iñiguez en uno de sus artículos, refiriéndose a las medidas de la sala de clases Nº 2 del plano, afirma que la altura de la sala es de 4.75 metros. En realidad, con mis escasos conocimientos sobre normas de construcción,(más que “escasos”, son NULOS) se me hace difícil aceptar que una sala de clases tenga una altura de 4.75 metros. Los antecedentes que se tienen hasta ahora, indican que eran niños normales y no gigantes. La medida aportada por la señora Iñiguez, parece corroborar que se trata de una construcción de dos pisos y que dicha medida correspondería desde el piso de la planta baja, hasta el cielo raso del segundo piso. (Repito: no sabe de lo que habla pero insiste en poner en evidencia su ignorancia).
Cualquier vecino del barrio sur de Montevideo está habituado a esas viejas casonas de techos altísimos, ya que existen todavía muchísimas construcciones de esa época, pero el Sr. Carcamo prefiere “deducir” lo que conviene a su tesis, aunque esté completamente alejado de la realidad. (4)
Agreguemos que lo que toma por “la sombra de un cable que se encuentra sobre el techo y se proyecta sobre la pared”, no es tal, sino que son cables que podrían corresponder a toldos que se utilizaban para regular la entrada del sol al patio o bien los que se utilizaban para abrir a manija algunas claraboyas. Lágrima Ríos mencionó que las maestras, a modo de premio, permitían que fuera el niño que se portaba mejor el que le diera vueltas a la manija que corría la claraboya.
Carcamo insiste en no entender que los dibujos de planos de las escuelas, que hacían las directoras de las casas que habían sido alquiladas a particulares para ser utilizadas como escuelas, (las construidas hasta ese momento a ese fin no resultaban suficientes), no tenían más que una finalidad informativa.
En consecuencia se lanza a las siguientes ridículas elucubraciones:
“No seria extraño que en respuesta a este artículo, dijeran que las medidas no coinciden por que “las directoras que dibujaban los planos”, después cuando estaban construyendo la escuela, daban órdenes de cambiar algunas medidas, ya sea alargando una pared, acortando otras, achicando puertas por que “eran muy anchas”, que algunos niños podrían ser muy altos, por lo tanto la sala debía tener una altura hasta el cielo raso de 4.75 metros, (altura que se da en un Blogs), etc.
Con eso de que “las directoras dibujaban los planos”, nos quieren dar a entender que recién cuando comenzaban a cortar el pasto que cubría el terreno donde se construiría la escuela, ya contrataban a la directora para que dibujara el plano, y no al revés como normalmente se hace, en que construían primero la escuela con un plano proyectado por un arquitecto, y visado por el Ministerio de Educación, y después contrataban a la directora. Bueno, sabemos que eso no pasa de ser un razonamiento muy desafortunado por parte de los amigos adeptos al Gardel uruguayo.” (¡Qué inútil delirio!).
También parece creer que las medidas del plano fueron un caprichoso y arbitrario invento (4), que sin embargo está dispuesto a aceptar:
“PARA LAS COMPARACIONES A REALIZAR SE ACEPTARÁ LA MEDIDA DE 3.55 M., PERO A PESAR DE SER UNA MEDIDA ARBITRARIA (una prueba más de su falta de información), SE DEMOSTRARÁ QUE NO HAY PLENA COINCIDENCIA ENTRE LA FOTOGRAFIA Y EL PLANO.”
Después de esta “generosa” concesión, se lanza a la búsqueda de lo que considera la “prueba definitiva” de la medida del patio, en la nota titulada:
PATIO DE FOTOGRAFIA 1 SU VERDADERA MEDIDA
http://analisisantonio.blogspot.com/2009/02/patio-de-fotografia-1-su-verdera.html
Para llegar a la falsa conclusión a la que arriba, recurre a la “medida hombro a hombro de los niños”, utilizando un extenso (2.938 palabras), confuso, trabajosísimo y alienado método de medición fuera de todo criterio racional, -apoyado en más de una docena de figuras, esquemas y porcentajes-, capaz de volver loco al más cuerdo, y llega, no sé a través de que "brujería aritmética", a la absurda conclusión de que hace falta un patio de 4 m. de ancho para que quepan en él 12 niños alineados, de 0.28 m. de ancho de “hombro a hombro”.
Evidentemente, tanto el Sr. Carcamo, como quien elogió su “acertado enfoque metodológico aplicado”, desconocen que hay un método muy simple para determinar que en un patio de 3,55 metros caben perfectamente los niños que se ven en la foto, el cual puede ser realizado hasta por niños de 4º grado de primaria:
Se divide la medida del patio: 3,55 m., por la medida “de hombro a hombro” que determinó el Sr. Carcamo para cada niño: 0,28 m., y se obtiene como resultado que en el ancho del patio caben 12, 6 niños. Esto es todo y se podía explicar en 40 palabras. ¿Fácil verdad?
Dicho de otra manera:
12 X 0,28m. = 3,36 m. (12 chicos de 0.28m de ancho de hombros ocupan un ancho de 3,36m)
Si tenemos 3,55m. de ancho de patio y le restamos 3,36m. de ancho de chicos, nos sobran 0,19m.
Si el Sr. Carcamo hubiera tenido en cuenta el crecimiento secular se hubiera encontrado con que hace más de 100 años, los niños tenían una talla menor, en consecuencia, en el año 1891, entraban algo más de 13 niños alineados en un patio de 3,55 m de ancho. Recordar que el crecimiento secular da un promedio de aumento de la estatura de las personas de más de 10 cm. cada 100 años. (5)
Aún aceptando la talla media actual de 28 cm. “de hombro a hombro”, de niños de entre 6 y 7 años, se comprueba que el patio tiene los 3,55 m. necesarios y suficientes para contener la cantidad exacta de niños que aparecen en la fotografía escolar de Carlitos.
Para no incurrir en errores provocados por amontonamientos tomé la 2da fila, contando desde abajo hacia arriba, donde 9 niños, al estar sentados en un banco, están perfectamente alineados y no pueden ni superponerse ni adelantarse, como ocurre en el fondo. El primer niño de la izquierda está un poco separado de la pared y hay, inclusive, algún pequeño espacio entre los hombros de algunos de los niños, pero la mayoría está “hombro a hombro”.
Vemos allí 9 niños sentados; a la derecha del banco se halla un niño más, de pie, que apoya su mano en el brazo del banco.