Respetemos el Derecho a la Identidad de Carlos Gardel
EL TESTAMENTO OLÓGRAFO
Me limitaré aquí a reproducir algunos párrafos de Avlis y el Dr. Eduardo Payssé González sobre el tema.
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LAS FECHAS DEL TESTAMENTO
El 13 de agosto de 1935, el diario La Nación informa que “Se han presentado ante el juez en lo civil Dr. Dobranich, secretaría Molina, Da Berthe Gardés, madre del malogrado cantor Carlos Gardel, fallecido en Medellín, Colombia, y el Sr. Armando Defino, iniciando el juicio testamentario del causante."
Las fechas 9 de noviembre y 10 de diciembre son cambiadas por 7 de noviembre y 11 de diciembre en el testamento.
¿Error de toda la prensa o cambio de testamento?
Al final de la nota se especifica que el Sr. Defino, “en cuyo poder obraba el testamento”, se presentó en carácter de albacea.
Dicen que el testamento estaba en poder de Defino, nada más...
Con respecto al cambio de fecha publicado al día siguiente de su presentación, dice Avlis en su libro “Alegato por la verdad”, pág. 33:
“Para que no se tengan dudas de que aquellas dos fechas 9 y 10 respectivamente, son las que figuraban en el testamento ológrafo original publicado al día siguiente de su presentación, es necesario puntualizar que los representantes de la prensa son llamados por funcionarios del Juzgado, en Tribunales, anunciándoseles la apertura de una sucesión de interés periodístico. Alguien podría pensar con fundamento que se hubiesen sacado copias remitidas a la prensa con tales errores.
Para la aseveración del caso fue consultado en la sala de periodistas de Tribunales, en 1965, el Sr. Juan Jorge Cubas, veterano cronista que lo era de “Clarín”. Contestó que en agosto de 1935 él actuaba en las mismas funciones para “El Diario” y “’Ultima Hora” y corroboró el sistema de informaciones explicado más arriba:
“Individualmente –manifestó- antes como ahora, acudimos a tomar los apuntes directamente del expediente. No fue nunca tarea propia de los funcionarios judiciales. Y todos no podíamos equivocarnos!”, acotó.
Agrega luego:
“El día de la publicación -14 de agosto de 1935- el testamento ológrafo se hallaba en el Juzgado, sin la protocolización, desde luego, o sea que no estaba trascrito aún en los libros del escribano y encontrándose sueltas sus hojas como por arte de magia, las dos fechas sufrieron luego el cambio!
Donde decía: “En esta ciudad de Buenos Aires, el día 9 de noviembre”… se corrigió por el día 7…
Y más abajo: “Soy francés, nacido en Toulouce (sic) el día 10 de diciembre”… aparecía “el día 11…”
El 20, seis días después de publicado el testamento ológrafo con las dos fechas de marras, fue retirado del juzgado y llevado al Escribano y al día siguiente se convirtió en protocolo, ya todo pronto y arreglado.” (¿Sería el mismo testamento que mostraron al periodismo? En seis días pueden realizarse muchos cambios.)
El testamento en cuestión fue presentado ante la justicia en agosto de 1935 para iniciar los autos sucesorios de Carlos Gardel, con intervención del juzgado civil del Dr. Horacio Dobranich, Secretaría del Dr. Molina. El trámite procesal fue sencillo. La letra y la firma obrantes en el testamento fueron reconocidas como pertenecientes a Gardel, por los testigos Mario Benard y Ernesto Laurent, propuestos por Defino y Berta Gardes. Concluida esta diligencia y no existiendo oposición alguna, el juez ordenó protocolizar el documento, esto es registrarlo en un protocolo notarial a fin de cumplir con las disposiciones del Código Civil. Sugestivamente este acto recayó en el escribano Felipe Teófilo Ibáñez quien extendió la correspondiente escritura, pasada al folio 578 de su Registro con fecha 21 de agosto de 1935. Armando Defino, fue por más de 25 años empleado de esta escribanía. (Ricardo Ostuni, ob.cit.”)
