Respetemos el Derecho a la Identidad de Carlos Gardel
GARDEL NO FESTEJA SU CUMPLEAÑOS EN TOULOUSE ¡Qué raro!
El amigo Pedro Cerdeña nos hace notar que, otro episodio, ocurrido pocos días antes, también narrado por personas que creían en el francesismo de Gardel, ofrecen jugosos datos para el análisis:
GARDEL FESTEJA SU CUMPLEAÑOS EN PARÍS EN 1933 Y NO LO FESTEJA CON SU SUPUESTA FAMILIA TOLOSANA; A PESAR DE HABER ESTADO ALLÍ PARA ESA FECHA
¿Cómo explican los francesistas que se perdiera tan fantástica oportunidad de festejarlo en su supuesto lugar natal?
Simón Collier, en su libro, pág. 187, dice:
“Gardel quiso que su amigo Defino conociera a su familia francesa. Viajaron por tren hasta Toulouse, donde se alojaron en el hotel de la estación para no molestar a la familia Gardes. Una vez en la casa, Jean Gardes les sirvió un Pernod...(...)
...De vuelta en París, Gardel quiso despedirse de su viejo amigo Manuel Pizzarro, que acababa de inaugurar otro cabaret (donde trabajó hasta que la guerra lo alejó temporariamente de París) que se llamaba con cierta lógica Chez Pizzarro. Mrs Wakefield, por su parte, ofreció al cantor una suntuosa cena de despedida en un cuarto privado del café de París. Varios amigos de la dama estaban allí junto con el grupo de argentinos...”
(Collier, a pesar de que no podía ignorarlo, omite decir que la cena ofrecida por Mrs Wakefield era para festejarle el cumpleaños nº 49 del cantor).
Christianne Bricheteau, en su libro: “CARLOS GARDEL Y SU FAMILIA TOLOSANA”, refiere otro testimonio del mismo episodio:
“La Sra. Jane Ceyte –sobrina de los Cassagne, antiguos locatarios y amigos de la familia Gardes-, actualmente cuenta con 81 años de edad y recuerda:
“Mi tía, la Sra. Cassagne, fue invitada a una cena en honor del cantor y su administrador.(1933) Yo tenía entonces 12 años y la acompañé. Me sentí deslumbrada por la belleza de las polainas blancas que tenían Carlos y Defino. Gardel era muy elegante!
Charlotte Gardes y su marido hablaban de él con mucho respeto y lo llamaban Señor Gardes”.
Lo increíble de este relato, es que en ningún momento ni Defino ni la Sra Ceyte mencionaron que el “Sr. Gardes” hubiera festejado su cumpleaños en Toulouse, con su presunta familia tolosana, aprovechando la circunstancia de encontrarse justamente en su supuesto lugar de nacimiento, con su atribuida familia biológica y en el aniversario de su cumpleaños.
Una irrepetible oportunidad que evidencia que a nadie se le ocurrió mencionar la fecha de cumpleaños de Gardel allí, por la sencilla razón de que el cantor no era el ausente o fallecido Charles Romuald Gardes.
¿Alguien puede encontrar alguna justificación al hecho de que Gardel, en innumerables ocasiones, haya festejado su cumpleaños con sus amigos y haya evitado festejarlo con su supuesta familia tolosana en la fecha y lugar más propicio para hacerlo?
Sólo se justificaría tal actitud en el caso de Gardel fuera realmente el indocumentado nacido en Tacuarembó alrededor de 1883, que utilizó la identidad del francés para desenvolverse en sociedad hasta que pudo adquirir la suya propia.
Gardel no fue ni mentiroso, ni tramposo, ni oportunista, ni “un vivo”, solamente un hombre íntegro cuya discreción y respeto hacia la familia de su madre biológica, le impedía revelar la verdad de su origen, pero necesitaba solucionar de alguna manera el problema de su indocumentación.