Cabe agregar que Armado Defino publicó en su libro sólo la reproducción de su texto, cuyo facsímil apareció por vez primera en el libro de Avlis arriba mencionado, págs. 39. 40 y 41.
Analicemos: ¿qué importancia podría tener la fecha del testamento? En principio, nada obstaba a que Gardel lo hubiese escrito el día 9 a bordo del Conte Biancamano, aunque lo fechase en Buenos Aires dos días antes. Esto no hubiera alterado en lo más mínimo su legitimidad en caso de tenerla.
Lo que hace realmente grave este hecho es que se dijo y repitió hasta el cansancio que Berta Gardes y Armando Defino procedieron a retirarlo, en presencia de testigos, de la bóveda del Banco de Boston adonde supuestamente el propio Gardel lo habría depositado antes de última partida, sin que posteriormente nunca nadie tuviera acceso a la misma. Era imposible entonces aceptar una fecha posterior al día 7 de noviembre, ya que Gardel jamás regresó vivo al país.
LAS EXCUSAS DE DEFINO – por Eduardo Payssé González
Las primeras excusas alegadas por Defino para justificar esa forma ológrafa de testar radicaron en que lo imprevisto del viaje y la falta de tiempo, obligaron a hacerlo así. Ello supone, en primer lugar el deseo inopinado de Gardel en hacer testamento. En segundo lugar, la gira al extranjero había sido planeada con mucha anterioridad y un mes antes ya había reservado sus pasajes. Y el 26 de octubre decía al diario “El Telégrafo” de Paysandú: “El 7 de noviembre me subo al piróscafo para Europa, Barcelona, Madrid, luego París y de allí a Estados Unidos” todo planeado pues, y previsto con antelación suficiente.
En cuanto a su falta de tiempo para testar en otra forma, la excusa es también falsa. Gardel compareció en tres oportunidades ante escribano público para formalizar los siguientes actos, en las fechas que se indican. El 20 de octubre de 1933, ante escribano Jacinto Fernández, en Buenos Aires, otorga poder de representación y administración, al propio Armado Defino. El día 30 de octubre siguiente, ante el escribano Carlos Busch Buero, en Montevideo, escritura a su favor, por compra, los bienes de Carrasco. A ese acto notarial concurrió también Armando Defino como testigo del mismo. En ella, Gardel dijo ser de nacionalidad uruguaya. Los testigos – Defino y Pedro Bernat, apoderado de Gardel en Montevideo – dan fe del acto celebrado y de lo asentado en la escritura. (Doc.127).
Finalmente el mismo día de su última partida de Buenos Aires hacia Europa, el 7 de noviembre de 1933, concurre al despacho del escribano Carlos Burlet Ibáñez y ante el mismo certifica que “he vendido mi automóvil marca Chrisler… al señor Irineo Leguisamo, domiciliado en la calle olleros 1658” y solicita se tramite la transferencia, en carta dirigida al “Director General de Tráfico” de la Capital Federal, “a la brevedad posible” y el escribano autorizante da fe al pie: “Certifico que la firma que antecede y dice Carlos Gardel es auténtica y que dicho señor ha firmado en mi presencia esta certificación. Buenos Aires, noviembre 7 de 1933” (Doc. 56). (N.51).
Estos tres actos cumplidos por el artista, ante tres diferentes escribanos, días antes de partir e incluso, el mismo día de su viaje, comprueban la futilidad de la excusa esgrimida por Defino.
Si Gardel se preocupó en dejar en orden sus asuntos, es lógico concluir que si deseaba testar, lo hiciera también ante escribano público. Era una decisión personal y un acto de máxima trascendencia. Ese mismo día compareció ante escribano público para certificar simplemente su firma en un documento de menor importancia ¿por qué en el mismo momento no certificó, al menos, la firma propia de su testamento ológrafo? Hubiera sido la conducta lógica. Pero no para consumar la trampa.
TESTAMENTO GUARDADO EN ELCOFRE DEL BANCO DE BOSTON
Una falsa versión
Posteriormente, circularon versiones sobre un supuesto “sobre lacrado” que Gardel habría guardado en el cofre del Banco de Boston, antes de su partida, habiendo sido acompañado por su albacea Armando defino, hecho corroborado más tarde por Adela B. de Defino, esposa del apoderado, quien afirmó que Gardel lo había dejado guardado en un cofre del Banco de Boston, al que su marido no tenía acceso.
En una entrevista periodística realizada por Alfredo G. Dighiero, declarado sostenedor del francesismo de Gardel, se explaya con lujo de detalles al respecto. (Diario “La Mañana”, de Montevideo, 7/abril/984) El texto comienza con el relato de las circunstancias que provocaron el conocimiento inicial y luego la amistad entre Defino y Gardel, la presentación de ambos por intermedio de Alfredo de Ferrari, su trato continuo en el Café de los Angelitos, el trabajo de su esposo en la escribanía de Felipe Ibáñez, etc., todo lo cual sí, ocupa varias páginas en su propio libro. Pero luego viene la revelación:… “En la mañana de la partida de Carlos llegó a casa y le dijo a mi marido: “Mirá Armando, el viaje es largo, me llevará dos años y eso es mucho tiempo. He pensado que debo hacer mi testamento ¿Qué te parece?” Creo que es una excelente idea, respondió mi esposo, sobre todo por tu madre. Escribió el encabezamiento para que lo copiara, luego le dejamos solo 10 a 15 minutos. Al cabo de ese tiempo nos llamó para entregarle a Armando un sobre lacrado. Preguntó dónde depositarlo y mi esposo sugirió hacerlo en el cofre que tenía Gardel en la sucursal del Banco de Boston en Buenos Aires. Almorzaron y se fueron los dos al banco. Carlos lo depositó y no fue tocado hasta que falleció El Zorzal. Doña Berta regresó a Buenos Aires y fue a retirarlo, lo hizo en presencia de los jerarcas del banco y de las autoridades judiciales quienes transportaron el testamento a tribunales donde fue abierto y protocolizado por el Juez de Paz, doctor Horacio Dobranich. Armando tenía acceso al documento pero jamás lo tocó. Eso consta en la ficha del banco. La última entrada al cofre fue en 1933. Esto lo comprobó doña Berta y las autoridades intervinientes y lo digo por las injurias que se han dejado correr diciendo, por ejemplo, que ese testamento había sido cambiado por otro falso o que existían hojas en blanco que fueron llenadas por mi marido”.
Nelson Bayardo me comentó personalmente que había investigado en el Banco de Boston y que no existían en el mismo fichas con constancias de los movimientos mencionados.
OTRA PRUEBA QUE CONTRADICE LA “HISTORIA OFICIAL”
La reciente publicación del fragmento de una carta de Armando Defino a su representado y amigo Carlos Gardel, obliga nuevamente a introducir cambios en la cada vez menos fidedigna “Historia Oficial” del cantor.
El fragmento aparece en el libro “Archivo Gardel”, con texto de Enrique Espina Rawson, presidente del C.E.G. pág. 182.
“- En el asunto del dinero, de acuerdo a tus instrucciones, he adquirido hasta ahora 25.000 $ en Cédulas Hipotecarias Argentinas, las que he depositado en tu caja de seguridad del Banco Boston”.
La confesión no puede ser más explícita.
Defino accedía periódicamente al cofre del banco...
IRREGULARIDADES DEL TESTAMENTO
Dice Eduardo Paysée González en su libro “Páginas abiertas”
“Todos los documentos de identidad y de viaje que Carlos Gardel obtuvo y suscribió en vida, ante las autoridades competentes de tres países: Argentina, Uruguay y Francia, fijaron una sola y única fecha de nacimiento: 11 de diciembre de 1887 y un solo lugar de tal acontecimiento: “Tacuarembó”, situado en la República Oriental del Uruguay. Tales documentos expresan la voluntad real del otorgante, expresada libremente y están autenticados y expedidos por funcionarios públicos que actuaron en uso legítimo de sus potestades. Son, pues, documentos públicos jurídicos perfectos, que hacen prueba legal de los hechos que constatan, hasta tanto ellos sean atacados de falsedad.
Su último documento conocido, obtenido en vida, es su pasaporte chamuscado, hallado en su vestimenta al morir trágicamente en Medellín, el 24 de junio de 1935...
...Muere, pues, de acuerdo a este documento – que ratifica las constancias de los anteriores - , como nacido en 1887 en Tacuarembó, y como ciudadano naturalizado de Argentina. Poco o nada se sabía, en vida del cantor, de otro origen o ciudadanía, ni por documentos ni por sus propios dichos. Por el contrario, esporádicas manifestaciones suyas, ante insospechables testigos o dichos recogidos en entrevistas periodísticas, confirman aquellas referencias documentales. Al morir, sus restos fueron reclamados por el gobierno uruguayo de la época, el cual manifestó la intención de realizar los trámites pertinentes para su repatriación.
Pero, a casi dos meses del accidente de Medellín - el 13 de agosto de 1935 -, surgió lo inesperado. Apareció un testamento ológrafo, esgrimido por quien fuera su apoderado en vida y por su supuesta madre biológica, que estableció una nueva identidad y un nuevo origen del cantor.
El testamento ológrafo consiste en la manifestación unilateral del causante, escrita, fechada y firmada de puño y letra, hecho en papel simple y sin ninguna certificación ni constancia notarial. Esta forma de testar es admitida en algunos países; uno de ellos es Argentina. Tal documento fue cabeza inicial del expediente sucesorio. Se responsabilizaron por su autenticidad, la señora Berta Gardes – madre biológica o adoptiva, según se verá, del cantor- Y Armando Defino, su amigo y apoderado.
Su contenido – en lo fundamental – decía...Primero: “Soy francés, nacido en Toulouse el día 11 de diciembre de 1890 y soy hijo de Berthe Gardés. Segundo: Hago constar expresamente que mi verdadero nombre y apellido son Carlos Romualdo Gardés, pero con motivo de mi profesión de artista he adoptado y usado siempre el apellido Gardel y con este apellido soy conocido en todas partes ... Quinto: Nombro por mi única y universal heredera a mi nombrada madre Berthe Gardés. Sexto: Nombro mi albacea testamentario a mi amigo Armando Defino.”
Por los bienes dejados en Uruguay, donde no tiene validez legal un testamento ológrafo, se inició en Montevideo, en marzo de 1936,la sucesión intestada del artista.
El fiscal, ante la persistente insistencia de Madame Gardes de abrir el trámite sin exhibir certificado de defunción, al final accede, con una condición: “No será posible disponer del haber hereditario ni hacer extracciones de él antes que dicha certificación sea presentada” Pero el 17 de setiembre de 1935, VIOLANDO TAL DICTAMEN sólo 11 días después, Berthe VENDE el nombre Carlos Gardel a la Sociedad Auxiliar Fabril de Yerba por 2.500$ y, en 2ª VIOLACION a lo dispuesto por la justicia, el 7 de diciembre transfiere al banquero uruguayo Máximo Arana la propiedad que Gardel poseía en Carrasco.
Se abre el trámite de sucesión ilegalmente sin partida de defunción.
Cuando, expedida por la oficina de Catastro y Estadística de Medellín, doblemente autenticada por los gobiernos de Colombia y Argentina y de fecha 14 de diciembre, llega (tardíamente) la certificación de su defunción, el muerto es Garlos Gardel, uruguayo, de 48 años, mientras que el titular de la sucesión es Charles Romuald Gardes, francés, 44 años (ningún dato coincide), y en más de 150 fojas de la sucesión, no hay una sola línea que explique la discordancia de los datos pero la sucesión se sigue a nombre de Charles Romuald Gardes.
No cumple lo aconsejado por el Código Civil argentino –art.3649 – para garantizar su validez, de ser firmado por testigos, intervención de escribanos, etc, siendo Defino empleado de escribanía y conocedor del tema.
LA PARTIDA DE NACIMIENTO OTORGADA EN TOULOUSE EN 1921
Un claro caso antijurídico
La partida de nacimiento de Charles Romuald Gardes presentada en los autos sucesorios de Carlos Gardel, fue expedida por Registres de L'etat Civil de Toulouse el 23 de agosto de 1921.
¿Dónde estaba esta partida antes de la muerte de Gardel? ¿Quién la tenía consigo? ¿Con qué motivo habría sido solicitada en 1921?
Doña Berta afirmó que la partida la habían traído en ese viaje.
El periodista Erasmo Silva Cabrera (AVLIS), en artículo reproducido por el diario "El País", el 28 de julio 1985, refería extensamente, tras una documentada investigación, otra faz antijurídica y legal de la singular documentación presentada en la testamentaria de Carlos Gardel.
Sobre la Partida de Nacimiento de Charles Romuald Gardes , informa:
…“La reglamentación francesa establece claramente, que al margen del Acta de Nacimiento debe figurar, si así ocurriera, el de la Defunción. La Alcaldía de Toulouse no ha reconocido la muerte de Charles Romuald Gardes como la de Carlos Gardel, porque además de conocer que no se trata de la misma persona, la Partida de Defunción legal oficial de la Alcaldía de Medellín (Colombia), no coincidía con los datos de Toulouse: CARLOS GARDEL (no Charles Romuald Gardes) de 48 años (no 45), y fundamentalmente patria Uruguay y no Francia.
LA AUTENTICACIÓN DE UN TESTIMONIO
Dos razones existirían para que Armando Defino, conociendo la delicada y compleja situación que se le planteaba, pudiera obtener una Partida de Nacimiento de Charles Romuald Gardes con destino al expediente sucesorio del Uruguay: una era la urgencia en procederse a la apertura del mismo y otra, en la fecha en que lo hizo (febrero de 1936) Toulouse no podía extenderle igual testimonio por la razón explicada más arriba.
Una conversación mantenida con el Cónsul Honorario del Uruguay en Toulouse, Félix Legrand – que tenía negocios de transporte en aquella ciudad – se llegó al acuerdo de que autenticara la firma del alcalde Paul Feuga, en la Partida de Nacimiento de Charles Romuald Gardes, extendida por dicha Alcaldía, no en la fecha de actualidad tras la muerte de Carlos Gardel, sino el 23 de agosto de 1921, es decir quince (15) años antes.
Pero no radica sólo en ello la importancia negativa del documento. Debe saberse que para la autenticación de una firma, en testimonio de esta naturaleza. Francia establece el siguiente proceso autentificatorio legal:
1) La firma del jefe de la Relatoría del Tribunal de Toulouse autenticando la firma del alcalde que extendió la Partida.
2) El Ministro de Justicia francés, deberá autenticar la firma anterior.
3) Por el Ministro de Relaciones Exteriores de Francia, la precedente y por último
4) El Embajador del Uruguay deberá autenticar la firma del ministro nombrado en último término.
"El Vice-Cónsul Honorario Legrand no podía ignorar estos procedimientos legales, pero igualmente se prestó a acceder al pedido de Armando Defino, reemplazando a los funcionarios antes citados en la autentificación.
Y lo hizo un Vice-Cónsul del Uruguay, en perjuicio de la nacionalidad URUGUAYA del célebre artista.
Y en el Uruguay se dio cabida en el expediente sucesorio a un testimonio que, como se comprueba, estaba viciado de nulidad.
Queda en claro que durante su última estadía en Toulouse ni doña Berta ni Defino tramitaron ninguna constancia actualizada del nacimiento de Charles Romuald Gardes. ¿De dónde fue exhumada esa vieja partida que, burlando las disposiciones reglamentarias, se aceptó como prueba del parentesco entre Gardel y Berta Gardes?
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CERTIFICADOS DE DEFUNCIÓN DE GARDEL – OTRA MANIPULACIÓN DOCUMENTAL
Las irregularidades producidas en la testamentaria de Gardel, afectan incluso a los certificados de defunción que fueran presentados por el albacea, Armando Defino. En un importante trabajo titulado precisamente "Certificados de Defunción de Gardel", el Dr. Luciano Londoño Lopez, enjundioso historiador colombiano y Académico Correspondiente de la Academia Porteña del Lunfardo en Medellín, dice lo siguiente: "Hasta hoy nunca antes se han estudiado los originales de la partida eclesástica de defunción de Carlos Gardel, ni la estadística de defunción en la que consta su fallecimiento. Tal vez por eso se ha discutido o dudado sobre el verdadero texto de dichas partidas". Aclara a continuación que son dos los documentos que motivan su investigacion:
-el original del certificado eclesiástico de defunción de Carlos Gardel, el cual reposa en la Parroquia de Nuestra Señora de la Candelaria en Medellín (Libro 49, folio 298, partida 1191) y
-el original de la estadística de las defunciones ocurridas en esta ciudad el 24 de junio de 1935 (entre las que se cuenta la de Gardel) la cual se llevaba en la Oficina de Catastro y Estadística del Municipio de Medellín. En la actualidad reposa en el Departamento de Archivo y Administración de Documentos.
Debe de tenerse en cuenta que el Registro Civil de Colombia recién inició sus funciones el 10 de mayo 1939, es decir casi cuatro años después de la muerte de Gardel y su testamentaria (Ley 92 de 1938 y Decreto Nacional 1003 de 19399 Antes de esta fecha los párrocos de las iglesias católicas cumplían esas funciones y los certificados por ellos expedidos tenían la validez que hoy tienen los certificados expedidos por los Notarios.
La partida eclesiástica de defunción de Gardel está escrita a mano, con pluma, tinta líquida negra, un solo tipo de letra (escrito por la misma persona) sin tachaduras ni enmiendas y entre las palabras no hay espacios que permitan deducir que pudo haberse agregado alguna palabra más o cambiado algunas de las originalmente colocadas. En ella se lee “oriundo de la Argentina, de cuarenta años más o menos”. En las columnas donde no hay información aparece una raya horizontal.
En los casos en que no existía la partida eclesiástica de defunción porque la inhumación no se había producido por el rito católico, la muerte era asentada en un listado estadístico muy simple. Se trataba de un libro grande, con varias columnas, en donde se anotaban (en una misma página) treinta y cuatro (34) nombres y algunos datos entre los que estaban (por columnas) la fecha, el nombre y apellido del fallecido, la edad, el estado civil, la profesión, la enfermedad o causa de la muerte, el lugar del fallecimiento y una casilla de observaciones la cual se llenaba, generalmente, con el nombre del médico que hubiera certificado la muerte.
El asentamiento de la muerte de Gardel en este listado figura en el Libro de Defunciones 1932-1935 y no figura patria, nacionalización, residencia ni domicilio. La edad que aparece es 40 años y los números no tienen huella de haber sido alterados.
Así las cosas y contrario a lo que se afirma en el Uruguay y en la Argentina, al igual que en algunas obras sobre Gardel, en Medellín sólo existen los dos certificados de defunción a que se refiere esta nota: el eclesiástico y el estadístico. En consecuencia puede asegurarse que las variantes de estos certificados nunca figuraron en los archivos de la parroquia de Nuestra Señora de la Candelaria ni en los del Municipio de Medellín y, de paso, esto nos sirve para deducir que eran irregulares o diferentes a los originales, los certificados que se aportaron para iniciar los juicios sucesorios (respecto a los bienes del cantor) tanto en el Uruguay como en la Argentina, puesto que en ellos se modificaron los datos originales de esta manera:
- en el certificado eclesiástico de defunción con el cual se inició la sucesión en el Uruguay, aparece que el cantor es “vecino de la Argentina”, en tanto que en el original dice “oriundo de la Argentina”.
- en el certificado estadístico de defunción, expedido por la Oficina de Catastro y Estadística de Medellín, con el cual se inició la sucesión en Argentina, la edad que figura es "48 años, patria: Uruguay. Nacionalizado en la Argentina", mientras que en el original la edad que aparece es “40 años” y no figura la patria ni el lugar donde se habría nacionalizado el cantor”.
Finalmente Londoño López se pregunta: “¿con qué fin se indujeron los cambios ya citados en los certificados de defunción de Carlos Gardel?" (Ver Academia Portena del Lunfardo -Libro de los Treinta Años- Editorial Fraterna 1993 - pág. 173 y Tango & Lunfardo n° 76 de julio de 1992). La respuesta es sencilla. Según Ios certificados, el muerto de Medellín era una persona distinta de la que naciera en Toulouse. Las alteraciones, logradas sin dudas por mediación de Defino durante los dieciséis días que estuvo en Medellín –del 3 al 19 de diciembre de 1935- maquillaron las identidades para poder consumar la maniobra testamentaria. Me comenta Luciano Londoño López –por e-mail- evacuando gentilmente una consulta que yo le hiciera: En el certificado que se llevó al Uruguay se dice que Gardel es uruguayo de 48 años, para hacerlo parecido al Gardel del pasaporte. Y en el que se presentó en nuestro país, se dice que Gardel es vecino de la argentina para no tener problemas al aportar el certificado francés. Es evidente que estas alteraciones fueron parte de un plan preconcebido. (Ricardo Ostuni, “Repatriación de Gardel”)
Ver nota de Luciano Londoño López, sobre el certificado de Defunción MODIFICADO que presentó Armando Defino en el siguiente enlace: * MEDELLÍN - CERTIFICADOS DE DEFUNCIÓN DE GARDEL
En dicha nota se recalca que “las copias de ellos, que aparecieron en Argentina y Uruguay para iniciar los procesos de sucesión, son falsas, diferentes e irregulares, puesto que en los mismos se modificó o alteró el real contenido de la información original, introduciendo sutiles variaciones, para facilitar los trámites sucesorios, tanto en Uruguay como en Argentina.”
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¿Puede una persona modificar su identidad a través de un testamento ológrafo?
¿Puede la justicia argentina determinar que Gardel fue francés en base a su supuesto testamento sin invalidar lo determinado por la misma justicia argentina en 1923, cuando reconoció su nacionalidad uruguaya concediéndole Carta de Ciudadanía argentina, instrumento legal que acredita a una persona como ciudadano de determinado Estado?
¿Por qué no se le ofreció al juez la documentación legal y oficial con la que Gardel firmó contratos, accedió a cuentas bancarias, compró propiedades y presentó en las declaraciones juradas de sus viajes?
¿Es legal alterar el texto de los certificados originales de defunción?
¿Es legal presentar una partida de nacimiento ilegalmente autenticada?
¿Por qué si Gardel quería dejar constancia de que su verdadera identidad era la de Charles Romuald Gardes, firmó su supuesto testamento como Carlos Gardel, supuesto seudónimo jamás registrado como tal en parte alguna?
¿Puede tener valor legal la firma de un seudónimo si no existe un registro del mismo?
¿Es admisible que una persona capaz de desarrollar una carrera artística como la de Carlos Gardel pudiera equivocarse con la grafía de “Toulouse”, nombre de la ciudad donde supuestamente nació, mencionándola como TOULOUCE en su testamento?
¿Por qué se ocultó que Defino siempre tuvo acceso al cofre del Banco de Boston?
Más allá de cualquier posición que se sustente respecto de la nacionalidad del cantor, no pueden dejar de advertirse las excesivas y flagrantes irregularidades que, cuanto menos, inducen justificadamente a la sospecha y a la duda sobre la autenticidad del testamento.